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Plasticas y escultura

El hombre que convirtió su caminata por la Cordillera en obras de arte

Un dibujo en el Aconcagua. Parte de la obra de Long consiste en intervenir lugares naturales y fotografiarlos.

  • Mercedes Pérez Bergliaffa

 

El artista inglés Richard Long expone por primera vez en Buenos Aires Durante 18 días, el artista recorrió a solas los Andes mendocinos. Allí vio, sintió, dejó huellas y sacó fotos.

 

Impacta ver al histórico artista inglés Richard Long trabajar concentrado en sus obras como un monje ermitaño a pocos metros del microcentro porteño, en medio de las salas del Faena Arts Center. Y quizás verdaderamente lo sea: en el ostentoso edificio, Long acomoda –modesta y silenciosamente–, sus cortezas de pino misionero sobre el piso, le echa una mirada rápida al gran mural de barro (creado con tierra del Delta de Tigre, pintado sin pinceles, directamente con las manos), relee los textos que escribió, observa sus fotografías. Estas piezas conforman Mendoza walking, la exposición que se expone en el Faena y que fue creada durante dieciocho días de caminata solitaria por los Andes mendocinos. Se trata de la primera vez que el inglés muestra un conjunto de sus obras en Sudamérica (anteriormente había mostrado sólo obras individuales, como la de la Bienal de San Pablo de 1994). Y realmente la exhibición del Faena es para no perdérsela: hay un solo Richard Long, irrepetible y fundante.

Personaje fundamental del land-art –ese tipo de arte que se realiza en medio de la naturaleza, interviniéndola con materiales encontrados allí, también naturales– Long se caracteriza por convertir en obra cierta práctica: la caminata. Es mientras camina en medio de paisajes inmensos y desolados –como el desierto de Gobi, el del Sahara, los valles de Irlanda, las tierras de la tribu Warli en India–, cuando crea sus trabajos. La verdadera obra de arte es, para él, caminar, ir y venir por la misma línea, dar vueltas sobre el mismo círculo, marcar el espacio con ramas, con piedras o con pasos.

La obra es exigirle al cuerpo cierto esfuerzo, comprometerlo. Observar y pensar el entorno. Y esperar a que el paisaje responda.

¿Si tienen algo de ritual estos gestos repetidos? “Sí, tiene que ver con el ritual”, responde Long a Clarín. “Me gusta pensarlo así, y aclarar que no soy un chamán. Soy un artista que hace una obra anónima en un paisaje y allí la deja”.

Hace años Long detalló: “La creación de mi trabajo no está en las formas comunes –círculos, líneas– que uso, sino en los lugares que escojo para colocarlas”.

Lo que ahora puede verse en el Faena es algo así como una serie derecordatorios de las caminatas que realizó en la cordillera, en Mendoza, hace unos días, y de las intervenciones que hizo allí. En la cordillera estuvo solo, con una carpa y una mochila.

Fueron dos semanas por el Aconcagua y tres días por Tupungato. En ese tiempo el artista se desplazó en estado meditativo, caminando en silencio: la práctica requiere repliegue y concentración. “Caminar por la naturaleza despierta muchas sensaciones”, detalla Long. “Soy otra persona después de entrar en contacto con el paisaje. Me cambia. Hay un antes y un después del paisaje. Eso pasó con los Andes”.

El recorrido que el artista fue formando durante esas caminatas, las circunstancias con las que se encontró, los elementos que descubrió, sus pensamientos, el tiempo de elaboración de las obras, el descubrimiento de espacios nuevos, la sensación de libertad y las intervenciones, todo esto constituye la obra. “Una auténtica comprensión de la tierra requiere más que la construcción de objetos”, decía hace algún tiempo el artista. Requiere de “la simplicidad del caminar, la simplicidad de las piedras”.

Ahora en el Faena, vemos gigantes círculos concéntricos de corteza de pino; vemos el mural de barro con reminiscencias precolombinas. Y leemos el texto de Long sobre la pared: “ De la A a la B/ De la suerte al destino/ Del por qué al cómo/ Del vulcanismo a la escultura/ De la simplicidad a las avalanchas/ De la casualidad a las consecuencias” . Entonces el artista menciona su rezo: “Una buena obra es la cosa correcta en el lugar correcto a la hora correcta. Un lugar de cruce”.

http://www.clarin.com/sociedad/hombre-convirtio-caminata-Cordillera-obras_0_1167483320.html

Richard Long, ícono del land art, expone por primera vez en el país

Piedras, barro y madera del Tupungato, el Cordón de Plata andino, la pampa y el río Paraná darán forma a la primera muestra en Argentina del británico Richard Long, creador y emblema del land art, desde el sábado próximo en el Faena Arts Center.El viejo edificio portuario de Aimé Paimé 1169 albergará hasta el 28 de julio “Walking Mendoza”, un site specific que Long diseñó teniendo en cuenta la inmensidad del otrora molino porteño, 630 metros de superficie y 10 de alto, tras caminar durante 14 días por las tierras rocosas de Cuyo, la planicie pampeana y suelo litoraleño sin descanso ni metáforas, de eso tratan 45 años de reconocida creación artística que lo llevó a pie por el mundo.

 

Emb arcado en los últimos ajustes de la exhibición que promete evocar ese contacto íntimo con la naturaleza que acuña toda su obra, Long se llama a sí mismo “artista de su tiempo” y “saltimbanqui”, representante de la generación de  ‘autoestopistas’ del 60 y 70  que recorrió los cinco continentes haciendo arte pobre, minimalista o de la tierra, con el material que hallaba en su camino.

Eso mismo sigue haciendo por estos días en la sala Molinos, donde preparaba “Andes-Paraná”,  un wall work hecho con barro y arcilla de esas regiones; “Pampas Dreaming”, una escultura con maderas del Litoral; un monumental texto que llamó “Poesía” y una selección del land art que produjo a su paso por Cuyo, cautivado por el Aconcagua, la cima más alta de Sudamérica.

“Mi trabajo es sobre aquello de lo que el mundo está hecho, sólo necesito agua y tierra para realizarlo y prefiero los materiales naturales”

Ocurre que el arte de Long se sustenta en el caminar y la huella –el cambio sutil como constante imperturbable, la marca del hombre en el paisaje-, el tiempo como unidad de mesura y la repetición, “una nueva dimensión que surge cuando el viaje se transforma en obra”, dice enfundado en unas sandalias con medias y pantalón al más puro estilo trekking, que contrasta con la madera lustrosa, pana oscura y detalles dorados del restó donde recibe a Télam.

Desde la famosa “A line made by walking”  (una línea hecha de caminar),  foto que registra la recta  que marcó en 1967 yendo y viniendo sobre sus pasos en un campo de Wiltshire; hasta  “Heaven and earth” (cielo y tierra), retrospectiva que en 2009 abría la Tate Gallery con exagramas del I-Ching pintados sobre un muro con lodo; su intervención en el paisaje es cuidadosa, efímera, no busca dominarlo como otros padres fundadores del land art.

“Todo mi trabajo es sobre una marca dejada por alguien que estaba pasando por un lugar”, asevera, y ahí están el Kilimanjaro con “la escultura más alta del mundo”, dice con disimulada ironía; la deconstrucción de mil millas que hizo atravesando Irlanda de costa a costa, dejando piedras como hitos en su camino; o los sonidos captados en 22 días de caminata por España, de norte a sur.

Los senderos, círculos, montículos o formas geométricas de roca, hielo o cenizas  que dejó a su paso en lugares tan remotos como Alaska, Mongolia o los Andes bolivianos, no tienen relación con lo ancestral: “Soy un artista moderno -dictamina-, somos parte de la historia y la llevamos en la sangre”.

“Lo que hago es celebrar la naturaleza, aunque soy un animal artístico, no un animal político. La filosofía verde me interesa pero cuando comencé no había movimientos ambientalistas –reseña-; mi interés tiene que ver con las caminatas, andar en bicicleta, la historia del arte y la aproximación al paisaje de Van Gogh”, algo así como un registro emotivo del territorio o un autorretrato fuera de cuadro a través de esas vistas y panorámicas.

“Mi trabajo es sobre aquello de lo que el mundo está hecho, sólo necesito agua y tierra para realizarlo y prefiero los materiales naturales. Las piedras son muy útiles porque puedo encontrarlas en cualquier lugar del planeta”, sintetiza el artista, Premio Turner 1989 nacido en Bristol en 1945, ciudad en la que se crió y vive, a la que retorna tras cada viaje.

