Los intendentes de San Carlos y Santa Rosa tironean también por “La Salada”

La Salada.

El inmenso emprendimiento comercial que quiere instalarse en la provincia es mirado con mucho interés no sólo por intendentes sino también por productores que anexarían sus artículos en un mega mercado.

Por: El Sol Online

Son tiempos difíciles para contar con recursos económicos que permitían a los municipios pagar salarios y emprender nuevas obras públicas que generen puestos de trabajo. No hace mucho, el gobernador, Francisco Pérez, dijo a los jefes comunales que estrecharan la imaginación para conseguir dinero porque no abundaba en la caja central. Muchos de ellos se lanzaron al estacionamiento medido en sus pequeños centros. En este marco, no es para desaprovechar la instalación de “La Salada”.

Ante lo que pueda hacer Guaymallén, ahora aparecieron los intendentes de San Carlos y Santa Rosa a mirar qué pasa y ver si se pueden llevar ese emprendimiento para el Valle de Uco o a la Zona este.

Los detalles

El famoso polo comercial La Salada, que hace 20 años se desarrolla y hace negocios en Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires, tiene pensando instalarse en Mendoza, y en los primeros días de agosto, su presidente, Jorge Castillo, visitó la provincia e hizo declaraciones que movieron el avispero.

En una primera aparición, Castillo dijo que la idea era solicitar permiso al intendente del departamento de Guaymallén para instalarse en un predio inmenso detrás de la feria que ubica en el Acceso Este y Tirasso. Destacó que piensan vender 650 puestos y que habían 100 empresas interesadas.

“Si hay ocho shopping previstos para los ricos, ¿por qué no va a haber shopping uno para los pobre”. Así de frontal se mostró Jorge Castillo, el zar de la Feria La Salada.

Aparecen otros municipios

Como el municipio de Guaymallén se demora en autorizar la instalación de la feria aparecieron otros interesados: San Carlos y Santa Rosa.

El intendente de San Carlos, Jorge Difonso, dijo en LV10: “A nosotros nos lo ha pedido un grupo de comerciantes del Sur del departamento, de Chilecito y Pareditas, que están ubicados sobre la Ruta 40. Nos han pedido que les hagamos un nexo para informarse sobre cómo es el sistema que se ha planteado en Guaymallén. Son comerciantes que se están integrando para solucionar un tema de bajas ventas que tienen en el lugar porque son localidades muy chicas y con serios problemas de venta”.

“Lo que ha hecho el municipio, aclaró, es contactarlos con esta gente para que conozcan cómo es el sistema para que puedan analizarlo. Esto es todo lo que hay en San Carlos, el municipio ha acercado una parte a la otra. Además, los productores están planteando la comercialización de productos elaborados de primera mano por productores, frutas, verduras y, además, artículos regionales como dulces, vinos y otros. En principio no hay ningún lugar asignado, en principio uno tentativo en la ladera de la Ruta 40 en distritos pequeños con problemas de comercialización”.

El intendente de San Carlos también dijo que “nosotros queremos primero ver cómo funciona, cómo se integra y en ese caso se hará el análisis del comercio y la producción de los productores del departamento para evaluar si avanzamos en el proyecto o no”.

Por su parte, desde Santa Rosa, el intendente Sergio Salgado manifestó: “para nosotros ha sido una charla informal, una propuesta totalmente informal de parte nuestra de que La Salada se instale en Santa Rosa. Creo que ha habido otros municipios que también quieren hacerlo siempre y cuando cumplan con los requisitos legales que exige el municipio a cualquier industria o comercio. Nosotros no tenemos por qué decirles que no y sí es beneficioso para el departamento”.

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Una cabalgata en busca de claveles para regalar a sus enamoradas

Una cabalgata en busca de claveles para regalar a sus enamoradas

Se trata de una antigua costumbre que nació entre los gauchos que se dedicaban a arrear el ganado. En esta edición participaron unas 550 personas, entre ellos baqueanos, funcionarios, mujeres y niños.

Gisela Manoni

Por sobre la quebrada se vio aparecer la hilera de jinetes con la flor blanca detrás de la oreja. Se internaron de madrugada en el cerro Clavel del Aire buscándolas. En otros tiempos, hubieran sido sus hermanas, madres o esposas las que salieran a su encuentro impacientes por verlos, pero más aún por respirar ese aroma dulzón que deja la flor del desierto.

Ayer, eran más de mil personas las que los recibieron en el llano con asado y guitarreada, reviviendo así una antigua costumbre campera.

Es difícil marcharse de San Carlos sin valorar -al menos- un poco más nuestro acervo cultural. Los habitantes del pueblo más antiguo de la provincia no podían dejar pasar el Día de la Tradición sin celebrarlo a su manera. Unos 550 jinetes participaron de la cuarta edición de la Cabalgata a los Claveles que culminó con una gran fiesta familiar en La Salada, a unos 15 kilómetros de la villa cabecera.

