Los que llegan a la costa argentina en 12 horas son indigentes de conciencia

 

Por Paola Piquer
ppiquer@diariouno.net.ar
@paolapiquer

Volver de vacaciones después de varios días “ausente” suele ser un baño de realidad para cualquier trabajador. En mi caso, regresar a mitad de enero a Mendoza y reencontrarme con las noticias y la coyuntura que se vive en la provincia resultó impactante por la cantidad de hechos conmovedores acontecidos.

Entre los titulares me llamó la atención, a pesar de ser recurrente, el que indica la cantidad de muertos en accidentes de tránsito: 4 en sólo un fin de semana. ¿No hay forma de frenar la maldita cifra?

Durante mi receso tuve la oportunidad de viajar a la costa atlántica. Previo a encarar los 1.400 kilómetros que nos separan de la arena y el mar hacia el Este, la única preocupación que me aquejaba era la de tener que circular por las rutas argentinas.

Es que por esos largos caminos transitan vehículos que llegan a superar hasta en 90 kilómetros por hora las velocidades máximas. Van conducidos por hombres y mujeres que alardean poder llegar a ese extremo del país en 12 horas. Para que eso resulte viable, no hay otra forma que pisar el acelerador a fondo, pasar camiones aun cuando la doble línea amarilla indique que está prohibido, encimarse sobre otros autos para que se corran a la banquina y los dejen pasar. Atravesar curvas, badenes o cruces a nivel simulando ser pilotos de Fórmula 1.

Como si nunca hubieran leído un diario o visto un noticiero en los que se cuentan las tragedias familiares y personales que devienen tras un choque de frente o un vuelco.

El escritor chileno Carlos Franz usaría un concepto suyo y los trataría de “indigentes de inteligencia”. Adaptando el concepto a esta temática, sugeriría tildarlos de indigentes de conciencia, sobre todo porque en algunos casos en el asiento trasero llevan a sus hijos.

Una gran tranquilidad resulta llegar a La Pampa por doble vía y autopista: Mendoza-San Luis, San Luis-Villa Mercedes, Villa Mercedes-Nueva Galia. Casi 500 kilómetros que, comparados con los tramos en los que la línea se angosta a sólo 2 carriles, te hacen reflexionar sobre la importancia de los 4 carriles diferenciados. Y de la necesidad de que sigan proliferando.

Por eso causa sorpresa y enojo que el Gobierno local y Vialidad Nacional no logren terminar los pocos kilómetros que restan para cortar la última cinta de la famosa doble vía Luján-Tunuyán. “Para la Vendimia”, fue lo último que dijo al respecto el ministro de Infraestructura, Rolando Baldasso. Vendimia es ya. Habrá que ver si se cumple la promesa.

Volviendo al viaje en cuestión, otro dato insoslayable son los pocos controles viales. Una sola vez en todo el trayecto –incluyó transitar 4 provincias de ida y las mismas de vuelta– me requirieron documentación del vehículo. Llegando a destino se apreciaban controles de velocidad con radares, pero sin que ningún policía te frenara advirtiéndote si estabas en falta. Luego, a los domicilios particulares llegan las fotomultas, sanciones económicas de dudosa efectividad, porque, en realidad, no rige en el país un sistema unificado de licencias de conducir.

Respondo a mi pregunta del inicio: con un combo en el que se mezclan conductores con falta de criterio, infraestructura vial deficiente y escaso control policial, bajar la cantidad de muertos en accidentes resulta imposible.

http://www.diariouno.com.ar/afondo/Los-que-llegan-a-la-costa-argentina-en-12-horas-son-indigentes-de-conciencia-20140114-0034.html

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s