La caza furtiva puso en peligro de extinción a choiques y pichiciegos

Carina Scandura
uno_mendoza@diariouno.net.ar

El origen de la caza es casi tan antiguo como la existencia del ser humano. Se estima que los primeros pobladores utilizaron un sistema de caza y pesca que les garantizó la subsistencia. Se cree que más del 80% de los grupos humanos de la actualidad son herederos de este modo de obtención de alimentos. Es probable que algunos puesteros de Lavalle o Malargüe cacen animales de la zona para alimentar a sus familias. Pero no todo es cacería de subsistencia. Existe, además, la cacería comercial y la deportiva legal o ilegal.

En Mendoza hay especies como los quirquinchos o pichiciegos (pichis), choiques, guanacos y liebres mara y criolla que no se pueden cazar en ningún momento del año.

El jefe de Fauna de la Dirección de Recursos Naturales Renovables, Hugo Ascencio, explicó a Diario UNO que el choique y la liebre mara han sido declarados monumentos naturales provinciales. Sin embargo, la presión de los cazadores es tan fuerte, sobre todo en San Rafael, Malargüe y el Valle de Uco, que corren peligro de extinción. Jennifer Ibarra, titular de la fundación Cullunche, agregó que el puma y el guanaco también están protegidos y no deben ser cazados.

El director de Recursos Naturales, Daniel Gómez, sostuvo que de forma permanente encuentran cazadores furtivos sin autorización correspondiente. “Salvo la cacería de carne de guanaco o pichi que se comercializa, lo demás se mezcla con la aventura y el consumo del animal, no creo que haya una importante actividad comercial en la provincia”. Claudio Bertonatti, especialista de la Fundación Vida Silvestre, explicó que la caza furtiva no se vincula a los circuitos comerciales, sino a la obtención de trofeos.

Existen algunas especies sobre las que sí existe autorización para cazarlas como el jabalí, la liebre europea y el conejo, que se permite capturarlos en un determinado momento del año.

Gómez aclaró que hay operativos permanentes en conjunto con el Iscamen en los pasos fronterizos y limítrofes, con policía aeroportuaria y guardaparques, y específicamente se ha establecido un protocolo con el Ministerio de Seguridad, en el que se indica que la Policía Rural actúe sobre la cacería y el tráfico de fauna. El funcionario admitió que, a pesar de los controles y las multas, la cacería en Mendoza es una discusión pendiente. “Creo que se debe poner en valor esta discusión. Si vamos a prohibir la cacería, deberemos modificar la legislación vigente”.
Habilitarían dos cotos de caza en la provincia
Los cotos de caza son terrenos o áreas de fauna silvestre destinados a la práctica regulada de la caza deportiva. En Mendoza, dos emprendimientos están en trámite para ser habilitados como cotos de caza. Uno está en Tupungato y el otro en Desaguadero (La Paz). El director de Recursos Naturales indicó que en el Valle de Uco se podrían cazar ciervos colorados.

Jennifer Ibarra explicó que se trata de cotos de animales exóticos, sobre todo de especies africanas. “Se crían esos animales de forma legal para el turismo cinegético. Los crían en cautiverio para que los turistas vayan a cazarlos”, explicó la veterinaria.

Indicó que para los cotos sobre todo se crían antílopes, búfalos, ciervos, diferente tipos de cabras como la de Juan Fernández (de origen europeo) o la de cuatro cuernos, ciervo colorado y jabalí.

Ibarra dejó en claro que no están de acuerdo con que la cacería pueda ser un divertimento sano. “En otras provincias funcionan y creemos que no aportan nada a la economía de la provincia. Nuestra postura es contraria a los cotos”.

El director de Recursos Naturales explicó que lo que se propone en conjunto con otros organismos es que el coto no genere inconvenientes con la fauna provincial. De todos modos, admitió que “a pesar de la legislación que autoriza los cotos, hay una conciencia ambiental que no lo permite, creo que como sociedad nos debemos un debate en este sentido”.

 

Las aves, el gran objeto del tráfico
Claudio Bertonatti, de Vida Silvestre,  dijo  que  el tráfico de animales es un problema  crónico  de Argentina. “Desde mediados del siglo XX es un gran problema, no sólo por  los  inconvenientes ambientales que se generan, sino por la gran cantidad de gente que involucra”.

Bertonatti explicó que en “lo referido a comercio de animales vivos se trafican peces, reptiles, mamíferos, aves y anfibios. Siempre el gran rubro es el de las aves”. Indicó que existen especies en Argentina que están amenazadas como el cardenal amarillo, el rey del bosque y los guacamayos. “Ocupan un lugar protagónico, porque estamos asistiendo al gran saqueo de las últimas poblaciones de estas especies. Este siglo se definirá si estas especies se salvan y quedan en el elenco de la fauna argentina o si habrá que incluirlas entre las especies extintas”, dijo, contundente, Bertonatti.

A nivel nacional siempre existió el tráfico de reptiles. Por el cuero se trafican el yacaré, la boa ampalagua, la boa curiyú, el yacaré overo y las tortugas terrestres en reptiles vivos.

“El comercio de estos reptiles no es el mismo que se hacía en 1980 o 1990, porque ha disminuido mucho. Sin embargo, ahora se venden por internet”, señaló Bertonatti.

Sobre la cantidad de millones de pesos que mueve este delito, el especialista de la Fundación Vida Silvestre explicó que “no se sabe” porque no existen estadísticas oficiales.

“Primero habría que reconocer por qué no se llevan estadísticas; si se llevaran, sería reconocer la existencia de este problema, reconocer que en gran medida está fuera de control y no hay vocación de atacar el corazón del problema”. Bertonatti explicó que, a diferencia de otras provincias, Mendoza enfrenta el problema desde hace tiempo: “Muchas veces se lo trata desde la marginalidad, las ONG locales o guardaparques”.

Dicen que una ley no se aplica
A nivel nacional, la Ley 22421 de Conservación de la Fauna otorga el marco regulatorio para la protección de los animales silvestres. En Mendoza, la Ley 4602 y sus modificaciones adhieren a la norma nacional y establece todos los años los montos de las multas que se aplican por caza ilegal o tráfico de animales.

Para tener en cuenta 
Se ajustarán a las disposiciones de esta ley y sus reglamentos la caza, hostigamiento, captura o destrucción de crías, huevos, nidos, tenencia, posesión, tránsito, aprovechamiento, comercio y transformación de la fauna silvestre.

El jefe de Fauna, Hugo Ascencio, explicó que más allá de la multa  económica “los objetivos deben ser  de largo plazo, con un cambio de conciencia y la relación con la naturaleza. Con penas más duras no se solucionaría el problema”. Y admitió que las penas no se cobran, sólo a través de vías de apremios.

Según la Fundación Vida Silvestre, las leyes son buenas y perfectibles. “El problema es la falta de cumplimiento. Los grandes culpables son los jueces, que ni siquiera conocen la Ley de Fauna. La mayoría de los jueces no juzgan estos casos y rara vez dan sentencia condenatoria para desalentar la comisión de estos delitos”.

http://www.diariouno.com.ar/mendoza/La-caza-furtiva-puso-en-peligro-de-extincion-a-choiques-y-pichiciegos-20110918-0024.html