La realidad policial fuera del Gran Mendoza

En estos últimos tiempos, quienes vivimos en el Gran Mendoza hemos ido conociendo, principalmente a través de los medios de comunicación, ciertas realidades que atraviesa la fuerza policial, tanto positivas como negativas. Basta recordar el triste episodio que protagonizó un efectivo, al asesinar a su ex suegra y su sobrinito de ocho años, o las innumerables críticas que la Policía recibe por distintos hechos delictivos resonantes, o las actuaciones de los funcionarios provinciales.

Pero también existe una Mendoza fuera del ámbito metropolitano, donde viven miles de mendocinos que también deben lidiar con la inseguridad. A su vez, también existen fuerzas policiales que comparten numerosas características con sus pares del Gran Mendoza e incluso entre ellos mismos. Con algunas diferencias, los policías del Este, Sur y del Valle de Uco deben estar al servicio de la ciudadanía, protegiendo al vecino y combatiendo el delito.

Los jefes policiales de las tres regiones fueron consultados por MDZ sobre la realidad que viven las fuerzas de seguridad en aquellos departamentos, cómo combaten el delito y a los delincuentes, las relaciones entre la Policía y la sociedad local e incluso el trabajo que se lleva a cabo dentro de la propia institución.

Cabe aclarar que, si bien todos ellos llevan mucho tiempo en las fuerzas de seguridad, han asumido hace poco en sus cargos jerárquicos (tras el cambiazo en las cúpulas distritales dictaminadas por el Ministerio de Seguridad) y a su vez conocen a fondo el funcionamiento de la institución.

Hugo Lucero es jefe de la Distrital Dos, que abarca toda la zona Sur, es decir, los departamentos de San Rafael, General Alvear y Malargüe.

“Tenemos un recurso que está trabajando mucho, ya que que el delito ha avanzado y en consecuencia aumentan las detenciones, que se llevan a cabo todos los días. En los tres municipios el trabajo es arduo, la fuerza policial está motivada y trabaja todos los días sin inconvenientes”, expresó.

En ese sentido, el comisario destacó “la gran voluntad y compromiso para trabajar de los efectivos, todos los días y noches. Muchas veces realizan, de forma anónima, innumerables procedimientos que no salen a la luz y retornan a sus casas con la satisfacción del deber realizado”.

A su vez, reconoció que “siempre hay cosas por mejorar”, sobre todo “teniendo en cuenta que tenemos una sociedad un tanto convulsionada, con mucha violencia en las canchas, en los locales nocturnos y las escuelas. Somos seres humanos y estamos propensos a equivocarnos.

En cuanto a la relación de la Policía sureña con los vecinos, Lucero explicó que “estamos tratando de recurrir a todas las reuniones vecinales, sobre todo cuando nos convocan o incluso las terminamos gestionando nosotros”. Por ello, subrayó que “el objetivo es que los policías estén cerca del buen vecino” y aclaró que “bajo ningún punto de vista, consideramos que la Policía esté divorciada de la sociedad”.

Por otro lado, Sergio Yanzón es el encargado de dirigir la Distrital Tres, que aglutina a los departamentos de la zona Este (San Martín, Rivadavia, Junín, Santa Rosa y La Paz)

El comisario hizo un repaso detallado sobre la infraestructura policial de esa región mendocina. Incorporación reciente de nuevas movilidades, funcionamiento de comisarías, UEP, Cuerpos Especiales, Infantería y UMAR; trabajos con la Policía Rural en la zona norte de San Martín, donde se han contrarrestado los delitos rurales; y promesas de incorporar personal a los 700 efectivos del Este, son algunos de los ítems positivos alcanzados en los últimos tiempos.

Sobre las virtudes de sus subalternos, Yanzón mencionó “la entrega y la voluntad que está poniendo de manifiesto el personal policial para muchas veces trabajar más horas de las habituales, en pos de tratar de redoblar los esfuerzos de llevar mayor presencia policial a la calle”.

Por el contrario, consideró que se debe trabajar aún más en “el adoctrinamiento al personal subalterno joven, sobre un espíritu de compromiso para con la sociedad de forma positiva con el trabajo”. Para ello, añadió, “llevamos a cabo en academias y charlas que los jefes de dependencia les dan a los subalternos”.

De manera similar a lo que realizan en el Sur, Yanzón indicó que la Policía mantiene contacto con los vecinos esteños “a través de reuniones en distintas zonas con referentes barriales y autoridades escolares, para ir detectando posibles inconvenientes y tomar las medidas correspondientes para anticiparnos a cualquier posible conflicto”.

Finalmente, Atilio Bergamín es el nuevo jefe de la Distrital Cuatro, encargada de mantener la seguridad en la región del Valle de Uco, que abarca los departamentos de Tunuyán, Tupungato y San Carlos.

Siendo que hace sólo unos días fue elegido para ser el nuevo jefe distrital, el comisario valletano señaló que “la gestión anterior (de Hugo Lucero) hizo un buen trabajo” y que “estamos en un momento de transición”.

Al igual que los otros jefes distritales, Bergamín destacó que el personal policial del Valle de Uco “tiene mucha voluntad y capacidad para asistir a los vecinos”, y que muchos de ellos “están pendientes a lo que sucede en las calles y tratan de mantener un diálogo con los ciudadanos”.

Como puntos a mejorar, el jefe distrital apuntó a la necesidad de realizar “algunos retoques en cuanto a la parte operativa, porque nos interesa mucho ello, como así también que la gente vea la presencia policial en la calle”.

Más allá de la parte operativa propia de la Policía como protectora de la seguridad, Bergamín subrayó el papel de educadores que deben asumir: “Hemos tratado de ir incorporando actores a la seguridad pública, como los medios de comunicación. Más allá de quien vive del delito, es importante concientizar a la ciudadanía y al empresariado para que aporten y colaboren a la seguridad. Queremos educar a la población”.