“La mejor manera de estar en el mundo –concluye- es caminar a través de él. Camino persiguiendo ideas desde lo placentero -el campo es un placer, las montañas son un placer-, toda mi vida artística representa un punto de vista que he seguido por años. Hice lo mismo en diferentes sitios década tras década: caminata, contemplación, creación. Me llamo sólo artista -viajes, tiempo, barro, pintura-  el denominador común entre todo eso soy yo”.

 

http://www.telam.com.ar/notas/201406/68298-richard-long-icono-del-land-art-expone-por-primera-vez-en-el-pais.html

 

Carlos Alonso: Pintor con manos de pueblo

Nació el 4 de febrero de 1929, en Tunuyán, Mendoza. Tunuyán debería celebrar en ese día al arte del departamento. Es pintor, dibujante y grabador, y narrador, y crítico gráfico y coleccionista de emociones. Sus trabajos están ligados a nuestros grandes dolores, pero quién, como Goya, pintó el dolor es porque estaba clamando por la esperanza

Seguramente debe emocionarse cuando escucha “Mañanitas de mi Tunuyán” de Jorge Viñas, porque él anduvo siendo niño por el espacio abierto al universo del Valle de Uco. No mucho, hasta los siete años, pero lo ojos niños suelen sacar fotografías imborrables. Después, sus padres lo emigraron a la ciudad de Mendoza. Siempre anduvo la imagen entre sus manos. Hasta en sus ademanes dibujaba.
Si usted puede acercar sus ojos a una exposición de Carlos, o a la reproducción de algunas de sus obras, no lo dude un instante. Va a encontrar ARTE con mayúscula, un tratamiento de la forma y del color que lo van a sorprender, y relatos pintados, gente que dice, circunstancias que claman, que gritan, que cantan, que, de alguna manera nos pintan a todos. Si usted puede acercarse a este mendocino, seguramente saldrá bulímico de orgullo.

Pequeña biografía
Como queda dicho, nació en Tunuyán. A los catorce años ingresó
a la Academia de Bellas Artes (Gracias señora Academia por
todos los talentos recogidos). entre sus maestros estaban ramón
Gomez Cornet (nada menos), y sergio sergi (nada menos
de nada menos). en 1947 recibió el primer premio en el salón
de estudiantes y en 1953 expuso en las galerías Viau de Buenos
Aires (no cualquiera). Con los pesitos juntados le apuntó a europa.
expuso en París y Madrid. en Londres descubrió el acrílico
que lo acompañó hasta ahora.
en 1951 ganó el primer premio del salón de Pintura de san rafael
(Mendoza), el del salón del norte (santiago del estero) y el
de dibujo en el salón del norte (Tucumán). en 1957 fue el ganador
del concurso convocado por la editorial emecé para ilustrar
la segunda parte de don Quijote de la Mancha yMartín Fierro
(1959), y dos años después obtuvo el Premio Chantal del salón
de Acuarelistas y Grabadores de Buenos Aires. en 1963 se editaron
en laUnión soviética unas tarjetas postales con imágenes
de “el Quijote”. Para las ilustraciones eligieron a Gustave doré,
Honoré daumier, Pablo Picasso y Carlos Alonso.
realizó múltiples exposiciones tanto individuales como colectivas
junto a otros artistas tales como Antonio Berni, Pedroni, Cerrito,
Giovanni Bressanini, Monaco, Luis Videla, robirosa, Horst,
etc.
Tras el golpe de estado de 1976 y la desaparición de su hija Paloma
al año siguiente, Alonso se exilió a italia, y en 1979 se trasladó
a Madrid.
dos años después regresó a Argentina, y a partir de ese momento
realizó numerosas exposiciones: en la Galería Palatina de

PINTAR CON EL PENSAMIENTO
Los cuadros de la niñez
La niñez nos marca. Todos lo sabemos. Hay imágenes capturadas por los ojos de niños que jamás nos abandonarán. En los ojos de Carlos, devolvedores de paisajes, muchas veces se pintó el miedo.
“Creo que es una atracción fatal, genética. Primero tengo una formación muy campesina y toda mi imaginería viene un poco de esos años entre los 10 y los 13 o 14, o antes quizás, cuando vivía bien en el campo y, si no vivía, pasaba con mis abuelos los tres meses de las vacaciones. Mis abuelos, que eran sicilianos e hijos de campesinos plantadores de naranjas, tenían una chacra en Tupungato, un rancho que ellos mismos hicieron con paja y barro. Ese es el origen y yo tengo muchos dibujos que provienen de esos terrores infantiles que son muy distintos a los urbanos, tienen otras connotaciones. Los aparecidos, la luz mala, los santones; había toda una imaginería que me tocó mucho y me produjo terrores infantiles. Después, cuando empecé a dibujar recuerdo esa tendencia muy natural a elegir esos momentos medios rotos, trizados, viscerales, momentos que no eran los académicos”
“En cuanto a aquellas escenas de la infancia, para un niño no eran algo tan espantoso; despertaban, más bien, una enorme curiosidad. Ahora soy abuelo por  y veo a mi nieto, que descubre una flor y es como una fiesta; no habla, pero el rostro, los brazos y su expresión reflejan que vio algo asombroso. O cuando le mostramos la luna llena por primera vez. Me miraba como diciendo: “¡Pero te das cuenta, lo que es esto!”. Esa escena lo marcará, o al menos empezará a ser suya, a ser parte de él. Si busco en mi propia raíz, siempre pensé que la injusticia es uno de los motores que me producen necesidad de respuesta. Eso, que no pertenece al plano específico de la pintura, siempre me provocó reacciones que determinaron mi espacio y mi camino”.

Cuando el odio se pintó de verde
Comprometido hasta la médula, el país nunca le pasó al lado, le pasó por el centro. La prepotencia viajaba en Falcon Verde, Carlos estaba en su mira.

“La noche entre el 23 y el 24 de marzo de 1976, nos encontrábamos reunidos en mi taller de la calle Esmeralda Hamlet Lima Quintana, Armando Tejada Gómez y el pintor Enrique Sobisch. Seguíamos por radio los acontecimientos del nuevo golpe de Estado. No imaginábamos esa noche cómo iban a cambiar nuestras vidas. Lo supimos a la mañana siguiente, cuando apareció muerto nuestro entrañable amigo, el editor Alberto Burnichón, que fue secuestrado por un grupo paraolicial junto a su hijo menor. Tiempo después, recogí el testimonio del hijo, que fue trasladado con él en el mimo Ford Falcon. Recordaba que su padre, durante el trayecto, increpaba con furia a los raptores, diciéndoles en la cara que eran unos “cobardes mal nacidos” y unos “sanguinarios asesinos”. Les exigía, además, que dejaran en libertad a su hijo, que era menor de edad. Increíblemente, logró que dejaran al pibe en un descampado. Alberto Burnichón fue asesinado esa misma noche y arrojado a un pozo en la localidad de Mendiolaza, provincia de Córdoba. A partir de este crimen supimos cómo sería la muerte que nos estaba destinada por el Proceso.
A los pocos días recibí en mi estudio la visita de dos personajes que, munidos de una carpeta mugrienta, con fotografías de indocumentados, se presentaron como funcionarios de migraciones. Mientras uno me mostraba hoja por hoja la carpeta para que yo reconociera a alguno, el otro husmeaba por mi taller. Luego de haberme informado sobre la falsedad del procedimiento, decidimos con mi familia dejar el estudio e irnos a dormir al departamento que nos facilitó un amigo. Teresa, mi mujer, estaba en el último mes de su embarazo y yo preparaba la muestra “El ganado y lo perdido”, que se inauguró en Art Gallery por esos días, con amenaza de bomba y desalojo de la galería incluido. Mi hijo Pablo nació el 12 de abril y un mes después decidimos salir del país. Esa mañana tomamos un taxi hacia el aeropuerto de Ezeiza. En la vereda de Esmeralda y Paraguay, quedó saludándonos, con los brazos en alto, mi hija Paloma”.
Fue la última vez que la vi.
“Yo estuve paralizado bastante tiempo. Ante cosas como esas hay una pérdida de confianza en la humanidad. Un poeta decía “el asesino desequilibra la naturaleza” y es así, desequilibra la propia naturaleza y lo que uno entiende como equilibrio general del comportamiento. Hay un nivel de crueldad, de salvajismo, de canibalismo en los militares que desorganiza la naturaleza y nos desorganiza. Por mucho tiempo. De alguna manera aún no nos curamos. Yo no me curaré más, pero la sociedad todavía no se cura. Todavía está enferma, está herida de ese genocidio. Y será también con el arte que se va a elaborar el remedio. Será a través de enfrentarnos muchas veces con el hecho, de analizarlo, de vivirlo, de sufrirlo, de  reproducirlo, de pintarlo, de escribirlo, de filmarlo”.
“Tragedias donde el corazón nunca se cura. De ahí en adelante el mundo es otro, uno es otro, todo el resto es otro”.

