Crimen de Verónica: fracasó la rueda de reconocimiento

El testigo que dijo que había visto a la nena de 11 años con un joven antes de haber sido violada, golpeada y arrojada viva al río Tunuyán no pudo identificar a dos de los cuatro imputados.

Julio Luzuriaga

TUNUYÁN– “No es ninguno de estos changos”, dijo el testigo que ayer participó en la rueda de reconocimiento de personas ordenada por la Justicia en el caso Verónica Escudero, la niña de 11 años violada, golpeada y arrojada viva el río Tunuyán, donde murió ahogada. El hombre que vio a la menor subir a la bicicleta de un sujeto joven la tarde del hecho no pudo reconocer a los dos jóvenes imputados en la causa. Ahora sí, todo dependerá de los cotejos de ADN.

Por tercera vez dos de los cuatro imputados por el delito de homicidio criminis causa en concurso real con abuso sexual agravado y reiterado comparecieron ante el juez Oscar Balmes.

Lo hicieron ayer minutos después de las 12.30 cuando en medio de un importante dispositivo de seguridad fueron trasladados al calabozo del Primer Juzgado de Instrucción, donde los sometieron a una rueda de reconocimiento de personas.

Horas antes los habían trasladado a Tunuyán desde el penal Almafuerte, donde están alojados desde el pasado 12 de mayo.

Mientras aguardaban la realización de la diligencia procesal fueron ubicados en la Unidad 7 del Servicio Penitenciario provincial en Tunuyán. En total calma unos 10 familiares de Daniel Escudero (hijo), de 26 años –primo de la víctima–, y de José Funes (22) montaron guardia durante toda la mañana en el patio de los tribunales para poder verlos al menos por unos segundos.

Cabe recordar que además están detenidos e imputados dos tíos paternos de la niña. Se trata de Daniel Escudero (padre), de 49 años –denunciado el pasado 13 de marzo por haber abusado de Verónica– y Ramón Escudero (58).

No los reconoció
Pese a que había sido citado a las 9.30 el testigo, vecino de Verónica, no se presentó ante el tribunal, por lo que el juez decidió ir a buscarlo con asistencia de la fuerza pública.

Finalmente José Labrín, de unos 80 años de edad, fue traído a los tribunales pasado el mediodía para la rueda de reconocimiento de personas.

Si bien no se esperaba que el testigo, de nacionalidad chilena, aportara más de lo que hay en la causa, los investigadores albergaban la vaga esperanza de que reconociera a alguno de los imputados, pero no fue así.

Labrín declaró en la causa y dijo que aquella tarde del 11 de mayo, cerca de las 14.30, vio a Verónica charlando con un joven de entre 15 y 18 años, flaco, morocho, de cabello corto, en la esquina de la casa de la víctima, en el pasaje Italia de la ciudad cabecera de Tunuyán.

Señaló que no conoce al joven y que sólo pudo verlo desde lejos y de costado, por lo que no pudo fijar su rostro.

Indicó que la niña subió a la bicicleta de ese joven y juntos se fueron con rumbo desconocido.

Sólo queda el ADN
Con el paso de los días la investigación avanza en al menos tres direcciones y hasta el presente se desvanecen las posibilidades de probar de manera certera que los cuatro detenidos e imputados tienen responsabilidad directa en el aberrante crimen.

Ahora sólo resta esperar que en el transcurso de la semana próxima, quizá el jueves, el laboratorio de la UNCuyo dé a conocer los resultados de las muestras de sangre de los acusados, que serán cotejadas con las de semen y de piel que Verónica tenía en su cuerpo como única señal biológica de su atacante y asesino.

Es de esperar que no se diluyan las pruebas y este horrendo crimen no quede impune.