Árboles secos de Tupungato dan vida a esculturas

La plaza departamental fue el punto de encuentro de talladores que compartieron sus trabajos con los vecinos.

Gisela Manoni – gmanoni@losandes.com.ar
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Javier Bertinatto analiza su escultura desde distintas perspectivas. Pasa el dedo sobre los bordes, acaricia algunos perfiles, juega con los rayos de luz golpeando sobre la madera y piensa.

Unas señoras -que han realizado una pausa en la ronda del mate sobre el césped- se cuelan en este instante íntimo y sueltan hipótesis sobre los posibles significados de la obra. El artista las oye y sonríe. Sólo sus manos y sus gubias saben cuál será el final de la historia.

La escena tiene lugar en la plaza departamental de Tupungato, General San Martín.

En medio de las charlas de amigos, los duelos de jóvenes skaters, el paseo eterno de los vehículos en el ‘tontódromo’ local, las carreritas de niños en bici y el sano ocio de las familias recostadas al sol valletano…. tuvo lugar la gestación de tres obras de arte, que quedarán expuestas en distintos edificios de la zona.

Desde el 7 de noviembre y hasta el fin de semana pasado, tres talladores mendocinos se instalaron en la plaza céntrica tupungatina para invitar a los vecinos a ser parte del proceso creativo. Bertinatto, Federico Arcidiácono y Sergio Bruccoleri volverán el próximo finde a “dar los detalles finales” y presentar y obsequiar las esculturas a ese pueblo.

La iniciativa forma parte del programa regional de ‘Escultores Talladores de Mendoza’, con la que el área de Cultura de la Provincia busca federalizar los alcances de esta disciplina artística. Un grupo de talladores ya pasó por Santa Rosa y, en esta primera etapa, además de Tupungato,  estos “talleres de talla en madera al aire libre” irán a Rivadavia y Maipú.

“Al final de la ‘travesía’ esperamos contar con unas sesenta esculturas desperdigadas por todo Mendoza”, comentó Arcidiácono, quien tiene experiencia en trabajar en medio del trajín urbano, pues recientemente se encargó de hacer la obra “El Jardinero” en una de las esquinas de la  plaza Independencia.

“Es muy buena la interacción que se genera con la gente. Se acercan, preguntan, opinan. El hablar de la obra te permite sacarla para afuera, ponerla en palabras y eso es novedoso para nosotros, pues nuestro trabajo es muy solitario. Después esta intervención queda plasmada”, expuso Bruccoleri, antes de calzarse la máscara para seguir construyendo formas con su sierra.

Javier Guidone fue con sus hijos a contemplar esta ‘cocina’ de arte abierta para todo público.  “Es muy lindo que esto suceda en nuestro pueblo. Implica un aprendizaje para todos y unos días de convivencia que le han dado color a nuestra ciudad”, planteó.

Desde el municipio de Tupungato, destacaron la alegría de recibir estos “regalos” y dijeron que ya tienen un destino señalado.

“Una escultura quedará en la Casa de la Cultura, otra en el Centro Universitario departamental y la última en la plaza San Martín”, apuntó un vocero de la comuna.

La idea inicial era que todas quedaran en la vía pública, pero sostienen que deberán realizarle un tratamiento especial para que permanezcan a la intemperie sin verse afectadas.

“Nuestra idea de arte es que las obras no deben ser para unos pocos. Por eso, lo único que les pedimos a las comunas es que las instalen en un lugar que sea accesible para todos”, agregó Bettinardo, mientras una vecina le pasaba un mate y otras chicas sacaban fotos a su labor.

Los artistas destacaron que ésta es una forma de “recuperar nuestro arbolado público”. Sostienen que tallar “in situ” los inspira de una manera especial y lo que viven queda plasmado en la obra.

“Esta movida de que los talladores recorramos los departamentos arrancó en el 2011 y ya hemos dejado nuestras huellas en distintos puntos de Mendoza”, dijo Arcidiácono, mientras daba un toque final a una pequeña biblioteca que emergía de un gran árbol caído.

 

Talleres y música 

La plaza tupungatina seguirá respirando arte por algunos días más. Es que, cuando todavía no se ‘enfriaba’ el césped cubierto de virutas y aserrín por los escultores mendocinos, este lunes se instalaron allí los talleres de la Escuela Artística 5-018 de Tupungato.

Como todos los años, los más de 30 talleres de la institución salen a la plaza, la segunda semana de noviembre, para mostrarle a los vecinos cómo trabajan en el aula y contagiarlos con la magia del arte.

Basta un paseo por el lugar, para internarse en alguna melodía de violines o bailar unos pasos de salsa o un gatito cuyano. En un rincón, los niños escriben poemas y más allá un grupo pinta en tela o realiza vitraux.

Las voces afinan para el coro y más retirado las guitarras eléctricas se “hermanan” con las baterías y los redoblantes. Es una fiesta a la que los tupungatinos están invitados hasta el viernes.

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