Balance Hídrico: más allá del anuncio oficial

La sede mendocina del Instituto Nacional del Agua (INA) viene desarrollando este tipo de trabajos desde hace años. Lo que hay y lo que le falta a Irrigación.

A mediados del mes pasado el Departamento General de Irrigación, con su titular José Luis Álvarez a la cabeza, anunció con bombos y platillos la puesta en marcha del Balance Hídrico de Mendoza, cuya primera etapa abarca el Valle de Uco, que permitiría conocer la realidad del agua en nuestra provincia, como la oferta y la demanda del recurso hídrico, para planificar y desarrollar políticas en los próximos años.

Pero lo cierto es que, lo que fue presentado como toda una novedad, en realidad en nuestra provincia se viene trabajando desde hace muchos años con balances hídricos. Estos vienen siendo realizados por el Centro Regional Andino del Instituto Nacional del Agua (INA-CRA), en base a datos recabados por los investigadores y que abarca una dimensión más amplia.

MDZ Online dialogó con Armando Llop, ingeniero agrónomo y director del Centro de Economía, Legislación y Administración del Agua (INA-CELA) y Jorge Hernández, investigador del INA-CRA, para conocer más a fondo el trabajo de balances hídricos del organismo nacional, las diferencias con el anunciado por Irrigación, y la importancia de las aguas subterráneas en las mediciones.

Primeramente, Llop reconoció que “lo fundamental son las implicancias sociopolíticas de que Irrigación le dé el visto bueno a un balance”, pero recordó que “la Constitución Provincial de 1916 habla de los aforos de los ríos, y claramente dice ‘no se darán nuevos derechos definitivos en tanto no se logre el aforo de los ríos con el fin de demostrar que realmente hay agua sobrantes sobre las concesiones para poder entregarlas'”.

“Desde ese momento no se modificó nada, porque todas las concesiones se tienen que dar por ley. El Departamento General de Irrigación nunca tuvo la decisión política de santificar los balances y ordenar las concesiones, las cuales las mayorías son precarias”, enfatizó.

Sobre el anuncio del balance hídrico, Llop aseguró que “existen muchos balances hechos por nosotros”, y puso como ejemplo los realizados por él mismo, que refiere a trabajos de investigación en las cuencas junto con la proyección de la demanda y la oferta del agua.

A su vez, indicó que “todos los balances son perfectibles, pero para los fines administrativos, cualquiera de los existentes, alcanza” y criticó el anuncio de Irrigación: “Tenemos un montaje de escenario donde se está dando el mensaje que se están realizando cosas nuevas y que nunca se hizo, lo cual no es así”.

Hernández agregó que “lo importante es que hay estudios y balances llevados adelante y no se les está dando continuidad” y enfatizó que “todos los trabajos previos (del INA) tienen su análisis previo, el dimensionamiento de las cuencas, su necesidad de ver el manejo de las mismas y el conocimiento sobre si hay continuidad en la formación”.

“Desde el INA hemos trabajado con muchísima seriedad y hay fundamentos que sostienen toda la labor”, sostuvo, y a su vez destacó: “Uno de los pasos que debería realizarse antes de hablar de balances, es discutir lo hecho y ver si es útil o no”.

El balance hídrico del INA-CRA

Uno de los últimos balances hídricos del INA -CRA fue realizado con datos que abarcan el periodo entre 1991 y 2006, y se centraron en el Oasis Norte, incluyendo el Valle de Uco.

Hernández comentó que “estos balances son cosas buenas pero podrían ser muchísimo mejores” ya que “uno utiliza toda la información existente, no la que se puede recabar en su totalidad”.

“En virtud de ello, nuestros balances sirven para dar una idea de lo que está ocurriendo, pero el que administra tiene que contar con la mayor precisión posible” y puso como ejemplo que “hoy no sabemos cuánta agua subterránea se explota, pero podríamos tener una idea mucha más aproximada”.

Sin embargo, Llop reconoció que los trabajos de los investigadores del INA-CRA son mucho más relevantes y señaló que “un balance es algo dinámico, un conocimiento que se va acumulando y con el cual se aprende. La mejor forma de conocer la realidad es hacer un modelo y empezar a crecer”.

