El Río Mendoza será el más favorecido por las nevadas

LA IMPLEMENTACIÓN DE ÁREAS NATURALES PROTEGIDAS COMO ESTRATEGIA EN LA DEFENSA DE LOS BIENES COMUNES Y EL TERRITORIO

La nieve hace prever que habrá agua suficiente en el oasis norte. Pero la situación seguirá siendo delicada en los ríos Tunuyán, Diamante, Atuel y Grande. En octubre deciden si sigue la emergencia.

Las grandes nevadas ocurridas este año en la Cordillera generan esperanza para ponerle fin a la crisis hídrica. Para ello, desde Irrigación y el IANIGLA realizan las mediciones para evaluar la situación y dar el pronóstico de escurrimiento para el año que viene. De acuerdo a los primeros datos, la cuenca del Río Mendoza fue la más favorecida y se espera que las zonas abastecidas por ese río (el oasis norte) tengan agua por encima de los años anteriores. Pero en el Valle de Uco y, sobre todo, en el Sur provincial no hay muchas variantes. Además, desde Irrigación aclaran que no toda la nieve se va a transformar en “agua disponible”, pues creen que buena parte se infiltrará para recargar las napas.

El geógrafo Mariano Masiokas del IANIGLA (Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales), explicó a Diario Vox, que “si bien las expectativas son altas, no se puede hablar de una recuperación general”. “Únicamente la cuenca del río Mendoza –que alimenta al oasis norte-, es la que ha registrado nevadas por encima de la media histórica, mientras que el resto de las cuencas seguirán con una situación muy similar a los últimos cinco años”, aclaró el investigador.

Las cuencas restantes de los ríos Diamante, Tunuyán, Atuel y Grande, no exhiben grandes modificaciones con respectos a los años anteriores y “en el caso del sur provincial, apenas si llega a la media histórica”, comentó el investigador, que se encuentra a cargo de administrar el sitio “Glaciares de Argentina”.

Por su parte, el director de Gestión Hídrica de Irrigación, Juan Andrés Pina, comentó que “las cifras se manejan con mucha cautela, ya que se trata de información sensible que impacta sobre miles de productores”.

En este momento, el DGI se encuentra en la etapa final de elaboración del informe. Se está realizando el “cateo” de la nieve. Se trata de un estudio que involucra una medición in situ de las nueve estaciones nivométricas que posee el organismo. Los trabajos se han visto atrasados en la última semana debido a que el mal tiempo no ha permitido que sobrevuele el helicóptero. De igual manera en el informe diario de medición de la nieve que publica Irrigación se ve la tendencia: en la cuenca del río Mendoza la nieve acumulada supera ampliamente a la media histórica y está entre los años más ricos de la década. En el Sur, en cambio, la situación es muy distinta.
Hasta el momento, las nevadas hacen suponer que el agua alcanzará a la media histórica. Sin embargo, temen que el escurrimiento no sea como se espera y la infiltración termine disminuyendo el caudal de manera considerable. “Al derretirse la nieve una parte del agua se escurre por los ríos, y otro resto se infiltra en la misma cordillera”, introduce el ingeniero y agrega que “como estamos hablando de que ha nevado en zonas donde no lo hacía desde hace cinco años o más, es muy probable que gran parte de ese caudal termine perdiéndose en el proceso de infiltración”.

Fuente: Vox

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