La infección del temor

“Le temo a no poder. Porque es muy difícil saber cuántas reservas tiene uno para enfrentar ese golpe. Esas situaciones límite son verdaderamente tan límite que no se pueden imaginar. Actuás como reacciona todo tu ser en ese momento. Con cobardía, o con valentía o con audacia o con violencia o con parálisis. Es un misterio. Y no frente al deterioro. El deterioro es un deterioro de la calidad que tiene la vida. A mí se me han muerto muchos amigos, entonces mi vida se ha deteriorado enormemente. He perdido diálogos, he perdido poesías, he perdido abrazos, he perdido todos aquellos ojos para los que pintaba”

Paloma sin alas
Paloma tenía vuelo, Paloma tenía estructura de ángel. Un día se la llevaron, los monstruos con charreteras. El corazón de Carlos ya no fue el mismo. Se arrugó de ausencia, comenzó a latir sin sangre. Solo la pintura podía conversar con él. Entonces aparecieron las más hermosas imágenes del horror. La realidad pintada con acrílico y gritos. La pintura de las lágrimas. Paloma militaba en la Juventud Peronista con toda la esperanza puesta en un país más justo, más de todos. Se la llevaron en junio de 1977. Las investigaciones de la Conadep no lograron ubicarla en ningún centro de detención. Carlos viaja hacia el exilio, primero Italia, luego Madrid, pero siempre la Argentina en el pensamiento diario, ese que se miente cercanía. En 1982 no puede más. El país ya había resuelto sacarse la lacra de encima, se asomaba la democracia. Pero Carlos, enamorado de Buenos Aires descubrió otro amor, sin asfalto y sin cemento.

Unquillo
“Cuando volví del exilio, con Teresa, mi mujer, y mi hijo menor, Pablo, Buenos Aires tenía una carga diabólica bastante manifiesta, se había transformado en algo mucho más gris, triste, con gente mucho más desconectada entre sí. Ahí estaban todos los miedos, las reservas, las precauciones que había que tener para los encuentros. Y, además, la sensación de los asesinos caminando por la calle era muy fuerte. Así que pensé que este lugar chiquito, perdido entre las serranías, Unquillo, era apropiado para mascar y elaborar mi propia tragedia personal. Fue una buena elección, me sirvió para recuperar el trabajo, para volver a encontrarme con elementos de la pintura que incluso nunca pensé que me pertenecerían. El paisaje, por ejemplo, que siempre sentí ajeno, resultó una forma de reencontrar salud y elementos de la pintura con vivacidad, encantamiento, sustancia, materia. Unquillo significó fundamentalmente un retiro, un silencio, un sitio pequeño que recupera mi principio campesino, la naturaleza, el manejo de los tiempos, pautas de mi existencia de niño, el momento de sembrar, el momento de cosechar, las no urgencias, se podrá cambiar todo menos los nueve meses de embarazo, decía un poeta”
La persistencia de Paloma
Pero cómo sacarse de encima el horror vivido, la ausencia de ese ser con el que andaba cielos desconocidos. Volver no significa perder el pasado. El pasado es una pintura rupestre que todos los días vuelve a brotar en los frisos de la caverna. Carlos tenía una Paloma de vuelo ausente en el alma, y también en las manos.
“A partir de mi vuelta pensé que era algo que debía hacer, en algún momento. Lo intenté durante años. Creo que al primer dibujo de la serie Manos anónimas lo hice en 1986. La sensación de parálisis era muy profunda. Fue muy difícil sobreponerse, incluso pictóricamente. Sobre todo por esa convicción de que no quería que cambiara de materia ni que se transformara “en un motivo estético”; quería que las circunstancias quedaran como estaban. Como si al pintarla comenzara el olvido. Para mí. Y al mismo tiempo, al menos ésa era mi aspiración, y no digo que lo haya logrado, era como empezar a integrarla a la memoria colectiva. La lucha entre hacerlo y no hacerlo fue importante. Está, además, lo difícil que es tocar esa materia cuando uno está involucrado. A El matadero o a la serie de Lo ganado y lo perdido podía hacerlo como una forma de militancia, de participación, pero esto era de la más profunda intimidad. Los primeros dibujos eran muy pequeños y de ahí fui tratando de crecer, porque a partir de ese momento mi vida tenía sentido si podía reflejar, incorporar a mi trabajo y a la memoria colectiva esas pinturas. Todo lo que hice fueron pequeños estudios, bocetos, y algunos pocos cuadros. Uno de ellos está en La Habana, un tríptico, el único que realmente logré”.
La belleza del horror
Entonces es lógico que la violencia, el horror, se le meta en sus obras, lo viva sangre adentro y pincel afuera. La obra no puede renunciar a su creador, la obras es como su creador. Poco sabemos del Shakespeare cotidiano, si tenía insomnio, si le gustaba cantar, si se emborrachaba con wisky de segunda, pero conocemos su obra, entonces, lo conocemos. Carlos y el dolor, Carlos y la violencia. –
“A pesar mío, diría. Soy todo lo contrario a una persona violenta. Desde pibe era una especie de componedor de relaciones, de diferencias. Ni soy ni fui un tipo violento. Pero la violencia es un sino argentino. Nací en el ’29, con el primer golpe. Yo diría que en mis cuadros la violencia está como forma de reflexión acerca de su capacidad destructora. Hay otro tipo de violencia, más estética; en mi caso apunta más a un exorcismo, a intentar borrarla. Siempre lo sentí así. Y sigue siendo indudable que después de El matadero, de La guerra del malón y del Proceso, seguimos aprendiendo sobre el dolor y la muerte. Siempre vamos detrás. Son las muertes violentas las que de alguna manera producen en la sociedad la necesidad de cambios, las grandes reflexiones y rebeliones”.
¿Puede una pintura que muestre el horror de un asesinato ser una bella pintura? Me veo en el museo del Prado, frente a la obra de los fusilamientos del 3 de mayo de 1808. Me veo durante una hora sin moverme contemplando el cuadro y me escucho decir: ¡Qué maravilla! ¿Es correcto? Si la obra muestra una muerte horrible ¿es correcto que yo me maraville con la obra?

“Pasa que la contradicción está implícita. Es indudable que al tratar la materia el autor tiene un disfrute, un placer. El placer del logro, la realización. En el crecimiento de una obra hay dificultades, tropiezos, fracasos, pero el hecho de poder hacerla confirma la propia capacidad y potencia y ahí hay un disfrute, sin duda. Y en el espectador se produce lo mismo; de pronto el encantamiento de la factura, de la realización de una persona en busca de lo estético, lo bien pintado, puede llevar a alguien a decir “qué magnífico” o “qué bello” sobre una escena que, en realidad, es una tortura de una embarazada. Se produce esta dualidad”.
“Recuerdo un hecho concreto cuando hice la exposición que se llamó Manos anónimas, en Palatina. Yo estaba entre la gente de la muestra y una señora miraba uno de los cuadros de la serie de las mujeres embarazadas cuya panza es pateada por una bota militar, y la mujer decía “Qué maravilla”. ¡¿Qué es la maravilla?! Se refería, seguramente, a la pintura, pero de todas maneras el comentario era un gran equívoco, estaba al borde de un equívoco insostenible. Insostenible para mí mismo. Ese era el conflicto que nunca resolví”.
Rutina de pinceles
.Carlos pinta y expone con una prepotencia de trabajo que asombra. La tarea es la del sembrador, todos los días mirar al cielo, todos los días hacer un surco.
“Trabajo todos los días de nueve a doce. Tengo un taller grande donde despliego las telas. Y abiertas, las telas me piden que avance. Después almuerzo, duermo una buena siesta, y por la tarde dibujo en mi casa, hasta la noche. A veces tengo insomnio, así que sigo dibujando después de cenar, y allí surgen los dibujos más turbios, más eróticos, más nocturnos, los dibujos de sonámbulo. Cambian mucho mis dibujos del día en relación con los de la noche”
Carlos pintado por Carlos
Sus cuadros son admirados hasta el paroxismo. Es requerido por famosas galerías, encumbradas salas, salones internacionales. Tener “un Alonso” es tener una joya, de las buenas, no de esas que se encuentran, por fortuna en la naturaleza, sino de las verdaderas, de las creadas por las manos de un hombre. Pero a veces lo que piensan los otros del artista no es lo que piensa el artista del artista. Un día dijo: “Pinto siempre, pero lo que hago me conforma cada vez menos”

