Docentes y alumnos exploran el patrimonio cultural de Tupungato

Son del Instituto de Educación Superior y están relevando los sitios, edificios, personajes, paisajes y costumbres que hacen a la identidad del departamento. Empezaron por tres distritos: Ciudad, La Arboleda y Gualtallary.

Gisela Manoni – gmanoni@losandes.com.ar

Barrios conviviendo con viñedos; quiosquitos montados sobre la vereda; casas históricas que fueron negocios tradicionales o pertenecieron a referentes de la comunidad; el monte que retrocede ante el avance de los emprendimientos productivos en los cerros; fiestas populares y muchas historias.

Para poner en valor el patrimonio de Tupungato y evitar que se siga perdiendo ayudado por el olvido comunitario, un grupo de alumnos y docentes se propuso explorar e inventariar los “paisajes culturales” de su departamento.

Lo que empezó como una simple búsqueda derivó en un enorme caudal de material, gracias al rastreo de información y al aporte desinteresado de muchos vecinos. Esto obligó al equipo de investigación del Instituto de Educación Superior 9-009 Tupungato a dividir su ambiciosa empresa en varias etapas.

El objetivo final es que esta recopilación se convierta en material de estudio para las escuelas del departamento. “Sería interesante que los chicos y jóvenes de Tupungato pudieran interiorizarse sobre los sitios e historias patrimoniales de su lugar; no sólo para valorarlos y protegerlos sino también para poder darlos a conocer a los que llegan a visitar esta tierra”, expuso Anabel Cuquejo, rectora del IES.

Por lo pronto, esta investigación en proceso ya ha despertado el interés de algunos organismos, como insumo para la elaboración de los planes de desarrollo turístico y de ordenamiento territorial en la región.

Costumbres, fiestas populares, sitios de reuniones sociales, arboledas centenarias, edificios históricos, cambios en el paisaje y en la población. Todo ha sido registrado por este grupo de incipientes investigadores, que se propusieron recopilar los hitos del patrimonio tangible e intangible de este departamento valletano en los últimos 60 años (desde que el pueblo festejó el centenario de su creación, en 1858).

“A pesar de que nacimos acá, hay muchas historias, lugares y personajes que no conocemos. Eso es lo más apasionante de la investigación. La gente nos abre las puertas de sus casas para las entrevistas y se da un encuentro hermoso. Empiezan a sacar fotos, a recordar, a hablar de su pasado”, cuenta Karen Gutiérrez, una de las alumnas de cuarto año del PEP (Profesorado de Educación Primaria) que participan del proyecto.

“Partimos de una realidad: existen muy pocos estudios históricos sobre el departamento y casi nada si se lo aborda desde lo patrimonial”, explicó la profesora Violeta Massarutti. Como principal antecedente, la directora del equipo destacó la tarea realizada por Dionisio Chaca, quien publicó su obra en 1941.

“Paisajes” relevados
El trabajo permitió rescatar los principales hitos paisajísticos que valoran identitariamente los tupungatinos, como el volcán que le da nombre a su departamento, el avance de los viñedos sobre el pedemonte (y de capitales extranjeros) y una especie de eterna ruralidad, un concepto que se consolidó en el trabajo.

Sucede que, mientras en otros departamentos se reduce la población del campo, en Tupungato crece en cifras y desarrollo la ruralidad. Incluso en la ciudad, pues los barrios conviven con viñedos y huertas.

Para realizar una especie de recorte a la avalancha de información que obtuvieron, el equipo decidió en la primera etapa sólo relevar los paisajes culturales de tres distritos: La Arboleda (el sitio fundacional), Ciudad (como centro de acción) y Gualtallary (hacia donde se dirige la expansión y crecimiento productivo y turístico).

El estudio también destaca el valor arquitectónico, histórico y social de una lista de edificios. Algunos ya no están y constituyen pérdidas que aún duelen en el imaginario tupungatino, como la Quintrala (el primer salón de baile y reuniones sociales) o el cine Artemisia (construido en 1961, declarado patrimonio municipal en 1994 y demolido en 2010).

“Perdemos día a día edificios de gran valor patrimonial, como casonas viejas, almacenes, establecimientos industriales, etc. Este trabajo también busca generar conciencia y protección”, expresa Massarutti. Sucede que el incremento de los valores inmobiliarios ha jugado en contra de su preservación.

Pese a ello, todavía siguen en pie construcciones muy significativas para la comunidad -algunas objetos de defensa de vecinos en la actualidad- como la ex escuela Chaca (donde estudió la mayoría de la población adulta), la casa del primer médico de Tupungato, el querido Ernesto Piaggi, o los pequeños quioscos erigidos sobre las veredas (de los cuales sólo uno queda funcionando frente a la plaza General San Martín).

Pero el estudio también “ha metido los pies” en el patrimonio intangible. Artistas, personajes del pueblo y costumbres, como la del “tontódromo” (recorrer con vehículos, pero a paso de hombre, de norte a sur, la calle Belgrano) también fueron de la partida.

Además, el inventario rescata, como importantes, diversos festejos: el festival Tupungato Capital de la Nuez (que resurgió el año pasado tras décadas de olvido), las fiestas patronales (en honor a la Virgen del Socorro) o las festividades religiosas importadas de Bolivia y con gran convocatoria (de la Virgen de Urkupiña y de Copacabana).

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