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Los tupungatinos festejaron por las calles al ritmo de las murgas

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La actuación del grupo La Redoblante del Cordón resultó uno de los hechos más convocantes, dentro del programa de actos.

Gisela Manoni – gmanoni@losandes.com.ar

Los tupungatinos que salieron a las calles para celebrar su cumpleaños número 156, la tarde del sábado, no pudieron resistirse a su magia. Se movieron al ritmo de sus redoblantes, repiques y bombos; soñaron con los dibujos que sus banderas trazaron en el cielo y aplaudieron los malabares y cabriolas con los que iluminaron la calle Belgrano.

Hasta hace tres meses, la murga era un pedido a gritos de los jóvenes del distrito Cordón del Plata, ahora es una muestra de que el arte es capaz de sacar lo mejor de ellos.
‘La Redoblante del Cordón’ es una iniciativa artística que surgió de un grupo de amigos y compañeros de la escuela secundaria distrital Camilo Carvallo.

La urgencia inicial era armar una murga para tener una presencia notoria en la Semana Estudiantil tupungatina de setiembre. Pero cuando probaron un poco del disfrute y la camaradería murguera, ya no quisieron soltar ese proyecto.
En gran parte, los sembradores de tanta pasión fueron los profes Cristina Torrejón y Darío López. La pareja vivía en Godoy Cruz y hace dos años llegaron al Valle de Uco y terminaron instalándose en Tupungato. “Ya no nos vamos más. La tranquilidad, la gente, el paisaje… todo eso no se compara con la ciudad”, repiten entusiasmados.
Darío es malabarista y porta la experiencia de haber realizado su propia búsqueda expresiva integrando siete murgas de Mendoza; entre ellas Hijos del  Sol de Maipú, Ave Fénix de Godoy Cruz y Escaso de la Esquina del barrio Eva Perón.
Apenas llegaron a Tupungato se sumaron a la murga La Desarmada de la escuela artística 5-018. Allí, los fue a buscar el director de Educación del departamento, Oscar Carrizo, para invitarlos a encarar este desafío barrial que estaba en pañales.

“Ellos querían armar su murga . Todos le pusimos pilas y coraje y armamos un grupo buenísimo. Ninguno falta a un ensayo y hasta la familia nos espera en la placita del Cordón con mates y dispuestos a disfrutar de un tiempo murguero”, cuenta Cristina.
Lo cierto es que sin hacer propaganda el grupo comenzó a crecer y hoy suman más de 60 en el plantel estable. “Hicimos un poco de ruido y enseguida se empezó a integrar la gente del barrio. Tenemos desde niños de cuatro años hasta mayores de veinte”, suelta la profe, con alegría.
Que los chicos se enganchen con el arte callejero, que puedan expresar lo que son con música y baile, que se alejen de otras actividades que los perjudican es lo que valoran las familias del lugar.

Bastaron unas semanas, para que se formara la comisión de padres y se armaran rifas y bingos para comprar trajes e instrumentos. “Estamos muy comprometidos, queremos sumar textos y hasta algo de teatro”, apuntó la pareja.
En menos de tres meses, La redoblante del Cordón se ha vuelto muy famosa. Los contratan en cumpleaños de 15, en fiestas familiares y en distintos eventos sociales que surgen en el departamento.

El próximo viernes, participarán de un encuentro de coros y bandas infantiles para conmemorar la Convención de los Derechos del Niño en la plaza General San Martín de Tupungato.
Orgullosos con su trajes nuevos y sin perder la sonrisa, los casi 60 integrantes de esta murga tupungatina se lucieron el sábado en el desfile oficial.