“Bueno, no siempre fue así. Cuando uno tiene treinta años y pinta, todo es la consagración de la vocación. Y eso va mucho más allá del conformismo y el logro; el estar en lo que uno elige, o para lo que uno fue elegido, es un disfrute que va mucho más allá de si está bien o mal, mejor o peor, si se vende o no. Todo es más catártico y menos especulativo. A medida que uno crece ve más, va creciendo también el crítico y surge un grado de “responsabilidad” por el propio trabajo. No sé si eso es sano o no. Y tampoco sé si es mejor esa cierta “irresponsabilidad” que tienen otros autores, que yo admiro. Rómulo Macció es quien mejor ofició este último punto de vista. Porque él pinta. Y como él mismo dice, la pintura resiste. A uno podrá gustarle más un cuadro que otro, pero un autor es eso, no es un profesional que hace sólo cuadros “buenos”, “logrados”, “de museo”. La del pintor es toda una vida de batallas: muchas se pierden, algunas se ganan, otras se empatan. Macció tiene una vitalidad que es superior a lo crítico, al juicio de la historia, al propio juicio, al de la sociedad. Se trata de hechos contundentes que reflejan la experiencia de un pintor frente a la tela. Yo no he logrado ese ideal, no he sido un pintor puro, he estado mucho más contaminado. Para mí el ciudadano era más importante que el pintor”.

Claroscuros
Le he escuchado decir, a aquellos que saben de pintura mucho más, pero mucho más que yo: “Carlos es mucho mejor dibujante que pintor”. “Carlos es un gran pintor que magnifica el dibujo”. Digo yo, con mi ignorancia académica: es un artista total, pleno. Si un artista logra emocionar al espectador al grado que Carlos lo logra, no sólo está transmitiendo belleza, está compartiendo vida, que es otra cosa. Pero la crítica ¿los críticos?, son capaces de analizar con crueldad aquellas obras que ellos nunca podrán hacer.

“Sufrí eso algunos años. Me hostigaron mucho diciendo que era un excelente dibujante pero un pintor malo. Luego están todos los enemigos que derivan de una posición de militante en el Partido Comunista, pero eso no lo sufrí, porque era una elección. Ahora, cuando me echaron del PC (a fines de los ’60), ahí sí sufrí. Porque fue algo totalmente inmerecido. Yo era una persona convencida y fiel, aunque pintaba lo que me salía de los cojones y no lo que me dijeran acá o desde Moscú. Se consideró un delito ideológico que hiciera así esa serie de Spilimbergo: yo lo pinté como lo vi. Me tiraron al tacho de la basura y me excluyeron de una comunidad de pares que había elegido para trabajar y militar, incluso para pintar. Eso fue doloroso. Lo otro no, porque la propia historia del arte enseña cómo son los amores y los odios, los favoritismos y los rechazos. Son tantos los pintores fustigados que luego tuvieron su reconocimiento que uno ya tiene eso asimilado”.

Carlos espectador
Borges decía que era mejor lector que escritor. Creo que tiene que ver con el asombro de la contemplación, uno puede sentirse orgulloso de su obra pero no asombrado. También creo que tiene que ver con el aprendizaje. Cuando uno siente que el colega ha construido una maravilla tiene ganas de que se le peguen en la piel, hilachitas de ella, uno se contagia. Pero creo, en definitiva, que tiene que ver con la humildad, con la certeza incuestionable, de que hay gente que puede hacer las cosas mejor que nosotros.
“Yo disfruto mucho de la pintura de todos los tiempos. Soy un espectador abierto. Disfruto tanto la pintura abstracta como la figurativa, soy bastante ecléctico en eso. Y además están, desde luego, los pintores que yo sigo desde siempre, los pintores carnales como Rembrandt, como Gutiérrez Solanas, como Picasso, como Goya”.
La próxima muestra
Se está gestando, no se sabe dónde se hará o si los cuadros alguna vez serán colgados, pero se está gestando. La obra que más importa es la que haremos mañana. Carlos sale al día a tutuearse con el dolor, con los recuerdos, pero también con la esperanza.  La obra bella de los humanos cuenta con él. Vive en Unquillo, pero sigue cantando por el Valle de Uco: “Mañanitas de mi Tunuyán….

Carlos Alonso
Pintor con manos de pueblo
Por Jorge Sosa
Nació el 4 de febrero de 1929, en Tunuyán, Mendoza. Tunuyán debería celebrar en ese día al arte del departamento. Es pintor, dibujante y grabador, y narrador, y crítico gráfico y coleccionista de emociones. Sus trabajos están ligados a nuestros grandes dolores, pero quién, como Goya, pintó el dolor es porque estaba clamando por la esperanza
Seguramente debe emocionarse cuando escucha “Mañanitas de mi Tunuyán” de Jorge Viñas, porque él anduvo siendo niño por el espacio abierto al universo del Valle de Uco. No mucho, hasta los siete años, pero lo ojos niños suelen sacar fotografías imborrables. Después, sus padres lo emigraron a la ciudad de Mendoza. Siempre anduvo la imagen entre sus manos. Hasta en sus ademanes dibujaba.
Si usted puede acercar sus ojos a una exposición de Carlos, o a la reproducción de algunas de sus obras, no lo dude un instante. Va a encontrar ARTE con mayúscula, un tratamiento de la forma y del color que lo van a sorprender, y relatos pintados, gente que dice, circunstancias que claman, que gritan, que cantan, que, de alguna manera nos pintan a todos. Si usted puede acercarse a este mendocino, seguramente saldrá bulímico de orgullo.

