Aventura en la montaña valletana

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Gisela Manoni

El Valle de Uco descubrió el potencial turístico que esconde su paisaje de montaña y está dispuesto a sacar provecho de él. Practicar escalada en roca en Arenales; realizar cabalgatas o mountain bike por distintas geografías; hacer rafting en el río Tunuyán; internarse en recorridos con historia y puesteros que comparten su estilo de vida o simplemente recorrer a pie cañadones, ríos secos y cerros -con la posibilidad de parar en algún punto para compartir un buen almuerzo criollo- son actividades que hoy constituyen una oferta estable en la zona.

Hasta apenas dos años, quien llegaba a la región con la intención de realizar este tipo de prácticas debía organizarlas con tiempo y contar con la suerte de encontrar prestadores disponibles, los que eran más bien “desconocidos e informales”. El creciente interés y la demanda de los turistas llevaron que estas propuestas se mantengan en pie durante todo el año y con “cierta seriedad”.

“No son las bodegas ni la gastronomía. Ellas son sólo un ingrediente más. La gente busca en el Valle de Uco un sitio para distenderse y para disfrutar la cercanía con la montaña”, apunta Marcelo Flores, director de Turismo de Tunuyán. Para el funcionario, tal desarrollo se ha dado por el boca a boca y porque “hoy el turismo se vive desde la propia experiencia”.

Las estadísticas locales muestran un aumento sostenido del 10 por ciento que se ha dado en los últimos tres años respecto a prestadores y turistas que apuestan a este tipo de “experiencias”. Incluso, antes era impensable realizarlas en invierno y hoy es una opción que tiene cada vez más adeptos.

Los lugareños se entusiasman con la tendencia porque implica trabajo e ingresos. La temporada veraniega hoy empieza en setiembre y culmina en Semana Santa, mientras que hace sólo 8 años se limitaba a los meses de diciembre, enero y febrero.

Desde Tunuyán grafican tal desarrollo apuntando que en los meses de marzo, abril y Semana Santa el departamento ocupó el primer puesto provincial en ocupación. “Los dueños de cabañas y otros alojamientos han empezado a ser conscientes de que la gente se queda más días si tienen algo para hacer y se suman en la difusión de estas actividades de turismo aventura”, señala Flores.

El interés que despiertan estos escenarios en los visitantes ha obligado a las comunas a regularizar de alguna manera los recorridos. Ni que hablar de los sitios de pesca y las polémicas que generaron los cotos de caza.

En Tunuyán, debieron sumar señalización, entregar mapas personales y regular la recolección de residuos en senderos que los mismos turistas adoptaron como propios: Arenales, el Chorro de la Vieja, Manzano Histórico.

El municipio de San Carlos está buscando establecer convenios con los dueños de campos en el secano, para armar propuestas que capten a los amantes del mountain bike.

En realidad, muchos grupos ya están yendo por sus propios medios para largarse a pedalear por estas huellas paradisíacas sin más guía que una aplicación en el smartphone. Igual desarrollo del ciclismo en circuitos de montaña se está dando en Tupungato.

Las cabalgatas siempre constituyeron un atractivo en la zona, lo bueno es que ahora se ofrecen dentro de propuestas “más armadas y estables”. Es el caso -por ejemplo- de las estancias de La Carrera o el Parque Tupungato, del Cajón del Gateado  o del Manzano Histórico.

Huayquerías

Al fascinante recorrido por la Vieja Ruta 40, que arrancará en unos meses, San Carlos sumó el fin de semana pasado uno por el “Desierto de las Huayquerías/ Cañadón de la Salada”. Ricardo Funes, titular de Turismo de la comuna, explicó que esta enigmática geografía se podrá disfrutar con dos modalidades de excursión.

Por un lado, los que disponen de poco tiempo pueden realizar una caminata para conocer el cañadón por dentro a $ 250. Durante dos horas, recorrerán laberintos de formaciones arcillosas, paredones de 50 metros y llegarán hasta el fondo de la Salada.

Para los más aventureros, la propuesta es hacer algo de trekking por senderos andados por animales y cauces secos, para terminar descendiendo al fondo del cañadón a través del rapel. El paisaje muestra una vista inigualable de la Cordillera de los Andes y las distintas facetas del desierto. Este recorrido cuesta $ 350.

Las salidas son fijas, todos los sábados y domingos a las 10.30, desde la Dirección de Turismo – Terminal de Eugenio Bustos. Incluye traslados desde esa terminal, guías, equipo de montaña y refrigerios. También, los visitantes pueden optar por un asado y vinos en medio del recorrido.

Vacaciones en baja

El Mundial y la situación económica no han generado buenos números turísticos en este receso invernal. De todos modos, en el Valle de Uco se alientan en que el nivel de ocupación hotelera -si bien no marcó altos picos de afluencia como otros años- se mantuvo “favorablemente estable” durante todo el mes.

Las estadísticas hablan de un 60 por ciento de ocupación que se ha mantenido en todo julio en Tunuyán y algo similar ocurrió en San Carlos y Tupungato. Por estos días, han llegado algunos contingentes de visitantes de Buenos Aires que sostienen a los prestadores y dueños de alojamiento con algo de actividad.

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