Fueron uno de los tantos grupos artísticos, escuelas, asociaciones e instituciones que dieron su presente para celebrar los 156 años de este pueblo valletano.
Además del desfile cívico-militar por la calle Belgrano, principal del departamento; los tupungatinos celebraron su nuevo año de vida con una nutrida agenda cultural y deportiva.
Por las noches, el público valletano se congregó en el anfiteatro del Camping Municipal, del distrito El Peral. Los amantes de la movida festivalera y las familias en general disfrutaron de tres noches de grandes números artísticos. Además de las bandas locales, estuvieron artistas de la talla de Cacho Garay, Algarroba.com y la Bersuit Vergarabat.

http://www.losandes.com.ar/article/los-tupungatinos-festejaron-por-las-calles-al-ritmo-de-las-murgas

El hombre que convirtió su caminata por la Cordillera en obras de arte

Un dibujo en el Aconcagua. Parte de la obra de Long consiste en intervenir lugares naturales y fotografiarlos.

  • Mercedes Pérez Bergliaffa

 

El artista inglés Richard Long expone por primera vez en Buenos Aires Durante 18 días, el artista recorrió a solas los Andes mendocinos. Allí vio, sintió, dejó huellas y sacó fotos.

 

Impacta ver al histórico artista inglés Richard Long trabajar concentrado en sus obras como un monje ermitaño a pocos metros del microcentro porteño, en medio de las salas del Faena Arts Center. Y quizás verdaderamente lo sea: en el ostentoso edificio, Long acomoda –modesta y silenciosamente–, sus cortezas de pino misionero sobre el piso, le echa una mirada rápida al gran mural de barro (creado con tierra del Delta de Tigre, pintado sin pinceles, directamente con las manos), relee los textos que escribió, observa sus fotografías. Estas piezas conforman Mendoza walking, la exposición que se expone en el Faena y que fue creada durante dieciocho días de caminata solitaria por los Andes mendocinos. Se trata de la primera vez que el inglés muestra un conjunto de sus obras en Sudamérica (anteriormente había mostrado sólo obras individuales, como la de la Bienal de San Pablo de 1994). Y realmente la exhibición del Faena es para no perdérsela: hay un solo Richard Long, irrepetible y fundante.

Personaje fundamental del land-art –ese tipo de arte que se realiza en medio de la naturaleza, interviniéndola con materiales encontrados allí, también naturales– Long se caracteriza por convertir en obra cierta práctica: la caminata. Es mientras camina en medio de paisajes inmensos y desolados –como el desierto de Gobi, el del Sahara, los valles de Irlanda, las tierras de la tribu Warli en India–, cuando crea sus trabajos. La verdadera obra de arte es, para él, caminar, ir y venir por la misma línea, dar vueltas sobre el mismo círculo, marcar el espacio con ramas, con piedras o con pasos.

La obra es exigirle al cuerpo cierto esfuerzo, comprometerlo. Observar y pensar el entorno. Y esperar a que el paisaje responda.

¿Si tienen algo de ritual estos gestos repetidos? “Sí, tiene que ver con el ritual”, responde Long a Clarín. “Me gusta pensarlo así, y aclarar que no soy un chamán. Soy un artista que hace una obra anónima en un paisaje y allí la deja”.

Hace años Long detalló: “La creación de mi trabajo no está en las formas comunes –círculos, líneas– que uso, sino en los lugares que escojo para colocarlas”.

Lo que ahora puede verse en el Faena es algo así como una serie derecordatorios de las caminatas que realizó en la cordillera, en Mendoza, hace unos días, y de las intervenciones que hizo allí. En la cordillera estuvo solo, con una carpa y una mochila.

Fueron dos semanas por el Aconcagua y tres días por Tupungato. En ese tiempo el artista se desplazó en estado meditativo, caminando en silencio: la práctica requiere repliegue y concentración. “Caminar por la naturaleza despierta muchas sensaciones”, detalla Long. “Soy otra persona después de entrar en contacto con el paisaje. Me cambia. Hay un antes y un después del paisaje. Eso pasó con los Andes”.