Pequeña biografía  (juan: tipografía más chica)
Como queda dicho, nació en Tunuyán.  A los catorce años ingresó a la Academia de Bellas Artes (Gracias señora Academia por todos los talentos recogidos). Entre sus maestros estaban Ramón Gomez Cornet (nada menos), y Sergio Sergi (nada menos de nada menos). En 1947 recibió el primer premio en el Salón de Estudiantes y en 1953 expuso en las galerías Viau de Buenos Aires (no cualquiera). Con los pesitos juntados le apuntó a Europa. Expuso en París y Madrid. En Londres descubrió el acrílico que lo acompañó hasta ahora.
En HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/1951” \o “1951”1951 ganó el primer premio del Salón de Pintura de HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/San_Rafael_(Mendoza)” \o “San Rafael (Mendoza)”San Rafael (Mendoza), el del Salón del Norte (HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Santiago_del_Estero_(capital)” \o “Santiago del Estero (capital)”Santiago del Estero) y el de dibujo en el Salón del Norte (HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Tucum%C3%A1n” \o “Tucumán”Tucumán). En HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/1957” \o “1957”1957 fue el ganador del concurso convocado por la editorial Emecé para ilustrar la segunda parte de HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Don_Quijote_de_la_Mancha” \o “Don Quijote de la Mancha”Don Quijote de la Mancha yHIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Mart%C3%ADn_Fierro” \o “Martín Fierro”Martín Fierro (HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/1959” \o “1959”1959), y dos años después obtuvo el Premio Chantal del Salón de Acuarelistas y Grabadores de HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Buenos_Aires” \o “Buenos Aires”Buenos Aires. En 1963 se editaron en laHIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Uni%C3%B3n_Sovi%C3%A9tica” \o “Unión Soviética”Unión Soviética unas HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Tarjeta_postal” \o “Tarjeta postal”tarjetas postales con imágenes de “El Quijote”. Para las ilustraciones eligieron a  HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Gustave_Dor%C3%A9” \o “Gustave Doré” Gustave Doré, HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Honor%C3%A9_Daumier” \o “Honoré Daumier”Honoré Daumier, HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_Picasso” \o “Pablo Picasso”Pablo Picasso y Carlos Alonso. Realizó múltiples exposiciones tanto individuales como colectivas junto a otros artistas tales como HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Berni” \o “Antonio Berni”Antonio Berni, Pedroni, Cerrito, Giovanni Bressanini, Monaco, HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Videla” \o “Luis Videla”Luis Videla, Robirosa, Horst, etc.
Tras el HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Golpe_de_Estado” \o “Golpe de Estado”golpe de Estado de HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/1976” \o “1976”1976 y la HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Desaparecidos_por_la_dictadura_argentina” \o “Desaparecidos por la dictadura argentina”desaparición de su hija Paloma al año siguiente, Alonso se exilió a Italia, y en HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/1979” \o “1979”1979 se trasladó a Madrid.
Dos años después regresó a Argentina, y a partir de ese momento realizó numerosas exposiciones: en la Galería Palatina de Buenos Aires, entre los años HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/1982” \o “1982”1982 y HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/1996” \o “1996”1996; en el HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_Bellas_Artes_de_Argentina” \o “Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina”Museo Nacional de Bellas Artes, de HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/1990” \o “1990”1990 a HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/1995” \o “1995”1995, y en otras muchas galerías argentinas, como la Zurbarán o la Bariloche.
En los 1990 se le encargaron las pinturas para los paneles centrales en la cúpula del HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Teatro_del_Libertador_General_San_Mart%C3%ADn” \o “Teatro del Libertador General San Martín”Teatro del Libertador General San Martín en la importante ciudad argentina de HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Ciudad_de_C%C3%B3rdoba_(Argentina)” \o “Ciudad de Córdoba (Argentina)”Córdoba.
Sus obras se han expuesto en numerosas muestras, entre otras, en la Art Gallery International (Buenos Aires); el Museo Nacional de Bellas Artes (HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9xico” \o “México”México), y el HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Museo_de_Bellas_Artes_(Cuba)” \o “Museo de Bellas Artes (Cuba)”Museo de Arte de La Habana (HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Cuba” \o “Cuba”Cuba), donde realizó una exposición de tapices y collages. En 1971 expuso en las galerías HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Italia” \o “Italia”italianas Giulia de HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Roma” \o “Roma”Roma y Eidos de HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Mil%C3%A1n” \o “Milán”Milán, además de en la Bedford Gallery de Londres.
Ilustró, entre otros libros,” Romancero criollo” de León Benarós; “Antología de Juan”; “El juguete rabioso”, de Roberto Arlt; “El Matadero” de Esteban Echeverría y “La Divina Comedia de Dante Alighieri”.
En el año 2005,en el que la obra de Cervantes cumplía 400 años, el Museo del Dibujo y la Ilustración realizó una muestra homenaje en el HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Museo_Eduardo_S%C3%ADvori&action=edit&redlink=1” \o “Museo Eduardo Sívori (aún no redactado)”Museo Eduardo Sívori de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde fueron expuestos grabados y dibujos originales realizados por Carlos Alonso para ilustrar la obra más significativa del habla hispana.
Alonso ha recibido en dos ocasiones el HIPERVINCULO “http://es.wikipedia.org/wiki/Premio_Konex” \o “Premio Konex”Premio Konex de Platino (1982 y 1992) como el mejor Dibujante de la década de la Argentina y en 2012 recibió el Premio Konex Mención Especial a la Trayectoria de las Artes Visuales por su trabajo de toda su vida. ,
Se consignan 102 exposiciones individuales y 112 colectivas: su obra recorrió, además de todo el país, las principales capitales americanas y europeas y llegó a Saigón, Tokio y Kioto, entre otras ciudades asiáticas. Cervantes, Viñas, Borges, Neruda, Lugones y José Hernández son algunos de los autores de los 36 libros que ilustró.
Reside, actualmente en Unquillo, Córdoba.

PINTAR CON EL PENSAMIENTO
Los cuadros de la niñez
La niñez nos marca. Todos lo sabemos. Hay imágenes capturadas por los ojos de niños que jamás nos abandonarán. En los ojos de Carlos, devolvedores de paisajes, muchas veces se pintó el miedo.
“Creo que es una atracción fatal, genética. Primero tengo una formación muy campesina y toda mi imaginería viene un poco de esos años entre los 10 y los 13 o 14, o antes quizás, cuando vivía bien en el campo y, si no vivía, pasaba con mis abuelos los tres meses de las vacaciones. Mis abuelos, que eran sicilianos e hijos de campesinos plantadores de naranjas, tenían una chacra en Tupungato, un rancho que ellos mismos hicieron con paja y barro. Ese es el origen y yo tengo muchos dibujos que provienen de esos terrores infantiles que son muy distintos a los urbanos, tienen otras connotaciones. Los aparecidos, la luz mala, los santones; había toda una imaginería que me tocó mucho y me produjo terrores infantiles. Después, cuando empecé a dibujar recuerdo esa tendencia muy natural a elegir esos momentos medios rotos, trizados, viscerales, momentos que no eran los académicos”
“En cuanto a aquellas escenas de la infancia, para un niño no eran algo tan espantoso; despertaban, más bien, una enorme curiosidad. Ahora soy abuelo por  y veo a mi nieto, que descubre una flor y es como una fiesta; no habla, pero el rostro, los brazos y su expresión reflejan que vio algo asombroso. O cuando le mostramos la luna llena por primera vez. Me miraba como diciendo: “¡Pero te das cuenta, lo que es esto!”. Esa escena lo marcará, o al menos empezará a ser suya, a ser parte de él. Si busco en mi propia raíz, siempre pensé que la injusticia es uno de los motores que me producen necesidad de respuesta. Eso, que no pertenece al plano específico de la pintura, siempre me provocó reacciones que determinaron mi espacio y mi camino”.

Cuando el odio se pintó de verde
Comprometido hasta la médula, el país nunca le pasó al lado, le pasó por el centro. La prepotencia viajaba en Falcon Verde, Carlos estaba en su mira.

“La noche entre el 23 y el 24 de marzo de 1976, nos encontrábamos reunidos en mi taller de la calle Esmeralda Hamlet Lima Quintana, Armando Tejada Gómez y el pintor Enrique Sobisch. Seguíamos por radio los acontecimientos del nuevo golpe de Estado. No imaginábamos esa noche cómo iban a cambiar nuestras vidas. Lo supimos a la mañana siguiente, cuando apareció muerto nuestro entrañable amigo, el editor Alberto Burnichón, que fue secuestrado por un grupo paraolicial junto a su hijo menor. Tiempo después, recogí el testimonio del hijo, que fue trasladado con él en el mimo Ford Falcon. Recordaba que su padre, durante el trayecto, increpaba con furia a los raptores, diciéndoles en la cara que eran unos “cobardes mal nacidos” y unos “sanguinarios asesinos”. Les exigía, además, que dejaran en libertad a su hijo, que era menor de edad. Increíblemente, logró que dejaran al pibe en un descampado. Alberto Burnichón fue asesinado esa misma noche y arrojado a un pozo en la localidad de Mendiolaza, provincia de Córdoba. A partir de este crimen supimos cómo sería la muerte que nos estaba destinada por el Proceso.
A los pocos días recibí en mi estudio la visita de dos personajes que, munidos de una carpeta mugrienta, con fotografías de indocumentados, se presentaron como funcionarios de migraciones. Mientras uno me mostraba hoja por hoja la carpeta para que yo reconociera a alguno, el otro husmeaba por mi taller. Luego de haberme informado sobre la falsedad del procedimiento, decidimos con mi familia dejar el estudio e irnos a dormir al departamento que nos facilitó un amigo. Teresa, mi mujer, estaba en el último mes de su embarazo y yo preparaba la muestra “El ganado y lo perdido”, que se inauguró en Art Gallery por esos días, con amenaza de bomba y desalojo de la galería incluido. Mi hijo Pablo nació el 12 de abril y un mes después decidimos salir del país. Esa mañana tomamos un taxi hacia el aeropuerto de Ezeiza. En la vereda de Esmeralda y Paraguay, quedó saludándonos, con los brazos en alto, mi hija Paloma”.
Fue la última vez que la vi.
“Yo estuve paralizado bastante tiempo. Ante cosas como esas hay una pérdida de confianza en la humanidad. Un poeta decía “el asesino desequilibra la naturaleza” y es así, desequilibra la propia naturaleza y lo que uno entiende como equilibrio general del comportamiento. Hay un nivel de crueldad, de salvajismo, de canibalismo en los militares que desorganiza la naturaleza y nos desorganiza. Por mucho tiempo. De alguna manera aún no nos curamos. Yo no me curaré más, pero la sociedad todavía no se cura. Todavía está enferma, está herida de ese genocidio. Y será también con el arte que se va a elaborar el remedio. Será a través de enfrentarnos muchas veces con el hecho, de analizarlo, de vivirlo, de sufrirlo, de  reproducirlo, de pintarlo, de escribirlo, de filmarlo”.
“Tragedias donde el corazón nunca se cura. De ahí en adelante el mundo es otro, uno es otro, todo el resto es otro”.

