Salud pública: en Mendoza hay muy pocos inspectores bromatológicos

Desde Salud admiten que falta recurso humano y que por bajo presupuesto deben focalizar los controles. Los municipios también carecen de personal y chocan con la Provincia al momento de labrar las multas

Julián Vinacour

vinacour.julian@diariouno.net.ar

Desfigurados quedarían muchos rostros si entraran a ver las cocinas de restoranes y casas de minutas. Inclusive, unos cuantos no saldrían más a comer. Pero para que el negocio siga funcionando en condiciones, los inspectores bromatológicos deben hacer su trabajo. El gran problema es que en Mendoza el personal y los recursos son escasos.

El procedimiento para controlar los establecimientos que expenden bebidas y comestibles es binario: por un lado, el Ministerio de Salud de la Provincia, desde la Dirección de Nutrición e Higiene de la Alimentación, es el encargado de hacer cumplir el Código Alimentario Argentino (Ley 18.284) y quien otorga los registros que autorizan el funcionamiento del local (validez por 5 años) .Y por otro, cada municipio tiene sus propios inspectores, que se circunscriben a las ordenanzas de la comuna y son los responsables de emitir las habilitaciones edilicias.

“Tenemos disponibles 9 inspectores para todo lo que es supervisión de alimentos y para la ley antitabaco (espacios libres de humo). Pero, por lo menos, necesitamos 30”, confesó Alejandra Moor, al frente de la Dirección de Nutrición e Higiene de la Alimentación de Mendoza.

Por eso, según Moor y a raíz del escaso recurso humano que hay, “debemos ir a los lugares más concurridos, utilizar criterios de trazabilidad y considerar el historial del negocio. Es decir, focalizar las inspecciones, que son sorpresa. No es lo mismo una fábrica de helados que una de galletitas. La heladería es más peligrosa”.

“No es que trabajemos mal, sino que para ser eficientes deberíamos tener más personal. No hay recursos suficientes, es una cuestión netamente presupuestaria. No se han podido formar inspectores ni vacantes”, admitió Alejandra.

Raúl Barrera, titular de la Dirección de Inspección General de Las Heras, explicó: “Nosotros contamos con un grupo de 4 inspectores en bromatología que visita los locales, controla la higiene y verifica las fechas de vencimiento. Prestamos atención a los locales de comida rápida sobre todo, que por lo general son los más sucios. Y trabajamos mucho con las denuncias de los vecinos que llaman al 0-800-222-5900”.

Chispas y un mal trago

Todas las comunas tienen inspectores y laboratorios bromatológicos que se manejan de manera autónoma. A su vez, cada municipio determina el monto de la multa. Sin embargo, por un factor jerárquico, ninguna ordenanza municipal debería estar por encima de una ley nacional como el Código Alimentario Argentino.

“En la zona del Valle de Uco se aprueba la venta de comidas en la vía pública. El intendente saca ordenanzas que transgreden la ley del Código Alimentario que prohíbe ese tipo de actividad. Por ejemplo, un parripollo en la vereda”, dijo Moor.

Según la directora, “hay un montón de locales que funcionan sin la habilitación municipal (a nivel edilicio) ni tampoco la nuestra (a nivel alimentos)”.

Otro problema común es el de las multas: las cobra quien las labra. Si es la comuna, el dinero va a las arcas municipales; si es el Ministerio de Salud, la plata recae en el erario provincial. Y ambas partes son autoridades pertinentes para sancionar a los infractores. Finalmente, en la práctica, se termina definiendo por relaciones políticas, reconocieron en off varias fuentes interesadas.

Qué pasó
El famoso tenedor libre Las Tinajas fue clausurado el pasado sábado 7 de febrero por motivos de higiene y bromatología, a raíz del reclamo de una cliente que encontró una mosca en el flan que pidió de postre.
Ese episodio recrudeció la discusión sobre el estado de los establecimientos de comidas. A mediados del año pasado el municipio de Guaymallén informó que el 70% de los locales de Guaymallén no pasaba el control de inspectores bromatológicos.

“Las Tinajas cambió el dueño (razón social). Estaba habilitado con el permiso pertinente. En el momento en que fue otorgado tenía las condiciones necesarias, pero luego no las tuvo, evidentemente. Los certificados tiene validez por 5 años, pero las inspecciones las hacemos en función del historial y el tipo de establecimiento”, concluyó Alejandra Moor.

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