El recorrido que el artista fue formando durante esas caminatas, las circunstancias con las que se encontró, los elementos que descubrió, sus pensamientos, el tiempo de elaboración de las obras, el descubrimiento de espacios nuevos, la sensación de libertad y las intervenciones, todo esto constituye la obra. “Una auténtica comprensión de la tierra requiere más que la construcción de objetos”, decía hace algún tiempo el artista. Requiere de “la simplicidad del caminar, la simplicidad de las piedras”.

Ahora en el Faena, vemos gigantes círculos concéntricos de corteza de pino; vemos el mural de barro con reminiscencias precolombinas. Y leemos el texto de Long sobre la pared: “ De la A a la B/ De la suerte al destino/ Del por qué al cómo/ Del vulcanismo a la escultura/ De la simplicidad a las avalanchas/ De la casualidad a las consecuencias” . Entonces el artista menciona su rezo: “Una buena obra es la cosa correcta en el lugar correcto a la hora correcta. Un lugar de cruce”.

http://www.clarin.com/sociedad/hombre-convirtio-caminata-Cordillera-obras_0_1167483320.html

“La idea es valorizar a artistas mendocinos

“La idea es valorizar a artistas mendocinos”
El elenco local El hechizo y la rosa se prepara para estas vacaciones. Con 85 artistas en escena, recorrerá los departamentos.

Por: Natalia Mantineo

 

En seis días, los chicos mendocinos comienzan sus añoradas vacaciones y muchos son los interrogantes de sus padres acerca de qué hacer con ellos en casa o cómo entretenerlos. Varias son las propuestas nacionales que arriban a Mendoza en los próximos días y muchas son las iniciativas que tendrán como protagonistas a los artistas locales. Una de ellas es la obra infantil El hechizo y la rosa, una producción del Ministerio de Cultura de Mendoza con el auspicio de la Asociación Civil Movimiento por la Danza. La misma se presentará durante las vacaciones de invierno en distintos puntos de la provincia, bajo la dirección general de la profesora Patricia Motos.

SOBRE LA OBRA. Propone un mensaje que deja ver los sentimientos opuestos de los seres humanos, descubriendo la belleza del interior de cada uno de ellos. Una obra que hará emocionar y transitar desde la alegría al suspenso, acompañados de la comicidad de ciertos personajes, que harán despertar una sonrisa tanto a grandes como a chicos. Sus escenas ágiles, divertidas y dinámicas mantienen al público expectante y entretenido del principio al final. En su desarrollo encontramos personajes dulces, delicados y sensibles, como su protagonista, bella y hermosa. Otros rudos y fuertes, otros encantados bajo un hechizo a causa de su frialdad y egoísmo, que al finalizar la obra se rompe y deja ver sus verdaderas bellezas interiores.

MOTOS, EN PRIMERA PERSONA. Previo al gran estreno que se realizará el 12 y 13 en el Le Parc, El Sol dialogó con la directora de El hechizo y la rosa sobre la realización de la obra, que contará con más de 85 artistas en escena, entre actores y bailarines profesionales, además de niños y adolescentes estudiantes de diferentes disciplinas artísticas –danza, teatro y canto– que fueron seleccionados a través de audiciones realizadas tanto en la ciudad de Mendoza como en el interior de la provincia.

“Todo surgió por un recorrido que realicé por el interior de la provincia, donde encontré varios artistas, muy talentosos ellos, que no tenían la posibilidad de actuar o montar su propio espectáculo. Así armé El hechizo y la rosa con artistas de siete departamentos de la provincia, todos ellos audicionados. La idea es recorrer la provincia y mostrar el enorme potencial actoral que hay en Mendoza”, aseguró Motos.

“La obra reviste un potencial aporte productivo y didáctico, que posibilita la reunión de artistas de diferentes rincones de la provincia y facilita, entre todos, un excelente grupo de trabajo y humano, compartiendo momentos y vivencias de diferentes culturas y realidades territoriales”, añadió.

“Esta producción enriquecida en artistas y totalmente federalizada se presentará en tres funciones en el Espacio Cultural Julio Le Parc, 12 y 13 de julio a las 18, y una fuera de vacaciones de invierno. Además, recorrerá los departamentos de La Paz, Santa Rosa, Tupungato, Lavalle y Tunuyán”, culminó.

