Un geólogo que merece recordarse

Miguel Títiro – mtitiro@losandes.com.ar

El mérito de esta columna, si lo tiene, no nos corresponde y sí le pertenece al incansable geólogo y ex director de Minería de la Provincia, el doctor Vicente Armando, que sigue trabajando infatigablemente a sus 88 años, aunque ya no en el terreno escarpado que recorría en el marco de sus investigaciones, pero sí entre papeles, libros y lecturas por Internet.

Armando nos participó que por estos días, más precisamente el pasado 16 de mayo, se cumplieron 50 años de la muerte de un eminente colega, el doctor Pablo Federico Groeber, considerado uno de los más grandes maestros de la Geología argentina a pesar de su cuna alemana.

El científico traído a la evocación en estas líneas, ha sido catalogado por la Asociación Geológica Argentina como un sabio, que a través de una intensa vida de trabajo supo establecer la estratigrafía, la estructura y las fases tectónicas que llevaron al levantamiento de la cordillera de los Andes. Un aporte singular para la ciencia.

Groeber residió mucho tiempo en la Argentina y también frecuentó Mendoza, trabajando en relevamientos geológicos de importante, entre los cuales estaba un estudio que sirvió de base para la construcción de dique El Nihuil.

El hombre al que rendimos este breve homenaje nació en Estrasburgo en 1885, ciudad que a partir de la guerra franco-prusiana de 1870 había pasado al imperio alemán.

Paleontólogo y geólogo, llegó a la Argentina en 1911 y a partir de ese momento se inicia una gigantesca obra que lo proyectó a ser considerado uno de los máximos impulsores de la Geología nacional, convirtiéndose además en el generador de una escuela de discípulos que tanto en los claustros, como en la industria, sentaron las bases de los conocimientos que nutren a la ciencia geológica actual.

Fue maestro de varias generaciones, dado que enseñó Geología General y Geología Natural en la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata, que funcionaba en aquella época en el Museo Nacional de esa ciudad.

Allí tuvo muchos discípulos, entre ellos los mendocinos Rosendo Pascual, ya fallecido, y Vicente Armando, doctor en Ciencias Naturales, especializado en Geología, quien, como se ha expresado, nos condujo en este sencillo recordatorio de un hombre esencial para nuestro país.

Pablo Groeber fue director de más de 23 tesis doctorales de jóvenes que con el tiempo llegaron a ser representantes destacados de la Geología argentina, como Pedro Stipanicic, Marcelo Yrigoyen, Alfredo Cuerda y Guillermo Furque, para citar solo a algunos.

A Armando también lo asistió en el trabajo que nuestro comprovinciano realizó para recibirse y que versó sobre la geología del Alto Tunuyán.

Muchos aportes del hombre que recordamos están presentes hoy en la actividad académica y en los estudios de campo actuales.

De no haber sido por la tenacidad del doctor Armando en difundir los valores del eminente profesor e investigador eminente, nos hubiéramos privado de conocer  un científico de envergadura que hizo innumerables contribuciones en 40 años de labor, siendo probablemente una de las más importantes la investigación sobre la evolución de los Andes, la cordillera que es nuestra marca identificatoria, nuestro verdadero ADN.

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