Los científicos nazis asilados por Perón en la Laguna del Diamante

La Pampa de los Paramillos es el punto más alto del camino a la Laguna del Diamante, a poco más de 3.600 metros. En esta planicie barrida por el viento hay una estaca, sobre la que se ha fijado un fragmento de tubo plástico. Es un simple cañito de desagüe clavado a un palo, sin ningún lente o dispositivo de aumento; pero está estratégicamente direccionado, y mirar a través del cilindro permite descubrir un refugio escondido en la falda del cerro Laguna, que de otro modo es difícil de ubicar. Es la versión criolla de esos telescopios que hay en muchos puntos turísticos de las grandes ciudades.

El aparejo rústico, la construcción abandonada que éste enfoca y el entorno típico de la alta montaña, áspero y siempre ventoso, contrastan con lo que fue un sofisticado proyecto de investigación científica. Se trata del “Observatorio de Altura Presidente Perón”, ahora conocido como refugio Eva Perón, construido en 1950 para captar y estudiar rayos cósmicos: una iniciativa de naturaleza similar a la del observatorio Pierre Auger, pero medio siglo antes.

La construcción abandonada y el entorno de alta montaña contrastan con lo que fue un sofisticado proyecto de investigación científica. Se trata del “Observatorio de Altura Presidente Perón”, una iniciativa similar a la del Pierre Auger, pero medio siglo antes. 

La historia tiene sus protagonistas novelescos y sus aventuras en las montañas. Pero el viejo refugio en ruinas también es el testimonio de un desarrollo científico relevante (y de su abandono), según investigaciones de sesgo más académico como las de Pablo Pacheco (en su libro “De Mendoza hacia el cosmos”, de Ediunc), Adrián Rovero o Carla Bonifazi.

El mentor de este proyecto fue el químico suizo-italiano Giovanni (Juan) Pinardi, quien se radicó en el país en 1946 y buscó continuar con los estudios sobre radiación cósmica que había iniciado en Europa. Como otros científicos alemanes e italianos, tuvo la bienvenida del gobierno peronista y se integró al incipiente ambiente local de investigación en matemáticas y física -que entonces se autodefinían como “ciencias duras”-.

Una figura influyente de ese contexto fue Irineo Cruz, rector de la Universidad Nacional de Cuyo y cercano al peronismo y las ideas nacionalistas. Durante su gestión, la casa de estudios creó el Departamento de Investigaciones Científicas (DIC), en el que tuvieron un rol importante Pinardi y su proyecto de crear una estación de altura. La idea era encontrar un sitio con cielos adecuados para exponer placas fotográficas con emulsiones nucleares, y lograr datos sobre los rayos cósmicos. En el 48, Pinardi fue nombrado profesor y la universidad asumió la construcción del observatorio.

Plano diamante nazis
Plano original del refugio.

El profesor se puso a recorrer la cordillera mendocina en busca de condiciones para replicar el observatorio Testa Grigia, de los Alpes. Finalmente habría elegido un emplazamiento en el volcán Maipo, a una altura de 5.100 metros. Pero las enormes dificultades logísticas del emprendimiento lo habrían convencido de optar por un punto a menor altura, 3.900 metros, en una montaña más cercana al camino: la falda sur del cerro Laguna.

Y de todos modos la construcción del refugio no fue sencilla. En la actualidad, toma un par de horas largas recorrer en una camioneta moderna el tramo desde el asfalto de la ruta 40 hasta la Pampa de los Paramillos. Y desde allí, aún restan varios kilómetros sobre los grandes pedreros del cerro, a una altitud similar a la del Cristo Redentor. Uno puede imaginarse las dificultades que habrá significado esta empresa, 66 años atrás. Pero Pinardi tuvo a su disposición los camiones y recursos del estado y logró terminar la estructura antes del invierno de 1950. Los primeros temporales, sin embargo, lo sorprendieron antes de terminar de equipar el observatorio, por lo que para las últimas cargas se usó una tropa de100 mulas del Ejército.

 Pinardi
Giovanni (Juan) Pinardi en Mendoza, cerca de 1950.

Las mulas también transportaron hasta el cerro Laguna a dos jóvenes aventureros europeos radicados en Mendoza: Alejandro Cassis y Gerardo Schmidt. Cassis, un italiano criado en los Alpes, ya había subido el Aconcagua (con Francisco “Paco” Ibáñez) y había guiado luego a Pinardi en una expedición a esa montaña, para exponer placas nucleares -un experimento de avanzada en el país-. Gerardo Schmidt se había criado en Alemania y se había mudado a Mendoza recientemente.