Sin dudas, una excelente propuesta para estas vacaciones.

http://elsolonline.com/noticias/ver/1407/207268/-la-idea-es-valorizar-el-trabajo-de-los-artistas-mendocinos-

Crear con la marca en el orillo

Un espiral de corteza de pino, de 13 metros de diámetro, recrea la huella que dejó el artista en el Cordón del Plata  Foto: LA NACION / Silvana Colombo

Hoy es día de doblete de inauguraciones globales. En una inédita y estratégica movida, Jeff Koons (York, Pensilvania 1955) tendrá su retrospectiva en el Museo Whitney de Nueva York con la marca en el orillo de H&M. La tienda de moda masiva de origen sueco, la más cercana competidora de la española Zara de Amancio Ortega, abrirá en simultáneo un local en la Quinta Avenida con carteras intervenidas por el propio Koons. El bueno de Jeff, con su cara de chico aplicado, es el artista vivo más caro del mundo. Su obra se cotiza en millones de dólares y es probable que el paso por el Whitney sume otros ceros a su serie “baloon dogs”.Ganó fama mundial al casarse con la Cicciolina , por sus esculturas pop que integran la colección del magnate francés Francois Pinault y por Puppy, un perro de flores diseñado para custodiar el Museo Guggenheim de Bilbao. Los vascos miran al mastín con sorna y dicen del museo que es “la caseta del perro”.

A kilómetros de distancia de Manhattan, en La Haya, Holanda, hoy será reinaugurado el Museo Mauritshuis con la soberbia colección del siglo de oro holandés. La anfitriona indiscutida de la casa es La joven de la perla, el más famoso de los cuadros de Vermeer, que pintó poco más de treinta obras en toda su vida. La novedad del Mauritshuis llega con la ampliación, cafetería y salas de la Royal Dutch Wing Shell, que nace también con marca (esta vez petrolera) en el orillo. La tendencia tiene su correlato local con modelos como Barrio Joven Chandon, Dixit Petrobras o en el hit de arteBA que es U-Turn Mercedes Benz. En los tiempos modernos, las empresas han asociado sus marcas al arte, como lo hicieron en el origen de los museos norteamericanos filántropos de la talla de Mellon, Rockefeller, Vanderbilt y la genial Lila Acheson Wallace, dueña del Readear’s Digest, que dejó un fondo para pagar ad eternum los ramos de flores naturales que decoran el lobby del Metropolitan de Nueva York. Los nuevos socios del arte son automotrices, bancos, diseñadores y… barrios. Alan Faena sumó valor agregado a sus inversiones inmobiliarias con el diseño de Philip Stark para el hotel ladrillero de Puerto Madero; con las pinturas ploteadas de Pablo Siquier y ahora con las muestras internacionales que desembarcan en el Faena Arts Center. Hoy será presentado en la sala Los Molinos del FAC, con curaduría de Ximena Caminos, Mendoza walking, obra del británico Richard Long (Bristol, Inglaterra, 1945), ganador del Turner Prize. Resultado de diecisiete días de travesía por el Tupungato, son dos site specifics inspirados en la topografía escarpada de los Andes. Es la primera vez que Long expone en la Argentina.

Mientras tanto, la semana próxima abre sus puertas la nueva apuesta digital del Espacio Telefónica en Plaza Vicente López. La reapertura tendrá como invitado a Charly Nijensohn (Buenos Aires, 1966). artista que vive y trabaja en Berlín. Representó a la Argentina en la 50° Bienal de Venecia y en 2010 sus obras fueron expuestas en la prestigiosa Whitechapel de Londres. En Telefónica mostrará Estado de emergencia,una video instalación en formato cinema expandido. Son cuatro trabajos realizados en los últimos ocho años en los que relata visualmente la tensión inestable entre lo humano y las fuerzas del universo