La infección del temor

“Le temo a no poder. Porque es muy difícil saber cuántas reservas tiene uno para enfrentar ese golpe. Esas situaciones límite son verdaderamente tan límite que no se pueden imaginar. Actuás como reacciona todo tu ser en ese momento. Con cobardía, o con valentía o con audacia o con violencia o con parálisis. Es un misterio. Y no frente al deterioro. El deterioro es un deterioro de la calidad que tiene la vida. A mí se me han muerto muchos amigos, entonces mi vida se ha deteriorado enormemente. He perdido diálogos, he perdido poesías, he perdido abrazos, he perdido todos aquellos ojos para los que pintaba”

Paloma sin alas
Paloma tenía vuelo, Paloma tenía estructura de ángel. Un día se la llevaron, los monstruos con charreteras. El corazón de Carlos ya no fue el mismo. Se arrugó de ausencia, comenzó a latir sin sangre. Solo la pintura podía conversar con él. Entonces aparecieron las más hermosas imágenes del horror. La realidad pintada con acrílico y gritos. La pintura de las lágrimas. Paloma militaba en la Juventud Peronista con toda la esperanza puesta en un país más justo, más de todos. Se la llevaron en junio de 1977. Las investigaciones de la Conadep no lograron ubicarla en ningún centro de detención. Carlos viaja hacia el exilio, primero Italia, luego Madrid, pero siempre la Argentina en el pensamiento diario, ese que se miente cercanía. En 1982 no puede más. El país ya había resuelto sacarse la lacra de encima, se asomaba la democracia. Pero Carlos, enamorado de Buenos Aires descubrió otro amor, sin asfalto y sin cemento.

Unquillo
“Cuando volví del exilio, con Teresa, mi mujer, y mi hijo menor, Pablo, Buenos Aires tenía una carga diabólica bastante manifiesta, se había transformado en algo mucho más gris, triste, con gente mucho más desconectada entre sí. Ahí estaban todos los miedos, las reservas, las precauciones que había que tener para los encuentros. Y, además, la sensación de los asesinos caminando por la calle era muy fuerte. Así que pensé que este lugar chiquito, perdido entre las serranías, Unquillo, era apropiado para mascar y elaborar mi propia tragedia personal. Fue una buena elección, me sirvió para recuperar el trabajo, para volver a encontrarme con elementos de la pintura que incluso nunca pensé que me pertenecerían. El paisaje, por ejemplo, que siempre sentí ajeno, resultó una forma de reencontrar salud y elementos de la pintura con vivacidad, encantamiento, sustancia, materia. Unquillo significó fundamentalmente un retiro, un silencio, un sitio pequeño que recupera mi principio campesino, la naturaleza, el manejo de los tiempos, pautas de mi existencia de niño, el momento de sembrar, el momento de cosechar, las no urgencias, se podrá cambiar todo menos los nueve meses de embarazo, decía un poeta”
La persistencia de Paloma
Pero cómo sacarse de encima el horror vivido, la ausencia de ese ser con el que andaba cielos desconocidos. Volver no significa perder el pasado. El pasado es una pintura rupestre que todos los días vuelve a brotar en los frisos de la caverna. Carlos tenía una Paloma de vuelo ausente en el alma, y también en las manos.
“A partir de mi vuelta pensé que era algo que debía hacer, en algún momento. Lo intenté durante años. Creo que al primer dibujo de la serie Manos anónimas lo hice en 1986. La sensación de parálisis era muy profunda. Fue muy difícil sobreponerse, incluso pictóricamente. Sobre todo por esa convicción de que no quería que cambiara de materia ni que se transformara “en un motivo estético”; quería que las circunstancias quedaran como estaban. Como si al pintarla comenzara el olvido. Para mí. Y al mismo tiempo, al menos ésa era mi aspiración, y no digo que lo haya logrado, era como empezar a integrarla a la memoria colectiva. La lucha entre hacerlo y no hacerlo fue importante. Está, además, lo difícil que es tocar esa materia cuando uno está involucrado. A El matadero o a la serie de Lo ganado y lo perdido podía hacerlo como una forma de militancia, de participación, pero esto era de la más profunda intimidad. Los primeros dibujos eran muy pequeños y de ahí fui tratando de crecer, porque a partir de ese momento mi vida tenía sentido si podía reflejar, incorporar a mi trabajo y a la memoria colectiva esas pinturas. Todo lo que hice fueron pequeños estudios, bocetos, y algunos pocos cuadros. Uno de ellos está en La Habana, un tríptico, el único que realmente logré”.
La belleza del horror
Entonces es lógico que la violencia, el horror, se le meta en sus obras, lo viva sangre adentro y pincel afuera. La obra no puede renunciar a su creador, la obras es como su creador. Poco sabemos del Shakespeare cotidiano, si tenía insomnio, si le gustaba cantar, si se emborrachaba con wisky de segunda, pero conocemos su obra, entonces, lo conocemos. Carlos y el dolor, Carlos y la violencia. –
“A pesar mío, diría. Soy todo lo contrario a una persona violenta. Desde pibe era una especie de componedor de relaciones, de diferencias. Ni soy ni fui un tipo violento. Pero la violencia es un sino argentino. Nací en el ’29, con el primer golpe. Yo diría que en mis cuadros la violencia está como forma de reflexión acerca de su capacidad destructora. Hay otro tipo de violencia, más estética; en mi caso apunta más a un exorcismo, a intentar borrarla. Siempre lo sentí así. Y sigue siendo indudable que después de El matadero, de La guerra del malón y del Proceso, seguimos aprendiendo sobre el dolor y la muerte. Siempre vamos detrás. Son las muertes violentas las que de alguna manera producen en la sociedad la necesidad de cambios, las grandes reflexiones y rebeliones”.
¿Puede una pintura que muestre el horror de un asesinato ser una bella pintura? Me veo en el museo del Prado, frente a la obra de los fusilamientos del 3 de mayo de 1808. Me veo durante una hora sin moverme contemplando el cuadro y me escucho decir: ¡Qué maravilla! ¿Es correcto? Si la obra muestra una muerte horrible ¿es correcto que yo me maraville con la obra?

“Pasa que la contradicción está implícita. Es indudable que al tratar la materia el autor tiene un disfrute, un placer. El placer del logro, la realización. En el crecimiento de una obra hay dificultades, tropiezos, fracasos, pero el hecho de poder hacerla confirma la propia capacidad y potencia y ahí hay un disfrute, sin duda. Y en el espectador se produce lo mismo; de pronto el encantamiento de la factura, de la realización de una persona en busca de lo estético, lo bien pintado, puede llevar a alguien a decir “qué magnífico” o “qué bello” sobre una escena que, en realidad, es una tortura de una embarazada. Se produce esta dualidad”.
“Recuerdo un hecho concreto cuando hice la exposición que se llamó Manos anónimas, en Palatina. Yo estaba entre la gente de la muestra y una señora miraba uno de los cuadros de la serie de las mujeres embarazadas cuya panza es pateada por una bota militar, y la mujer decía “Qué maravilla”. ¡¿Qué es la maravilla?! Se refería, seguramente, a la pintura, pero de todas maneras el comentario era un gran equívoco, estaba al borde de un equívoco insostenible. Insostenible para mí mismo. Ese era el conflicto que nunca resolví”.
Rutina de pinceles
.Carlos pinta y expone con una prepotencia de trabajo que asombra. La tarea es la del sembrador, todos los días mirar al cielo, todos los días hacer un surco.
“Trabajo todos los días de nueve a doce. Tengo un taller grande donde despliego las telas. Y abiertas, las telas me piden que avance. Después almuerzo, duermo una buena siesta, y por la tarde dibujo en mi casa, hasta la noche. A veces tengo insomnio, así que sigo dibujando después de cenar, y allí surgen los dibujos más turbios, más eróticos, más nocturnos, los dibujos de sonámbulo. Cambian mucho mis dibujos del día en relación con los de la noche”
Carlos pintado por Carlos
Sus cuadros son admirados hasta el paroxismo. Es requerido por famosas galerías, encumbradas salas, salones internacionales. Tener “un Alonso” es tener una joya, de las buenas, no de esas que se encuentran, por fortuna en la naturaleza, sino de las verdaderas, de las creadas por las manos de un hombre. Pero a veces lo que piensan los otros del artista no es lo que piensa el artista del artista. Un día dijo: “Pinto siempre, pero lo que hago me conforma cada vez menos”

