Aprueban una ley para niños separados de sus padres

 

Diario Los Andes - On line.htm_20140224170828

Federico Fayad – ffayad@losandes.com.ar

 

“El niño no debe divorciarse de uno de los padres, aunque éstos lo hagan”, dice Gustavo Doctorovich, miembro de Padres de la Guarda y uno de los impulsores de la flamante ley que crea los “puntos de encuentro familiares”.

La misma -aprobada la semana pasada por la Legislatura y que tiene un año como máximo para su reglamentación- servirá para que los hijos de padres que se están separando -o ya lo han hecho- no pierdan el vínculo con ninguno de sus progenitores o las familias de ellos.

Según estimaron desde Padres de la Guarda, en la provincia hay tres mil casos problematizados de progenitores que no pueden ver a sus hijos y que en este mismo momento podrían comenzar a hacer uso de la nueva ley si ya estuviera reglamentada.

La organización comenzó a trabajar en este proyecto hace tres años y, finalmente, el pasado miércoles la Cámara de Diputados le dio sanción final. Funcionará en el ámbito de la Suprema Corte de Justicia y su finalidad principal es garantizar, promover y efectivizar el derecho a la comunicación y vinculación que tiene todo niño, niña y adolescente.

Los puntos de encuentro serán casas que se asemejan a las de una familia “normal”, de manera de favorecer un vínculo natural entre el padre o madre no conviviente y el hijo de la pareja que está en proceso de divorciarse o ya lo hizo. Las casas serán monitoreadas por cámaras y observadas por un juez y por especialistas que determinarán el tipo de relación que existe entre ambos.

Los impulsores de esta nueva ley quieren que estos lugares de encuentro tengan sus réplicas en cada jurisdicción judicial, es decir, en la zona norte de la provincia, en el Valle de Uco, en el este y en el sur. “Es una herramienta que le ayuda al juez en caso de duda por una denuncia de violencia. Ahora se podrá ver el informe del equipo técnico y ver cuál es el vínculo real”, dijo Doctorovich.

Para acortar el conflicto

Lo que busca la iniciativa es mantener el lazo que existe entre el niño y sus padres, evitando así que un progenitor, por ejemplo, pueda quedar inhabilitado de ver a su hijo por un período prolongado de tiempo.

“Cuando te separás, generalmente hay denuncias de que existe violencia o abuso, por ejemplo, para poder tener la tenencia del hijo. De ellas 80% son falsas, pero hasta que el juzgado lo determina así pasan como mínimo ocho meses. Igual, con chicanas o artilugios legales pueden pasar cuatro años o más. Y ese es tiempo en el que perdés relación con tu hijo”, explica David Dávila, quien hace 4 años que no puede reencontrarse con sus dos hijos.

Por eso, los puntos de encuentro buscan acortar el conflicto y que éste no se judicialicen. Así, el padre o la madre no conviviente sigue teniendo contacto con su hijo en un contexto seguro tanto para el niño como para el padre conviviente.

“Muchas veces quien convive con el chico tiene miedo de que ?el otro’ se lo robe. Con la ley este miedo desaparece porque el vínculo se da en un edificio del Poder Judicial”, especificó Jorge Ferrari, licenciado en Ciencias de la Educación y colaborador de Padres de la Guarda.

“Queremos disminuir la violencia que implica un divorcio atacando todos los temores, conflictos y tiempos judiciales que aparecen en una situación conflictiva. Son lugares para aprender cómo debe seguir esa familia después de la separación”, agregó Doctorovich, quien hace cuatro años no puede ver a su hijo.

El lugar del encuentro

Ferrari ya participó en esta experiencia en México -donde se la denomina Centro de Convivencia Familiar- y contó que se han logrado acuerdos entre padres que a priori tenían relaciones irreconciliables.

Respecto de los lugares dispuestos para el encuentro, el especialista explicó que se trata de casas de familia grandes, con patio, jardín y muchas habitaciones.

“Tienen un lugar donde se recibe al chico. Allí, por ejemplo, una mamá puede dejar al chico y luego el padre juntarse con él, de manera que no se crucen entre ellos, y tener una tarde de juegos o pueden ver la televisión o jugar a la computadora. Es como si fuera un día de visita normal”, detalló Ferrari.

En caso de que el padre no conviviente tenga una denuncia por abuso o violencia, el encuentro con el chico será, además de filmado, supervisado por un asistente social o un sociólogo.

De todas maneras, los puntos de encuentro no implican necesariamente que padres e hijos estén dentro de la casa. También puede ser un lugar donde se deja al niño y el no conviviente lo retira.

Respecto del costo económico de implementación, Ferrari dijo que, si bien es costosa en un principio, en definitiva termina siendo barata ya que le ahorra mucho tiempo a la justicia de familia.

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