http://www.lanacion.com.ar/1704801-crear-con-la-marca-en-el-orillo

Richard Long, ícono del land art, expone por primera vez en el país

Piedras, barro y madera del Tupungato, el Cordón de Plata andino, la pampa y el río Paraná darán forma a la primera muestra en Argentina del británico Richard Long, creador y emblema del land art, desde el sábado próximo en el Faena Arts Center.El viejo edificio portuario de Aimé Paimé 1169 albergará hasta el 28 de julio “Walking Mendoza”, un site specific que Long diseñó teniendo en cuenta la inmensidad del otrora molino porteño, 630 metros de superficie y 10 de alto, tras caminar durante 14 días por las tierras rocosas de Cuyo, la planicie pampeana y suelo litoraleño sin descanso ni metáforas, de eso tratan 45 años de reconocida creación artística que lo llevó a pie por el mundo.

 

Emb arcado en los últimos ajustes de la exhibición que promete evocar ese contacto íntimo con la naturaleza que acuña toda su obra, Long se llama a sí mismo “artista de su tiempo” y “saltimbanqui”, representante de la generación de  ‘autoestopistas’ del 60 y 70  que recorrió los cinco continentes haciendo arte pobre, minimalista o de la tierra, con el material que hallaba en su camino.

Eso mismo sigue haciendo por estos días en la sala Molinos, donde preparaba “Andes-Paraná”,  un wall work hecho con barro y arcilla de esas regiones; “Pampas Dreaming”, una escultura con maderas del Litoral; un monumental texto que llamó “Poesía” y una selección del land art que produjo a su paso por Cuyo, cautivado por el Aconcagua, la cima más alta de Sudamérica.

“Mi trabajo es sobre aquello de lo que el mundo está hecho, sólo necesito agua y tierra para realizarlo y prefiero los materiales naturales”

Ocurre que el arte de Long se sustenta en el caminar y la huella –el cambio sutil como constante imperturbable, la marca del hombre en el paisaje-, el tiempo como unidad de mesura y la repetición, “una nueva dimensión que surge cuando el viaje se transforma en obra”, dice enfundado en unas sandalias con medias y pantalón al más puro estilo trekking, que contrasta con la madera lustrosa, pana oscura y detalles dorados del restó donde recibe a Télam.

Desde la famosa “A line made by walking”  (una línea hecha de caminar),  foto que registra la recta  que marcó en 1967 yendo y viniendo sobre sus pasos en un campo de Wiltshire; hasta  “Heaven and earth” (cielo y tierra), retrospectiva que en 2009 abría la Tate Gallery con exagramas del I-Ching pintados sobre un muro con lodo; su intervención en el paisaje es cuidadosa, efímera, no busca dominarlo como otros padres fundadores del land art.

“Todo mi trabajo es sobre una marca dejada por alguien que estaba pasando por un lugar”, asevera, y ahí están el Kilimanjaro con “la escultura más alta del mundo”, dice con disimulada ironía; la deconstrucción de mil millas que hizo atravesando Irlanda de costa a costa, dejando piedras como hitos en su camino; o los sonidos captados en 22 días de caminata por España, de norte a sur.

Los senderos, círculos, montículos o formas geométricas de roca, hielo o cenizas  que dejó a su paso en lugares tan remotos como Alaska, Mongolia o los Andes bolivianos, no tienen relación con lo ancestral: “Soy un artista moderno -dictamina-, somos parte de la historia y la llevamos en la sangre”.

“Lo que hago es celebrar la naturaleza, aunque soy un animal artístico, no un animal político. La filosofía verde me interesa pero cuando comencé no había movimientos ambientalistas –reseña-; mi interés tiene que ver con las caminatas, andar en bicicleta, la historia del arte y la aproximación al paisaje de Van Gogh”, algo así como un registro emotivo del territorio o un autorretrato fuera de cuadro a través de esas vistas y panorámicas.