De todos modos, Hernández reconoció que “estos trabajos son lo mejor y más completo que existe, pero se pueden mejorar, porque están las herramientas y las tecnologías para hacerlo, distintas a las que había hace unos años atrás”.

Problemas del proyecto de Irrigación

Ambos especialistas advirtieron que el balance hídrico que lleva adelante el DGI cuenta con algunos inconvenientes y faltas de precisiones, que podrían incidir en un análisis incompleto e incluso erróneo en caso de no subsanarse con tiempo, más allá si el ente autárquico tome en cuenta o no las investigaciones del INA.

Llop notó que “Irrigación mezcla los conceptos de balance hídrico con el Weap (Water evaluation and planning). Este último es un modelo en manos de proyección para la planificación del agua, creado por el Instituto Ambiental de Estocolmo y perfeccionado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA)”.

Pero este modelo tiene como insumo el balance y, sobre ello, se arma el escenario de simulación”, agregó, por lo cual el error del organismo radica en que “mezclan el balance, que es el dato crudo inicial de cómo medir el agua, con el Weap, que son las proyecciones”.

Otro de los inconvenientes que el titular del INA-CELA remarcó fue el lugar elegido por Irrigación para iniciar el balance: “Han empezado con el Valle de Uco, cuya cuenca es la que más presenta dificultades para medir cuánta agua entra, porque tiene decenas de arroyos que no están medidos. Ahí hay un déficit de información que supera los que tienen nuestros modelos, sumado a los cambios de stock de aguas subterráneas”.

En ese sentido, Hernández subrayó que “existen bastantes déficits en materia de manejo y la administración del recurso, desde hace mucho tiempo”. A modo de ejemplo, mencionó “los embalses que están para funcionar como reguladores de agua superficial y complementariamente con el almacenamiento subterráneo, y no hay modelos de desembalse desarrollados para los diques Potrerillos y El Carrizal, sino que se manejan intuitivamente con criterios lógicos pero que pueden fallar”.

“Por ejemplo, se libera agua en grandes cantidades en primavera, después el dique se queda sin líquido hídrico y el aporte que podría llegar no compensa lo suficiente. Eso demuestra que no hay un manejo técnico y científico. Con el agua subterránea es más compleja la cuestión”, agregó.

La importancia de las aguas subterráneas

Uno de los puntos que no se mencionaron en las presentaciones públicas del balance hídrico de Irrigación es el agua subterránea.

Desde el INA se viene trabajando fuertemente en este aspecto desde hace tiempo, lo cual quedó reflejado en una nota de MDZ Online realizada en el marco del 40º aniversario de la Ley de Aguas Subterráneas.

Hernández explicó que “para planificar, primero hay que hacer un inventario y conocer todo lo que existe. En Irrigación, la información que existe no es completa; tienen déficit en materia de concesiones y sobre pozos construidos para explotar agua subterránea”.

“Desde principios del siglo pasado, ya se hablaba de la necesidad de calcular las cantidades reales de agua consumida por los cultivos de la época y no trabajar en función de concesiones, porque son sobre superficies que pueden cultivadas o no y cuyo uso del agua puede variar considerablemente”, indicó.

Mientras que Llop agregó que “en un balance hídrico se necesita saber cuál es el cambio en el stock de agua subterránea. Por eso hay que medir y tener una idea del volumen del recurso, cuestión que no están haciendo”.

En ese sentido, el ingeniero planteó que “para hacer balances, hay que conocer la oferta, demanda, reservorios, y todo el sistema hídrico, y no se hace” y recordó que “cuando se debatió lo del dique Potrerillos, el principal argumento para construirlo era que ‘el único río no regulado es el Mendoza’, lo cual era mentira porque es el río más regulado del mundo, gracias a las aguas subterráneas”.

Por todo ello, Llop se lamentó que “cueste ver cómo, en función de querer hacer una cuestión integral que implica el conocimiento del sistema, hay una dispersión de concepciones”.

http://www.mdzol.com/nota/561473-balance-hidrico-mas-alla-del-anuncio-oficial/

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