La nuez: buena opción productiva

Para mediados o fines de la semana próxima se espera el inicio del pico de cosecha de nueces en el Valle de Uco (que concentra más del 80% de la producción mendocina) y, aún con un año que -desde lo productivo- podría considerarse normal, se prevé una nueva temporada con precios sostenidos.

Si todo marcha como ocurre cada año, los precios de mercado interno comenzarán a formarse recién hacia fines de mayo-junio pero, considerando que la demanda (tanto dentro como fuera del país) sigue un poco por encima de la oferta, en el sector descuentan que no habrá grandes sorpresas.

Desde Tupungato, el Ing. Agr. Jorge León (con nogales e instalaciones de secado), apunta que “si bien la helada del 9 de noviembre dañó parcialmente (y de manera variable, según las zonas) los frutos que ya habían cuajado y estaban en pleno crecimiento, los montes nuevos que van entrando en producción ayudarían, en parte, a compensar las mermas”.

La evolución que ha tenido el negocio, con precios que se han mantenido tonificados con el paso de cada campaña (ver aparte) ha alentado inversiones que, sin ser “explosivas”, pueden considerarse sostenidas en los últimos años.

Nadie arriesga, desde el sector productivo, un dato que pretenda ser cierto sobre los rendimientos promedio obtenidos en Mendoza. Esto es porque además de los antiguos nocedales, hay nuevas  plantaciones desde 5 ó 6 años, que están empezando a producir, hasta montes de 20 ó 25 años, que están en la plenitud de su capacidad productiva.

No obstante, algunas estimaciones sitúan la producción por hectárea de estas nuevas plantaciones,  en unos “aceptables” 3.500 a 4.000 kilos de nuez con cáscara -ya seca-, para un monte que puede considerarse adulto a partir de los 12 ó 14 años. De todos modos, hay una diversidad de situaciones, dependiendo de la edad del monte, del manejo del cultivo, la ubicación de los mismos, la incidencia de factores climáticos, etc.

Una nueva etapa

Aún así, los memoriosos recuerdan que los rendimientos históricos de Mendoza, en los viejos montes de nueces criollas, rondaban apenas los 700 a 1.000 kilos por hectárea, de un producto heterogéneo y de regular a mala calidad.

La recuperación de la nogalicultura en Mendoza se dio a partir de mediados de la década de 1980, merced a la iniciativa conjunta de algunos productores como don Ricardo Reina Ruttini y del propio Ing. León, entonces técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.

Hasta los años´60, la mayor productora de nueces de Argentina era Mendoza, y le seguían La Rioja y Catamarca. En aquellas provincias las plantaciones se mantuvieron, pero aquí se erradicaron para volcarse a la producción de vid, otros frutales y hortalizas, que resultaban más rentables según las épocas.

León, actual presidente de la Asociación de Productores Nogaleros de Mendoza, destaca que “ahora hay un nuevo auge del cultivo, con plantaciones nuevas que están produciendo bien y, aunque aún no hemos recuperado el primer lugar en volumen, la calidad de la nueva producción es excelente y en esto, si somos los mayores productores de nueces”.

La mayor parte de la superficie cultivada en Mendoza se concentra en la zona pedemontana de los departamentos del Valle de Uco (en el Centro-Oeste de la provincia); en menor medida en San Rafael y hay montes desperdigados en algunos lugares del  Centro y del Este provincial.

Mientras el Censo Nacional Agropecuario de 2002 arrojaba una superficie cultivada con nogales que apenas superaba las 1.600 hectáreas en Mendoza, el Censo de Productores de Nueces 2006 de la Fundación Instituto de Desarrollo Rural (IDR) ya daba un incremento del 25 % con 2.023 hectáreas. Ahora, en el marco del Censo Frutícola Provincial 2010, el organismo registró un aumento de un 60% más, para situar la superficie cultivada actual en aproximadamente 3.250 ha.

Cabe aclarar que este dato está sujeto a verificación y que es la única cifra a la que pudo acceder FINCAS, mientras los técnicos del IDR ajustan los números del mencionado relevamiento.

El mercado

La mayor parte de la producción de Mendoza se vende en finca y con cáscara, luego de haber sido secada ya sea por el tradicional método de paseras, o bien en modernos secaderos.
Tiene por destino preferente el mercado interno, aunque hay varias empresas (distribuidas en las distintas provincias productoras) que incursionan en el exterior.

El mercado interno ha estado históricamente a la demanda, porque el consumo superaba a la producción; al punto que hasta hace 5 ó 6 años se importaba nuez, mayoritariamente de Chile. En este momento casi no se compra fuera del país, y Argentina está muy próxima la autoabastecimiento. Si no lo ha logrado aún, es porque parte de las cosechas se exportan, o bien por la incidencia de accidentes climáticos ocurridos en los distintos oasis productivos del país.

De todos modos, el mercado interno sigue siendo una tentación, porque exige menos y paga bien.

El Ing. León explica que “el grueso de los productores medianos o chicos, vende las nueces al barrer”. Cosechan, la secan, la mantienen hasta que el precio les conviene y la venden al acopiador (que es el que acondiciona la mercadería y la revende y distribuye  en otros lugares del país) o bien a exportan.

Hay algunos productores (los menos) que están intentando armar su circuito de comercialización. De todos modos, los buenos precios que ha tenido la nuez en estos últimos años, y el hecho de tratarse de un producto no perecedero (que permite “aguantarlo” más tiempo hasta que las condiciones del mercado le “cierren” al productor) no han sido precisamente factores que hayan alentado la búsqueda de nuevos horizontes comerciales, a partir de cierto agregado de valor.

El profesional-productor resume que “en el mundo, la nuez es negocio” y que “si uno tiene nuez de buena calidad, siempre habrá quien la compre, a precios razonablemente buenos, porque la demanda se  mantiene por encima de la oferta”. Todo esto “nos lleva a pensar que si hacemos las cosas bien, tenemos un futuro interesante por delante”.