“Mi trabajo es sobre aquello de lo que el mundo está hecho, sólo necesito agua y tierra para realizarlo y prefiero los materiales naturales. Las piedras son muy útiles porque puedo encontrarlas en cualquier lugar del planeta”, sintetiza el artista, Premio Turner 1989 nacido en Bristol en 1945, ciudad en la que se crió y vive, a la que retorna tras cada viaje.

“La mejor manera de estar en el mundo –concluye- es caminar a través de él. Camino persiguiendo ideas desde lo placentero -el campo es un placer, las montañas son un placer-, toda mi vida artística representa un punto de vista que he seguido por años. Hice lo mismo en diferentes sitios década tras década: caminata, contemplación, creación. Me llamo sólo artista -viajes, tiempo, barro, pintura-  el denominador común entre todo eso soy yo”.

 

http://www.telam.com.ar/notas/201406/68298-richard-long-icono-del-land-art-expone-por-primera-vez-en-el-pais.html

 

“Sean varones o mujeres, a cierta edad los nietos tienen que hacer su cuchillo”

A 1.058 metros sobre el nivel del mar, en el distrito tupungatino La Arboleda, está enclavado el cartel de entrada a la famosa cuchillería artesanal KDS, una de las paradas obligatorias para los turistas.

Alejandra Adi
adi.alejandra@diariouno.net.ar

A 1.058 metros sobre el nivel del mar, en el distrito tupungatino La Arboleda, una Bandera argentina flamea en lo alto de un mástil, mezclándose el paño con los colores de la cordillera. Ahí mismo está enclavado el cartel de entrada a la famosa cuchillería artesanal KDS, una de las paradas obligatorias del turista que elige conocer los atractivos del Valle de Uco.

Donde hace 25 años un pequeño galpón de finca oficiaba de taller para trabajar a mano las primeras hojas de acero, hoy se erige, pintada de blanco, una moderna construcción de dos pisos que funciona como fábrica. La escena puede ir variando pero la rutina suele ser la misma en el seno de esta empresa familiar.

En producción. Carmen Lillieskold y Pereyra Da Silva en la planta alta de la fábrica de cuchillos artesanales en Tupungato.

Juan Carlos Pereyra Da Silva (64) va de un lado para otro supervisando, acarreando materiales o preparando la mercadería que deben ser entregadas, mientras su esposa, Carmen (67), está en el altillo, cociendo y tiñendo las vainas de cuero curtido. Al mismo tiempo, en el corazón del edifico, Alberto y Pedro Raúl, los hijos varones, desempeñan junto con un plantel de ayudantes las distintas labores propias del proceso de producción en la cuchillería: desde el diseño de las hojas y apliques hasta el tratamiento técnico, la platería y el moldeado de cabos. Cada tanto, su hermana Mónica pasa por ahí para lucirse con el scrimshaw, tallando y embelleciendo los cabos más caros.

“Trabajamos todos juntos pero no amontonados”, aclara Mitai. Así lo conocen en Tupungato al fundador de este emprendimiento que nació a principio de los noventa como una alternativa familiar para salir de una crisis económica que atravesaban.

En noviembre de 1974 los Karup Pereyra Da Silva habían llegado a Mendoza para probar suerte. Pero terminaron haciendo de la cuchillería fina un arte y creando un producto que circula por todo el mundo.

–¿Cómo llegan a la provincia?
–Carmen ya había vivido acá, donde había enviudado. Cuando regresó a Misiones lo hizo con sus niños de 4, 3 y 2 años. Yo trabajaba frente a una agencia que tenían en Puerto Rico y empezamos a “noviar”. Después nos casamos y buscamos qué hacer. Mendoza ya era una provincia conocida pero costaba decidirnos. No me da vergüenza decir que durante los primeros 40 kilómetros que manejé, vine llorando amargamente. Pero la decisión estaba tomada.

