Efectos de la aplicación de la ley de tierras rurales en el mercado

Efectos de la aplicación de la ley de tierras rurales en el mercado

Desde las inmobiliarias afirman que generó burocracia. También sostienen que muchos inversores extranjeros no quisieron armar fideicomisos para poder adquirir terrenos en nuestra provincia.

Jaquelina Jimena – jjimena@losandes.com.ar

Distintos efectos ha generado la aprobación de la ley 26.737 de tierras, que limitó la venta a extranjeros al 15 por ciento del territorio nacional. Uno de ellos es que terminó por trabar las operaciones de compra por parte de los inversores extranjeros en campos argentinos debido al bajo porcentaje de territorio que les quedó para poder realizar transacciones inmobiliarias.
Desde que fue sancionada en diciembre de 2011 para limitar la compra de campos por parte de extranjeros, las ventas de propiedades rurales con ese destino quedaron prácticamente descartadas en nuestra provincia.

Lejano luce el año 2010, cuando Mendoza era motorizada por los inversores foráneos, quienes llegaban en tropel para invertir y colocar sus viñedos en la primera zona productiva de la provincia. Hoy la postal es diametralmente opuesta.

“Casi no hay inversores extranjeros interesados en comprar. La burocracia que generó la ley del gobierno nacional fue mayúscula y algunas escrituras han tenido demoras de años para ser aceptadas en el Ministerio de Justicia y el de Agricultura”, explicó Gerardo Mateu, de Mateu Rural.

La gran traba para algunas franjas de superficie en Mendoza fue que la ley estableció un 15% la titularidad de dominio o posesión de tierras a nivel del territorio nacional.

Además, en superficie, un extranjero no puede adquirir más de 1.000 hectáreas. Si bien en la provincia las operatorias realizadas a nivel rural antes de la ley no eran de dimensiones superiores a las mil hectáreas, lo cierto es que ningún extranjero, luego de la 26.737, está dispuesto a aceptar transferir su inversión a un inversor local o armar un fideicomiso.

“Los inversores extranjeros que ya estaban operando en la provincia se resignaron y como ya están acostumbrados, iniciaron trámites extras de escritura ante el Ministerio de Justicia y también en el de Agricultura, pero los nuevos inversores o interesados en tener su viñedo en la provincia se fueron y no regresaron. Lamentablemente, otros países vecinos, como Chile, Uruguay Perú, aprovecharon y se preocuparon por atraer esos inversores internacionales”, puntualizó Gerardo Mateu.

Las otras razones

Además del marco que estableció la ley de restricciones a los extranjeros interesados en invertir a nivel de propiedades rurales, a lo largo del año pasado se sucedieron otros obstáculos que congelaron las ventas de propiedades rurales en Mendoza.
Uno de ellos fue la caída estrepitosa de la rentabilidad.

Desde las inmobiliarias remarcan que en la actualidad no da ganancias mantener un campo.
“En la primera zona del Valle de Uco todos los insumos han sufrido inflación en dólares, tanto para plantines, como alambres y malla antigranizo. Si se toma en cuenta que lleva cuatro años para que un viñedo sea productivo y resulta que los costos anuales de mantener un viñedo se ubican alrededor de los  5 mil dólares por hectárea, eso desanima todo entusiasmo inversor”, añadió Mateu.

En las zona Norte de la provincia, en departamentos como Lavalle, y en el Este en San Martín, la caída de ventas de propiedades rurales ha sido estrepitosa, para algunos un 50% menos que hace unos años atrás. Pero también destacan que en esa disminución impactó también la mala situación del mercado inmobiliario local.

“En nuestra inmobiliaria, luego de promulgada la ley 26.737 no tuvimos ninguna consulta por parte de inversores extranjeros. Sí concretamos unas muy pocas operaciones de venta de fincas en el segundo semestre de 2013 con inversores locales”, señaló Antonio Rez Masud.
Según el especialista, el interés del inversor estuvo direccionado hacia propiedades productivas, pesificadas y sin problemas de documentación.

“Las tierras de hasta $ 350 mil  han tenido una demanda muy leve. Tienen que tener determinadas características, como estar bien ubicadas, bien mantenidas, con toda su documentación al día, sino no hay venta posible. Las pocas operatorias han sido casi al contado y una mínima financiación que no supera los 6 meses”, añadió Rez Masud.

Y finalmente el otro obstáculo que se sumó a las escasas ventas rurales fue el cepo al dólar en total vigencia.

“No existe una moneda de pago para este tipo de transacciones. Nadie quiere vender una propiedad en pesos para luego saber que el nuevo propietario va a producir y vender en dólares”, explicó Santiago Debé, presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de Mendoza y titular de Santiago Debé Propiedades.

Con tantas señales adversas del contexto, la compra de tierras en la provincia no luce atractiva para los extranjeros.

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