Buscan erradicar los basurales a cielo abierto

Tunuyán y San Carlos proyectan plantas de transferencia de desechos, para mejorar la operatividad del sistema, que cuenta con un sitio de disposición final de residuos para la región, ubicado en San Carlos.

Gisela Manoni – gmanoni@losandes.com.ar

Los basurales a cielo abierto, las infecciones y contaminación que acarrean y la poca conciencia ecológica de los vecinos que los alimentan son realidades que preocupan a los municipios del Valle de Uco. La región -que cuenta con un consorcio modelo en el tratamiento de residuos sólidos urbanos- ahora realiza estudios para avanzar en la instalación de plantas de transferencia o de separación que permita sanear los basurales y reducir los costos que hoy invierten en el proceso.

A metros del Club de Pesca de Tunuyán, en las márgenes del arroyo Anchayuyo en el distrito La Arboleda de Tupungato, y en la zona conocida como La Salada en San Carlos, por años los vecinos arrojaron escombros y residuos domiciliarios. Estos son sólo algunos de los basurales que se pretenden erradicar y que hoy se alzan como verdaderos focos de infección para las poblaciones vecinas.

“Es una cuestión cultural, muy difícil de erradicar. Esto no se resuelve sin el compromiso de los vecinos, porque no se puede andar persiguiendo a las personas que arrojan basura por cualquier lado y a cualquier hora”, sostuvo el intendente de Tupungato Joaquín Rodríguez.

Lo cierto es que las tres comunas valletanas vienen trabajando hace tiempo con el tratamiento de residuos sólidos urbanos. Gracias a un proyecto sancarlino que obtuvo financiamiento internacional, crearon el Coince en Cápiz, una planta que es el depósito final de toda la basura de la región.

Aunque el consorcio funciona eficazmente del 2007, aún no tiene capacidad para tratar todo el nivel de residuos que se genera. De allí que las comunas buscan construir plantas de transferencias o de separación, que les permitan almacenar y compactar la basura previo el traslado. También, estudian la posibilidad de separar los materiales. Tupungato hizo algún intento en este sentido.

“Lo que queremos mejorar con este programa es la logística y la capacidad operativa de los municipios. Hoy Tunuyán envía a San Carlos la basura diaria en camiones, con altos costos de traslado. Serían menos viajes si antes la reuniéramos en una batea, con separación o no, y la compactáramos”, explicó el intendente Martín Aveiro.

“Se nos van millones de pesos anuales en el tratamiento de los residuos. Tupungato produce 2.200 toneladas por mes y pagamos 150 pesos por tonelada. Más cuando debemos abonar por el sobrepeso”, graficó Rodríguez.

Las plantas que estudian construir serán posibles si los municipios acceden al financiamiento del BID. En realidad, el proyecto forma parte de un programa de gestión integral de residuos sólidos urbanos en municipios turísticos, que desde el 2008 viene desarrollando el Ministerio de Turismo y Secretaría de Ambiente de la Nación.

“Ahora estamos en la etapa de factibilidad, para saber cuáles son las necesidades y en base a eso diseñar las obras necesarias: planta de separación, rellenos sanitarios, saneamiento de los basurales a cielo abierto, etc.”, explicaron autoridades de Nación, en una visita que realizaron al Valle la semana pasada.

“En el marco de esta nueva matriz productiva para la zona, que es el Turismo, nos vemos beneficiados con esta posibilidad que nos otorga Nación a través de créditos internacionales. Son inversiones más que importantes, hemos hablado de estrategias de 10 millones y otra de 21 millones. Y no será con créditos adquiridos por los municipios”, dijo Aveiro.

Tupungato ya ha dado algunos pasos para erradicar sus basurales a cielo abierto. La comuna tiene una tolva para depositar temporariamente los residuos en la zona de Tiza. Allí, realizó una experiencia de separación de residuos con personal de una cooperativa, pero la suspendió porque proyecta armar una planta en el distrito de Villa Bastías que cumpla con las condiciones de higiene y seguridad.

“Logramos reducir un 40 por ciento el volumen de los residuos, separando los materiales que son reciclables (vidrio, plásticos, cartón, hierro, papel). Prácticamente quedaba sólo lo orgánico”, expuso Rodríguez, quien comentó que planean arrancar con la clasificación domiciliaria en un barrio testigo, pero saben que el desafío culturalmente no será fácil.

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