–¿Qué hicieron al llegar?
–Empezamos con la agricultura. En ese entonces recibimos la visita de Pancho Giaquinta y Martín Noreikat, que me dijeron que nos viniéramos a Tupungato, que era una tierra maravillosa y de gente linda. Los primeros años en La Arboleda hubo que adaptarse a la realidad porque fueron 6 años de desastre climático. Nuestra economía se iba deteriorando y estábamos comprometidos con los bancos. Había oportunidades de emigrar pero el orgullo de no volver con las manos vacía fue mayor.

–¿Cómo entraron en el mundo de la cuchillería?
–Tratamos de formar todos como un paquetito, donde todos los hijos fueran criados por igual y no se notara que los mayores eran mis hijastros. Logramos una familia muy compacta y juntos empezamos a buscar alternativas para salir adelante. Ahí probamos con hacer cuchillos. Alberto, siendo muy chiquito, ya andaba agachado en una amoladora dando los primeros pasos conmigo, hasta que se nos dio que el RIM 11 para el aniversario de Tupungato, el 8 de noviembre, nos pidió seis piezas para obsequiar. Esa primera venta sirvió para impulsarnos en el tema comercial y pusimos esa fecha como fundación de KDS.

–¿Sabían algo de cómo hacerlos?
–La tentación de los cuchillos surgió cuando Martín, mi vecino, me llamó un día y me mostró un cuchillo que había hecho. Me preguntó si me gustaba y si quería hacer uno. Entró al taller con una hoja y me dijo: “Tomá”. Yo le dije que no sabía nada y me sugirió que primero lo diseñara, lo marcara, lo cortara y le diera forma. Después, mientras hacía arreglar las cosas de la finca en algunos talleres, pedía prestado los esmeriles y en seis meses terminé mi primer cuchillo, que para mí era lo más lindo que había.

–¿Cómo se hicieron conocidos?
–Empezamos a participar en exposiciones. La primera fue en una vidriera del centro. Desde ahí empezamos a conseguir material, comprábamos chapas junto con algunos colegas, recibíamos libros y videos de los amigos que viajaban al exterior. Empezamos a ser muy agresivos en la búsqueda de información para capacitarnos. Éramos uno del montón pero con perseverancia nos fuimos armando, hasta que surgió participar en la primera Expo Armas. Cuando llegamos nos miraron por arriba del hombro, pero el público se arrimó, nos alentó y nos compró.

–¿Qué experiencias fueron atravesando?
–En la segunda Expo Armas nos encontramos inundados de cuchillos importados. Ese día cayó un cliente del año anterior que me preguntó si estaba asustado y me dijo que me sintiera orgulloso de estar colgando la Bandera argentina. Que iba a vender porque a la gente le gustaba que se hiciera en su país. Fue el mejor año que tuvimos en la expo. Después aumentamos la producción, buscamos conseguir los mejores materiales y armamos un plantel de trabajadores de la zona donde mis hijos oficiaron de maestros para enseñarles a todos. Nosotros empezamos muy de abajo pero fuimos creciendo.

Del mercado y el turismo
Conocer este circuito de producción manual hasta poder pedir un cuchillo personalizado, que lleve el nombre que uno quiera, son algunos de los atractivos que hacen de este emprendimiento familiar una de las opciones más elegidas por el turista que termina la visita habiéndose adentrado por completo en este mundillo, donde puede hasta ver productos que por sus características y materiales tienen valores que llegan a los $14.000.

“A esos los tenemos ahí quietos pero vendrá un día un coleccionista o ese novio que no sabés cuándo puede llegar a buscarlos”, contó Pereyra Da Silva. Para todo lo que ofrecen al público utilizan materiales que provienen de distintos puntos del país y muchos de España, Suecia y Austria.

–¿Cuál es su mercado?
–Buscamos que no se nos escape el asalariado, que fue el primero en acompañarnos y que es el que le hace un regalito al papá o al hermano. Después está el turista, al que tratamos de brindarle una alternativa para que no esté sólo de paso en Tupungato y que conozca algo más.