“Bueno, no siempre fue así. Cuando uno tiene treinta años y pinta, todo es la consagración de la vocación. Y eso va mucho más allá del conformismo y el logro; el estar en lo que uno elige, o para lo que uno fue elegido, es un disfrute que va mucho más allá de si está bien o mal, mejor o peor, si se vende o no. Todo es más catártico y menos especulativo. A medida que uno crece ve más, va creciendo también el crítico y surge un grado de “responsabilidad” por el propio trabajo. No sé si eso es sano o no. Y tampoco sé si es mejor esa cierta “irresponsabilidad” que tienen otros autores, que yo admiro. Rómulo Macció es quien mejor ofició este último punto de vista. Porque él pinta. Y como él mismo dice, la pintura resiste. A uno podrá gustarle más un cuadro que otro, pero un autor es eso, no es un profesional que hace sólo cuadros “buenos”, “logrados”, “de museo”. La del pintor es toda una vida de batallas: muchas se pierden, algunas se ganan, otras se empatan. Macció tiene una vitalidad que es superior a lo crítico, al juicio de la historia, al propio juicio, al de la sociedad. Se trata de hechos contundentes que reflejan la experiencia de un pintor frente a la tela. Yo no he logrado ese ideal, no he sido un pintor puro, he estado mucho más contaminado. Para mí el ciudadano era más importante que el pintor”.

Claroscuros
Le he escuchado decir, a aquellos que saben de pintura mucho más, pero mucho más que yo: “Carlos es mucho mejor dibujante que pintor”. “Carlos es un gran pintor que magnifica el dibujo”. Digo yo, con mi ignorancia académica: es un artista total, pleno. Si un artista logra emocionar al espectador al grado que Carlos lo logra, no sólo está transmitiendo belleza, está compartiendo vida, que es otra cosa. Pero la crítica ¿los críticos?, son capaces de analizar con crueldad aquellas obras que ellos nunca podrán hacer.

“Sufrí eso algunos años. Me hostigaron mucho diciendo que era un excelente dibujante pero un pintor malo. Luego están todos los enemigos que derivan de una posición de militante en el Partido Comunista, pero eso no lo sufrí, porque era una elección. Ahora, cuando me echaron del PC (a fines de los ’60), ahí sí sufrí. Porque fue algo totalmente inmerecido. Yo era una persona convencida y fiel, aunque pintaba lo que me salía de los cojones y no lo que me dijeran acá o desde Moscú. Se consideró un delito ideológico que hiciera así esa serie de Spilimbergo: yo lo pinté como lo vi. Me tiraron al tacho de la basura y me excluyeron de una comunidad de pares que había elegido para trabajar y militar, incluso para pintar. Eso fue doloroso. Lo otro no, porque la propia historia del arte enseña cómo son los amores y los odios, los favoritismos y los rechazos. Son tantos los pintores fustigados que luego tuvieron su reconocimiento que uno ya tiene eso asimilado”.

Carlos espectador
Borges decía que era mejor lector que escritor. Creo que tiene que ver con el asombro de la contemplación, uno puede sentirse orgulloso de su obra pero no asombrado. También creo que tiene que ver con el aprendizaje. Cuando uno siente que el colega ha construido una maravilla tiene ganas de que se le peguen en la piel, hilachitas de ella, uno se contagia. Pero creo, en definitiva, que tiene que ver con la humildad, con la certeza incuestionable, de que hay gente que puede hacer las cosas mejor que nosotros.
“Yo disfruto mucho de la pintura de todos los tiempos. Soy un espectador abierto. Disfruto tanto la pintura abstracta como la figurativa, soy bastante ecléctico en eso. Y además están, desde luego, los pintores que yo sigo desde siempre, los pintores carnales como Rembrandt, como Gutiérrez Solanas, como Picasso, como Goya”.
La próxima muestra
Se está gestando, no se sabe dónde se hará o si los cuadros alguna vez serán colgados, pero se está gestando. La obra que más importa es la que haremos mañana. Carlos sale al día a tutuearse con el dolor, con los recuerdos, pero también con la esperanza.  La obra bella de los humanos cuenta con él. Vive en Unquillo, pero sigue cantando por el Valle de Uco: “Mañanitas de mi Tunuyán….

http://www.jornadaonline.com/Mendocinos Famosos/107594

Las historias de los artistas mendocinos “prohibidos” por la dictadura

Las historias de los artistas mendocinos

Carlos Alonso, José Bermúdez, Leonardo Favio, Armando Tejada Gómez, Luis Politti y Edgardo Suárez figuraban en “listas negras” por sus presuntos “antecedentes ideológicos marxistas”.

El Ministerio de Defensa reveló detalles de los originales de las actas de la última dictadura militar encontrados en el subsuelo del Edificio Cóndor que dan cuenta de los criterios y la metodología utilizada por el régimen para la elaboración de las llamadas “listas negras”.

En este sentido, destacó que “es falso” que las llamadas “listas negras” hayan tenido sólo incidencia “en la contratación dentro de organismos estatales” dado que, entre los hallazgos, se cuenta una disposición que dice que “corresponde aclarar que los medios privados de comunicación social no tienen ninguna limitación al respecto”.

“En la práctica, esto no funcionaba así: ningún medio de comunicación privado se animaba a contratar a alguien señalado como ‘Fórmula 4’ por la dictadura”, sostuvo la cartera de Defensa en un comunicado de prensa en el que dio a conocer pormenores de la documentación encontrada en la sede de la Fuerza Aérea.

Allí, se destacan las precisiones en cuanto a los criterios para la clasificación de las personas utilizados en el marco del ejercicio del terrorismo de Estado, que eran catalogadas según el grado de su supuesta vinculación con la ideología marxista.

De este modo, en sus disposiciones, la Junta Militar detallaba cuatro “fórmulas” para catalogar a las personas, que partían desde la 1, “sin antecedentes ideológicos marxistas”, y llegaban hasta la 4, “registra antecedentes ideológicos marxistas que hacen aconsejable su no ingreso y/o permanencia en la administración pública, no se le proporcione colaboración, sea auspiciado por el Estado, etc.”.

En este sentido, la cartera encabezada por Agustín Rossi consignó que, dentro de las aproximadamente 1.500 unidades de conservación encontradas, hay un bibliorato que específicamente se encarga de analizar a los “Fórmula 4”, grupo que incluía a intelectuales, periodistas, artistas y comunicadores que, según la Junta Militar, supuestamente revestían el mayor nivel de peligrosidad.

Los mendocinos en la “lista negra”

En la lista hay varios mendocinos: Carlos Alonso, José Bermúdez, Leonardo Favio, Armando Tejada Gómez, Luis Politti y Edgardo Suárez.

– Carlos Alonso. Artista plástico nacido en Tunuyán el 4 de febrero de 1929. Ha recibido en dos ocasiones el Premio Konex de Platino (1982 y 1992) como el mejor Dibujante de la década de la Argentina y en 2012 recibió el Premio Konex Mención Especial a la Trayectoria de las Artes Visuales por su trabajo de toda su vida. Tras el golpe de Estado de 1976 y la desaparición de su hija Paloma al año siguiente, Alonso se exilió a Italia, y en 1979 se trasladó a Madrid. Dos años después regresó a Argentina.

– Armando Tejada Gómez. Nació el 21 de abril de 1929 y fue una de las máximas figuras del folklore argentino. Daniel Talquenca, quien solía componer con al autor de Canción con todos, relató hace algunos años en una entrevista que “no se le podía tocar (a Tejada Gómez) ni una coma ni un punto en sus letras. Pero cuando tuvimos que grabar en plena dictadura Milonga de pocas pulga, nos vimos en la obligación de cambiar una palabra para que el tema no fuera censurado”. Y agregó que, en 1976, los militares le dieron vuelta la casa en busca de Tejada Gómez.

