Mano dura con las motos ruidosas

Gisela Manoni

Las siestas ya no son lo que eran en Tunuyán. El reclamo de vecinos, molestos por la contaminación sonora que producen las motos de escape libre, se hizo oir en distintas oficinas públicas del departamento. La situación obligó a la Policía de la zona a acentuar el control sobre este tipo de infracción en los operativos viales y son cerca de veinte los rodados que han sido secuestrados en un mes.

“Siempre hubo motoqueros haciendo ruido en el pueblo, pero ahora parecen una plaga. Ya no se puede dormir”, se quejó doña Rosa V., una vecina del radio céntrico. Mientras que Gastón, quien esperaba el micro a metros del lugar, señaló que las motos de pequeñas cilindradas y las que se usan para delivery son las “más modificadas”. “Les liberan los escapes para llamar la atención”, criticó el joven.

Lo cierto es que -desde hace algún tiempo- el Concejo Deliberante, el municipio y hasta los juzgados de Tunuyán comenzaron a recibir numerosas quejas de vecinos, denunciando estos casos de contaminación sonora que afectan la convivencia dentro del radio urbano. La Policía también venía escuchando sendos reclamos en las reuniones que periódicamente realiza por los barrios.

“Cualquiera puede personalizar -‘tunear’, como le dicen- su vehículo; pero siempre respetando las normas”, explicó el jefe de la Policía Vial del Valle de Uco, Daniel Zárate, quien señaló que esta situación está contemplada en la Ley de Tránsito y el Código de Faltas. “Tienen que respetar la estructura con la que sale de fábrica, porque los escapes originales fueron diseñados para responder a los requerimientos ambientales”.

El verano trajo una “superpoblación” de motos en la villa tunuyanina y, con ella, se acentuaron estos problemas de decibeles. Entonces, los controles viales sobre ciclomotores sumaron, a las habituales exigencias, la inspección de los caños de escape. Hay quienes aseguran que la medida ha generado gran malestar en los negocios del rubro. Ya son cerca de 20 los rodados secuestrados en Tunuyán.

“Los operativos son más abarcativos. Tienen estar bien registrados, tener patentes, carnet de conducir, cascos para el conductor y acompañante, etc.”, explicó Zárate, quien acotó que es el juez vial el que define las multas y permite retirar el rodado cuando considera que está en condiciones de volver a la calle.

“La idea es hacer una tarea de prevención y educativa. A veces, nos vemos superados y tenemos que registrar las infracciones”, dijo el comisario. Recaló en los vehículos que escuchan música a todo volumen y en las faltas viales que cometen los motociclistas, acostumbrados a “manejarse como si anduvieran en bici”. Unas parientes tan ruidosas y que plantean los mismos desafíos viales que estos rodados son las bicimotos.

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