La tarea que tenía por delante Alejandro Cassis era simple: pasar todo el invierno aislado en el refugio, para realizar observaciones meteorológicas diarias y transmitirlas por radio a Mendoza.

Alejandro cassis
Alejandro Cassis.

La tarea que tenían por delante los dos montañeros era simple: pasar todo el invierno aislados en el refugio, para realizar observaciones metereológicas diarias y transmitirlas por radio a Mendoza. Este emprendimiento es comparable a pasar un invierno en Plaza de Mulas, el campamento base del Aconcagua (que si bien es un poco más alto, también es más al norte, y por lo tanto menos frío y ventoso). Las temperaturas de 20 grados bajo cero son habituales, la nieve lo cubre todo y el viento lo barre todo.

De hecho, un par de inviernos más tarde el famoso temporal de 1953 azotó la zona de tal forma que murieron 21 soldados y dos gendarmes, que realizaban maniobras en la Laguna del Diamante.

Pero parece que para el curtido Cassis era un entorno de trabajo placentero, ya que “hibernó” en en el refugio en 1950 y en los dos años siguientes (según relató al sitio webwww.culturademontania.com.ar). Las observaciones meteorológicas que realizó fueron valiosas y constituyeron el principal aporte del observatorio, ya que su objetivo de ser un polo de estudio de radiación cósmica no fue completado (Carla Bonifazi, “Cosmic Ray Physics in Argentina”, en Proceedings of Science).

Rayos cosmicos
Placa con emulsión nuclear expuesta en el cerro Laguna.

De todos modos, sí se llevó a cabo un trabajo de campo con placas nucleares en el “Observatorio de Altura Presidente Perón”. Estuvo a cargo de estudiantes de física de la Universidad de Buenos Aires, quienes expusieron sus placas a 5.030 metros en la cumbre del cerro Laguna. Estos investigadores aparentemente no tuvieron una relación armónica con Pinardi, quien además enfrentaba problemas internos en la UNCuyo. De hecho el profesor renunció a su puesto en la universidad, abandonó su proyecto y se llamó a silencio durante décadas; recién el 26 de octubre de 2008 publicó un texto sobre la iniciativa del observatorio. En esa fecha editó un blog en Internet, para defenderse de las duras críticas de Juan Roederer. Este científico (del grupo de la UBA, y más tarde un académico prominente e investigador en la NASA) escribió que el proyecto de Pinardi había terminado en fraude y que el italiano era espía.

refugio diamante

Pero el observatorio siguió funcionando durante algunos años. En este punto entra en escena la interesante figura de Walter Georgii, un meteorólogo alemán que además era especialista en vuelos sin motor. Giorgii tuvo un puesto relevante en el Tercer Reich y luego fue acogido por el gobierno peronista. Así lo describe Pablo Pacheco:

“La aerofísica fue desarrollada en el DIC por Walter Georgii, emigrado meteorólogo de la poderosa Fuerza Aérea del Tercer Reich (conocida como Luftwaffe) durante la Segunda Guerra Mundial. Su intervención previa en los preparativos para un bombardeo aéreo de los germanos a Inglaterra durante la Primera Guerra fue clave, puesto que pronosticó cuáles serían las mejores condiciones meteorológicas para la acción (Marón, 2007). En Argentina, el alemán orientó la mayor parte de sus actividades científicas a estudios aerológicos de la región cuyana (Mendoza, San Luis, San Juan) y también de otras zonas del país (Buenos Aires, Córdoba)”.

Giorgii se hizo cargo del observatorio del cerro Laguna, pero al poco tiempo (1952) hizo construir otro refugio parecido, pero en la precordillera. Fue en las laderas del cerro Pelado y recibió el nombre de Eva Perón. (Actualmente, se le llama refugio Eva Perón al de la Laguna, pero su denominación original se refería al presidente Juan Perón).

La aerofísica fue desarrollada en el DIC por Walter Georgii, emigrado meteorólogo de la poderosa Fuerza Aérea del Tercer Reich durante la Segunda Guerra Mundial.

Más allá de los nombres, las dos instalaciones de la universidad tuvieron destinos divergentes. El “Observatorio de Altura” de San Carlos dejó de ser mantenido y a los pocos años ya no estaba en condiciones de uso; hoy es una vieja estructura ruinosa, con inscripciones de motoqueros y capas de excremento de ratas. En invierno, es un sitio desolado y donde el frío cala los huesos. El refugio del cerro Pelado fue desmantelado y armado de nuevo en Vallecitos; es un lugar agradable y cálido, donde montañistas y visitantes confraternizan en torno al fuego.

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