“Los hechos de inseguridad no son ajenos, pero uno como ciudadano tiene que tomar medidas de prevención, sino el delincuente se termina aprovechando. En ello estamos trabajando, realizando campañas de difusión a través de videos difundidos en los medios, charlas en los barrios y organismos, para seguir educando a la comunidad”.

Dicha necesidad responde, según explicó el comisario, a que “hay situaciones culturales que han ido cambiando en los últimos 20 años, como una degradación de valores, y una falta de responsabilidad ante la autoridad”.

El trabajo dentro de la institución policial

Los casos de violencia protagonizados por efectivos policiales en el Gran Mendoza pusieron en debate la formación y control de los uniformados por parte de los superiores y las autoridades gubernamentales.

Consultados sobre el trabajo que llevan en sus regiones, las autoridades policiales de las distritales Sur, Este y Valle de Uco coincidieron en que son los jefes de las comisarías, destacamentos y divisiones quienes llevan adelante la tarea de realizar un seguimiento continuo de la conducta de sus subalternos; además recalcaron la necesidad de que los superiores estén en permanente contacto con los auxiliares y reforzar los controles en las academias.

Lucero detalló que su gestión “está tratando que el comisario o subcomisario que esté a cargo de una dependencia permanezca cerca del efectivo, conociendo sus fortalezas y debilidades”, y para ello “es necesario que las academias bajen línea para adoctrinar al personal policial y que sientan que sus superiores estén con ellos, dentro del marco de la ley”.

Similar explicación brindó Yanzón: “Es un trabajo de cada uno de los jefes de las dependencias. Tienen que ir monitoreando y observando permanentemente al personal que tienen a su cargo para detectar a tiempo cualquier conflicto personal, familiar o laboral que pueda tener el policía, e inmediatamente comunicarlo a los superiores, antes que derive en un hecho grave”.

“No es una tarea fácil, porque nos podemos encontrar con personal que se desempeña con normalidad en el trabajo y no deja detectar señales de conflictos personales y familiares”, reconoció. De todos modos, reiteró que las claves están en “profundizar los controles, hablar e intercambiar de manera permanente ideas, opiniones y conversaciones”.

En su caso, Bergamín manifestó que “el diálogo y el control es permanente”, aunque fue mucho más allá al sostener que lo sucedido en los últimos días es un resultado de cambios dados en el manejo de las fuerzas de seguridad mendocinas.

Hoy estamos cosechando lo que se sembró hace una década, cuando hubo una necesidad de incrementar el número de policías y se bajaron los niveles de ingresos, con poca exigencia para el ingreso a la fuerza policial”.

Al igual que Yanzón, el comisario valletano explicó que “en los ingresos a los institutos, es muy difícil de detectar anomalías, pero mientras más estrictos son los controles, mejor”.

Además, Bergamín hizo hincapié en que “necesitamos brindar un sentido de pertenencia a la fuerza. Los chicos que ingresan a la Policía son consecuencia de una evolución de la sociedad, que no tienen los mismos valores que teníamos hace 30 años. Tratamos de adecuar eso, despertando ese sentido de pertenencia”.

La situación de inseguridad

En el Gran Mendoza, el tema de la seguridad ha invadido los medios de comunicación en los últimos años, y todos los días se informan sobre hechos delictivos, lo cual ha hecho que la inseguridad se instale como una de las mayores inquietudes de los mendocinos, y que esta problemática se esté expandiendo a grandes velocidades.

Sin embargo, los jefes policiales coinciden que el Sur, el Este y el Valle de Uco no padecen los mismos inconvenientes que la región metropolitana de Mendoza.

En el sur provincial, los últimos meses han sido tiempos de numerosos reclamos por falta de seguridad, relacionado a su vez con la escasez de recursos. General Alvear fue donde se prendió la mecha, que incluyeron varias manifestaciones multitudinarias; luego fue el turno de Malargüe, donde hasta las propias autoridades locales reconocieron las graves falencias en infraestructura; y finalmente en San Rafael están muy preocupados por la ola de inseguridad que padecen los sanrafaelinos.

Consultado sobre ello, Lucero prefirió no darle demasiado dramatismo, aunque señaló que “siempre tenemos inconvenientes con algunas de las movilidades, que se rompen y se vuelven a poner en servicio totalmente refaccionadas”. A su vez destacó que se están dando respuestas a las necesidades de recursos.

Si bien Lucero reconoció que “tenemos problemas de seguridad”, a su vez aclaró que esta situación “no se puede comparar en nada con el Gran Mendoza”.

Al igual que su colega sureño, Yanzón consideró que la situación de seguridad en el Este “está dentro de los parámetros normales, si nos comparamos con los departamentos del Gran Mendoza y de otros puntos de la provincia”.

“Estamos teniendo hechos delictivos, eso no lo niego, pero diariamente se diagraman medidas tendientes a ir desalentando el accionar de la delincuencia”, aseguró. A su vez, recordó que “no estamos teniendo desde hace un tiempo hechos graves de violencia” y que las mayores preocupaciones pasan por “los problemas de robos nocturnos y asaltos a mano armada en viviendas”.

Bergamín no salió de las líneas de sus colegas: “En el Valle de Uco, comparado con el resto de la provincia, estamos mejor posicionado”.

“Con los pocos medios y recursos que contamos, tratamos de conservar que esta región mantenga los niveles históricos del delito. Si bien tenemos un leve incremento, debido al crecimiento demográfico y automotor, las cifras de inseguridad no se han disparado”.

 

http://www.mdzol.com/nota/560606-la-realidad-policial-fuera-del-gran-mendoza/

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