Violencia de género: la abogada trans preferida por las mujeres

Violencia de género: la abogada trans preferida por las mujeres

Carolina Jacky es una reconocida abogada de Mendoza, que está cerca de ser camarista en la Justicia Federal. Lleva más de 40 casos de mujeres víctimas de violencia de género. Habla de su pasado antes de lograr su reasignación sexual, de su candidatura a la Gobernación por la Ucedé en 1987 y, por qué no, de hombres.

Textos: Rolando López – rlopez@losandes.com.ar) – Foto: Diego Parés

Carolina Jacky (61) sabe reinventarse. Nació en un cuerpo de varón y hoy es mujer; en el Derecho se dedicó a la rama civil y hoy es la mejor especialista en violencia de género en la provincia.

Tuvo un momento en que deseó terminar con todo pero hoy exuda vida y simpatía; además está cerca de ser la primera mujer trans de América Latina en acceder al cargo de jueza de Cámara de Apelaciones en la Justicia Federal.

“Hace poco más de cinco años que soy una mujer con todas las letras, al menos para la Justicia; porque desde que nací me sentí mujer”, explica en un bar de la zona de Tribunales cerca de su estudio donde atiende a sus clientes, el 99 por ciento mujeres que han sufrido y sufren violencia de género.

En los últimos días, Carolina volvió a ser noticia: patrocinó a la reina de la vendimia de Campo Los Andes, Yamila Escudero, a quien desde el municipio de Tunuyán le indicaron que -por estar embarazada- debía dejar de ser reina (ver aparte).

El éxito que ha logrado con sus defensas en distintos casos provocó un efecto boca a boca y ahora Carolina -como puede- lleva entre 30 y 40 casos de mujeres.

– ¿Por qué cree que la eligen las mujeres?

– Más allá de que me he dedicado a estudiar muchísima jurisprudencia en el tema género, creo que las mujeres ven en mí, además de una abogada, alguien que las escucha. Cuando una mujer víctima de violencia de género acude a un letrado es porque antes le han cerrado las puertas en muchas instituciones. La mujer con ese problema está muy desprotegida; yo la entiendo. Tenemos una relación más allá de cliente-abogada; hay muchas a las que les llamo por teléfono los sábados a la tarde y les pregunto “¿cómo anda todo?” O nos hacemos amigas en el Facebook…

Carolina nació en 1952 con el nombre de Jorge. Se crió como Jorge pero siempre sintió con cabeza de mujer; y hace poco más de cinco años se operó y accedió a su DNI femenino. Dice que se sentía un extraño en su propio cuerpo, que cada año era peor; que cada vez se sentía más extraña y cada vez más sola, prisionera.

“Lo mío se llama disforia de género y tiene su base en lo científico. A grandes rasgos se trata de una falta de desarrollo de hormonas en el cerebro que ocurre entre la sexta y séptima semana de gestación, incluso antes de la formación de genitales. En ese momento se decide la identidad de género en tu cabeza; que no es lo mismo que la orientación sexual. Los médicos psiquiatras, después de muchos estudios y entrevistas conmigo, concluyeron que soy una mujer, que mi cabeza es de mujer”.

De todos modos, Carolina hizo su vida infantil, juvenil y buena parte de la adulta, con el dolor de llevar una chica adentro. Estudió, se recibió de abogada en 1976, se casó con una mujer y tuvo dos hijos (a los que prefiere no involucrar en esta nota, por más “nos llevamos re-bien y tenemos contacto permanente”).

“Nadie sabía de mi orientación de género hasta que yo empecé por mi cuenta a ver qué pasaba. No era fácil ya en 2005 lograr el cambio de sexo; los especialistas lo tienen que corroborar para que la justicia acceda. Pero cada vez se me hacía más pesada esa farsa de ser hombre cuando en realidad soy una mujer. La diferencia de la identidad de género y la orientación sexual es que la primera se mide desde la cintura para arriba y la segunda de la cintura para abajo”.

En el bar donde se desarrolla la nota, Carolina es muy popular; se nota en los mozos y en la adicionista, un trato de respeto y hasta admiración. “¿Qué va a tomar, doctora?”; “hasta luego doctora”, le dicen.

“Yo no me puedo quejar de discriminación, recibo respeto en todos lados. Más bien lucho por la discriminación hacia las mujeres que me vienen a ver. No diré nada nuevo si explico que estamos en una sociedad machista, pero creo que muchas leyes de este gobierno han sido fundamentales: la ley de género, la muerte digna, el matrimonio igualitario; todos son derechos fundamentales que espero no se pierdan con otro gobierno. Ahora estamos todos preocupados por el dólar, por la crisis y la inflación y si bien es verdad que todo eso afecta, siempre digo que no hay que dejar de pensar en los avances. En España, por ejemplo, Mariano Rajoy derogó muchas leyes de género debido a la crisis, como el cierre de todos los refugios para mujeres víctimas de violencia de género; es decir recortó por los derechos; a veces me da un poco de miedo que eso ocurra acá”.

– Habla como una kirchnerista?

– ¡No lo soy! (se ríe). Algunos me lo dicen pero no lo soy. Te diría que son más las cosas con las que no comulgo con este gobierno pero en mi caso puntual no tengo más que palabras de agradecimiento. Argentina es vanguardia en materia de derechos civiles en el mundo.

A la hora de la política muchos no saben que Jacky fue candidato a gobernador de Mendoza por la Ucedé en 1987. “Salí cuarto, lejos”, sonríe al recordar aquella elección que llevó al gobierno local a José Octavio Bordón.

“No me arrepiento de aquella experiencia, pero ahora pienso que la política no debe basarse únicamente en la economía. Igual hace rato que estoy afuera de la política. Ocupé varios cargos en el gobierno de Menem como en la Administración General de Puertos. Lo mío ahora está más en militar los derechos de género, en estudiar y en hacer notar que mucha gente del Poder Judicial no se estudia demasiado esas leyes, no aplican los procedimientos de la ley 26.485. Por ejemplo, en una de mis demandas por daños y perjuicios en violencia de género, en una fiscalía anotaron en el expediente “…contra Gobierno Provincial por accidente de tránsito…”, imaginate.

Como no todo es género y política, Carolina no le escapó a la “pregunta (Jorge) Rial”.

“Ahora no estoy en pareja. Antes estuve. Las mujeres tenemos eso de no necesitar sí o sí un hombre al lado. Somos distintas. Los varones ven un trasero y se dan vuelta, las mujeres no; a menos que sea Antonio Banderas, por ejemplo (ríe). Yo estoy contenta con mi identidad. Estuve tantos años luchando con esto, que ahora todo me parece un disfrute. Cuando los médicos te informan: “Usted es una mujer y puede elegir dos caminos: o sigue sufriendo como ahora o cambia que por más doloroso que sea, no te queda mucho que pensar. Yo cambié y de verdad estoy mucho mejor. Tenía un auto que andaba con nafta súper y yo le ponía nafta común. Ahora soy una mujer, como yo lo había sentido toda la vida”.

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