El relato pasó de generación en generación. Cuentan los lugareños, que los gauchos debían internarse varios días en el desierto para realizar arreo de los animales. De regreso, pasaban por este cerro donde abundaban los claveles del aire para juntar algunos para su amada. El rito encierra algo de romanticismo y camaradería, porque en el camino también se detenían a compartir un vino o unos mates con sus compañeros de faena.

Para evitar que este hecho del folclore local se perdiera en el olvido, hace cuatro años se organizó por primera vez esta particular cabalgata. Entonces, sólo reunieron a 60 jinetes. Hoy es un acontecimiento popular, donde familias enteras, abuelos y nietos, grupos de amigos, compadres realizan la travesía sobre un caballo. Mientras tanto, los vecinos salen a las calles a saludarlos y tomarles una foto.

Vestidos de gauchos y chinas, los 170 alumnos del jardín Diamante de la villa cabecera de San Carlos esperaron desde las 8,30 en la plaza para ver pasar a la tropa, que recién desfiló por allí una hora más tarde. “Yo quiero tener un caballo cuando crezca”, reconoció tímidamente Ulises Paludet (4), acomodándose el pañuelo que llevaba al cuello.

Esbeltas paisanas con ponchos y botas media caña, gauchos con piercings y lentes oscuros, avezados jinetes que apenas superaban el metro de altura, mujeres que con destreza maternal supervisaban el ritmo de la tropilla, abuelos que tienen tantas andanzas camperas como canas y hasta dos curas bien gauchos (Mariano Carrizo y José Gerardo Virga). Todos formaron parte de la prolongada escuadra que cruzó con su bullicioso andar el centro sancarlino para internarse luego por caminos de piedra y arena.

“¡Viva San Carlos! ¡Viva la Patria!”, gritó un entusiasta Jorge Difonso encabezando la columna con una bandera argentina en la mano. “Un pueblo que olvida su pasado no tiene futuro, por eso las vivencias que se transmiten de padres a hijos nunca mueren”, apuntó el intendente. Él mismo realizó el recorrido acompañado por sus tres hijos pequeños y se llevó un gran susto cuando la mayor (Catalina, de 11 años) se cayó del caballo a mitad de camino. “Sólo se golpeó el brazo”, anunció después de ratificar vía telefónica su estado de salud.

Mate, truco, asado y más

Este evento, que nació hace cuatro años, cada vez es más convocante. La particularidad de este año fue la cantidad de mujeres y niños que participaron de la jornada. “Es la primera vez que monto esta yegua, por eso estoy tan quieta”, comentó María del Valle Prieto, Flor departamental de la Tradición, quien no quería ni sonreír para no espantar al ejemplar que le había prestado Lalo ÁÁlvarez de la Agrupación Gaucha de Chilecito.

Aprender a cabalgar en una escuela ecuestre o integrar una asociación tradicionalista son actividades comunes en este rincón del Valle de Uco. “Salimos anoche a cortar los claveles, pero hay muy pocos por la sequía. Es un regalo para la moza que uno quiere… pa’ mi esposa”, aclaró enseguida Mario Ovejero. Mientras, sus amigos Isaac Marcos y Carlos Torres proponían a Difonso asfaltar el camino para no mancharse la ropa al tomar vino en bota sobre el caballo.

Enseguida los hombres del Centro Tradicionalista 16 de Setiembre de La Consulta sacaron la caramañola y ofrecieron un trago. Más allá, un grupo de jóvenes volvían con su tesoro del cerro. Habían salido a la 5 de la mañana a caballo de su casa para conseguir alguna flor. “Hay zonas de médanos y barrancos”, explicaron Oscar Vanoli, Juan Álvarez y Lucas Pereyra, unos verdaderos baqueanos.

En una gran explanada de La Salada (una zona salitrosa donde tiempo atrás existía una especie de laguna de vertiente donde la gente iba a bañarse) un grupo de hombres recibía a los jinetes con unos 600 kilos de carne a la parrilla, bajo el mando de los expertos Hilario Narváez y Julio Páez. En el lugar se montó un escenario, estructura que hasta contaba con baños químicos y varios ranchos con mesas y sillas para que los visitantes pudieran almorzar tranquilamente.

Pasado el mediodía, se habían juntado unas mil personas en el lugar. Comenzaron a correr los mates, las botas de vino y las porciones de asado y pan. Después se armarían las guitarreadas, los partidos de truco y de taba con los infaltables gritos cuyanos de fondo. Una compartida para no olvidar.

http://www.losandes.com.ar/notas/2011/11/11/cabalgata-busca-claveles-para-regalar-enamoradas-605851.asp