–¿Cuál es el vínculo con las grandes firmas?
–Estamos conectados con todas las bodegas del Valle de Uco y de casi todo Mendoza que usan nuestros productos. También nos va muy bien con la vajilla, que es otro producto y que se usa, por ejemplo, en todos los restoranes de Francis Mallman, hasta en Punta del Este y Nueva York.

–¿Cómo ve el futuro de esta empresa familiar?
–Yo me veo para jubilarme este año, pero calculo que no me voy a retirar. Hay que aceitar los engranajes para que todo siga como hasta ahora. Acá los nietos a una determinada edad ya tienen que hacer su cuchillo, sean varones o mujeres. Es la forma de que tengan una convivencia con el tema. Igual los dos más grandes están ya en la universidad y los otros son chicos. Veremos quién se inclina para este lado. Estoy seguro de que alguno lo va a hacer.
http://www.diariouno.com.ar/mendoza/Sean-varones-o-mujeres-a-cierta-edad-los-nietos-tienen-que-hacer-su-cuchillo-20140622-0014.html

 

 

 

Kilka: Un espacio único para la cultura, el vino, la tierra y la religión

La primera vez que se visita el espacio Killka en Tunuyán, uno siente la sensación de estar en otro lugar en el mundo.

 

Killka-Espacio Salentein es el lugar de encuentro de arte, naturaleza, vino y excelente gastronomía de Bodegas Salentein. Su espacio de arte cuenta con una importante colección de arte argentino contemporáneo y holandés de los siglos XIX y XX. En su galería de arte se realizan cuatro muestras anuales, de reconocidos artistas nacionales e internacionales.

 

En el año 2008, Killka fue galardonado con el premio Oro Mundial, en la categoría Arte y Cultura, en el concurso Best of de las Great Wine Capitals. A fines de los años 90 se encargó la construcción de Bodegas Salentein en Valle de Uco, Tunuyán, Mendoza.

La idea fue hacer no solo un proyecto agroindustrial, sino un emprendimiento que tuviera sólidas raíces culturales, y que sirviera para el desarrollo de una iniciativa más amplia, donde también fuera beneficiaria la región y, de esta manera, la gente que vive allí. El conjunto arquitectónico denominado Killka está integrado por una variedad de espacios que sintetizan la propuesta de vino, arte y naturaleza. Surgió de la idea de construir un centro cultural, artístico y gastronómico único en la región, que incluye salas de arte, un restaurante, un auditorio y un wine shop, entre otros. Está ubicado dentro del Espacio Salentein, a más de 1.100 metros de altura, en el corazón de la Cordillera de los Andes, junto a la botrdega y la Capilla, y a pocos kilómeos de la Posada Salentein.

Como puerta de entrada a los visitantes del mundo, este complejo está ubicado sobre el camino principal de ingreso a la bodega. Actúa como una articulación del espacio. Es “la llegada” al lugar. De allí la tipología seleccionada para su arquitectura: una planta en forma de “U”, con patio central, que se atraviesa, imponiendo sucesivas vistas hacia la imagen final de la bodega, recortada frente a la Cordillera de los Andes.

 

El objetivo de Killka es recibir, informar, recrear, educar y servir a los visitantes que llegan a la bodega, interesados en conocer cómo se manejan aquí los viñedos, cómo se elabora el vino y tener diversas experiencias y actividades en relación al arte y
la cultura. Su arquitectura reformula formas del pasado cuyano, con expresión, impronta y tecnologías contemporáneas, para actualizar una imagen fuertemente andina. A modo de ejemplo, una muestra de ello son los volúmenes macizos de hormigón y anchas galerías.

Principales áreas de Killka

En su diseño se destacan cuatro áreas principales dentro del edificio: la recepción, los espacios de arte, la gastronomía y un sector para ventas. Los visitantes pueden recorrer las salas de arte, con piezas de arte argentino e internacional.
El complejo cuenta además con un restaurante

http://www.jornadaonline.com/Placeres/115396