Fue perseguido en la última etapa del gobierno peronista y no pudo seguir trabajando como locutor. Tembién se prohibió mencionar su nombre cuando se emitían sus canciones. “Cuando la dictadura última, cuando los genocidas no nos dejaron vivir y yo estaba prohibido, tenía prohibido todo mi país”, recordó Tejada Gómez en una de sus últimas entrevistas. Falleció el 3 de noviembre de 1992, en Buenos Aires.

– Leonardo Favio. Nació en Las Catitas (Santa Rosa) el 28 de mayo de 1938. Fue productor y director cinematográfico, guionista, compositor, cantante y actor. En 1976 dejó Argentina, exiliado, y regresó recién en 1987.

Se incorporó al peronismo desde muy joven. “Yo no soy un director peronista, pero soy un peronista que hago cine y eso en algún momento se nota”, dijo en alguna oportunidad.

El cantautor argentino Orlando Netti, una de las personas del círculo más íntimo de Favio, relató un momento intenso que compartió junto a él. “Por su identificación desde siempre con el peronismo, Leonardo estaba perseguido por la dictadura y una noche se había salvado de que un grupo comando lo llevara de la casa de sus suegros en Gonnet, La Plata, porque circunstancialmente se había quedado a dormir en su oficina de Palermo. Desde ese hecho oscuro y miserable, se ocultó en nuestra casa, durmiendo en mi dormitorio durante algunos meses sin que nadie supiera su paradero hasta que mi viejo pudo recuperar su pasaporte, que le habían retenido, y así poder salir del país rumbo a México, en una primera instancia, y a Colombia posteriormente, donde después se radicó”.

Luego de estar varias semanas internado, Favio falleció de neumonía en una clínica de Buenos Aires, el 5 de noviembre de 2012.

Luis Politti. Nació en Mendoza el 8 de abril de 1933 y falleció en Madrid el 14 de julio de 1980. Fue un actor de teatro, cine y televisión.

Inició su carrera actoral en su país y la continuó a partir de 1976 en condición de exiliado en México y España, donde falleció prematuramente a causa de una hepatitis. Por su actuación en la película “Los gauchos judíos” recibió el Premio al Mejor Actor de 1975 otorgado por la Prensa Latina de Nueva York.

Su nombre figuraba en las listas negras del gobierno militar que había tomado el poder el 24 de marzo de1976 y se le prohibía trabajar en cine, teatro o televisión.

El lunes 21 de junio de 1976 fue detenido y trasladado a la Superintendencia de Seguridad Federal. Durante treinta y seis horas permanece con los ojos vendados, encerrado en un calabozo e interrogado en varias oportunidades sobre su participación en la película “Los traidores” de Raymundo Gleyzer, en la que su papel duraba exactamente dos minutos. Aunque no fue sometido a torturas físicas, sufrió maltratos verbales, amenazas de fusilamiento y manoseos.

Fue liberado el martes 22 y el el jueves 24 de junio de 1976, Politti abandonó el país con destino a México.

– José Bermúdez. Artista plástico que nació en San Rafael el 23 de julio de 1923. En 1946 egresó de la Academia Provincial de Bellas Artes con el título de profesor de Dibujo y Pintura. “Fui un tiempito profesor de la Academia Provincial de Bellas Artes, pero no alcancé a dar muchas clases porque la dictadura me separó del cargo. Después de esas experiencias me las arreglé con mi trabajo y no busqué más empleo afuera”, comentó en una entrevista.

– Edgardo Suarez. Uno de los más recordados locutores mendocinos. Su vida está vinculada profesionalmente a Leonardo Favio. En una entrevista sobre El romance del Aniceto y la Francisca, el director dijo: “Fui a Mendoza a buscar lugares, y conocí al Negro Edgardo Suárez, que era locutor. Me acompañó a hablar con el intendente para conseguir una grúa. Yo lo miraba y me daba cuenta de que él era el compadre Renato. Lo contraté, lo traje a Buenos Aires y ya se quedó a vivir acá. Lo metí a trabajar con Romay en Radio Libertad”.

http://elsolonline.com/noticias/ver/1311/187809/las-historias-de-los-artistas-mendocinos-prohibidos-por-la-dictadura-

San Carlos rescata a través del arte la historia de los mapuches

MUJER MAPUCHE. EN LA IMAGEN DE LA IZQUIERDA, CECILIA NIEVAS EN PLENA TAREA DE PINTAR UN SAUCE CAÍDO. A LA DERECHA, LA OBRA YA ESTÁ TERMINADA. “DESPIERTA MAPUCHE” ES LA INSCRIPCIÓN CON QUE SE DISTINGUE ESTE TRABAJO QUE SE PUEDE VER EN EL PARAJE CONOCIDO COMO PASO DE LAS CARRETAS, SOBRE LA RUTA 143 EN EL DEPARTAMENTO DE SAN CARLOS. ES PARTE DEL PROYECTO CON QUE SE PROCURA PRESERVAR ESPACIOS PÚBLICOS A TRAVÉS DEL ARTE Y CON EL RESCATE DE HISTORIAS DE LA ZONA.

Fuente: Alejandra Adi / Diario UNO

Por Alejandra Adi
adi.alejandra@diariouno.net.ar

Luego del llamado a silencio por 120 años del pueblo mapuche, según sus descendientes, es la Madre Tierra la que empieza a hablar ahora. Por eso hoy en San Carlos se rescata una tradición que no se remite sólo a la historia más cercana en el tiempo, sino que busca reivindicar sus orígenes como una de las tierras ancestrales mapuches.

“Estamos empezando a cumplir algunos mandatos de nuestros ancestros y empezamos acá con el arte. Tenemos la necesidad de reivindicar nuestra identidad”, contó Carlos Farías, un descendiente mapuche oriundo de Pareditas, lugar en el que ya luce una de las primeras intervenciones artísticas con las que se busca preservar lugares públicos con valor patrimonial.

“Queremos rescatar y reescribir la historia de cada lugar. Tenemos algunas historias mal contadas u olvidadas, como la de la comunidad mapuche en nuestra tierra, y no Huarpe, como muchos creen”, explicó Ricardo Funes, director de Turismo de la Comuna, sobre la primera acción cultural promovida en Pareditas.

En el pintoresco paraje de la Ruta 143, conocido como Paso de las Carretas, está simbolizada la figura de la mujer mapuche en un sauce caído, pintada por la muralista Cecilia Nievas, con la inscripción “Despierta mapuche”. Este es uno de los espacios públicos que buscan recuperarse en el departamento para mostrar la historia del lugar y para que, principalmente, la conozcan los mismos sancarlinos.

“Desde que iniciamos el proyecto, hace unos meses, el intendente –Jorge Difonso– nos motivó principalmente a crear concientización histórica en los vecinos. Para que conozcan, reflexionen sobre el valor de algunos lugares, los cuiden y después, recién, que sea un atractivo para los de afuera”, explicó Funes.

El viejo ferrocarril de Eugenio Bustos, la vieja Ruta 40 y el puente de hierro que da acceso a Campo Los Andes son algunos de los escenarios que se ha proyectado preservar.

El programa de intervención artística en San Carlos nació de varias rondas de consultas realizadas durante 2012 en distintos parajes y distritos, así como de las necesidades expuestas en un foro de identidad turística. Allí, los mismos vecinos y referentes zonales coincidieron en la necesidad de recuperar, por ejemplo, la historia de la nación mapuche como parte de la historia del territorio valletano.

El objetivo se ha visto plasmado en distintas acciones. El día en el que realizaron este primer mural, la comunidad sancarlina pudo compartir desde primeras horas de la mañana un evento deportivo en familia, disfrutar del show del grupo Grasa e moto y concluir la jornada con un trekking nocturno hacia una emblemática roca, donde representaron alrededor del fuego una ceremonia ancestral.

http://www.diariouno.com.ar/mendoza/San-Carlos-rescata-a-traves-del-arte-la-historia-de-los-mapuches-20131027-0060.html

Una nueva muestra de arte engalana el Valle de Uco

Se trata de la flamante exposición trimestral de Killka – Espacio Salentein, de los artistas Carlos Escoriza, Laura Mavers y Bernardo Ezcurra. En la nota, los detalles y las fotos.

El pasado sábado 14 de Septiembre, a las 12 hs, se llevó a cabo en Killka- Espacio Salentein, la inauguración de la muestra de los artistas  Bernardo Ezcurra ( Bs As) y de los mendocinos Carlos Escoriza y Laura Mavers.

Más de 150 personas asistieron a una jornada de arte, vino, naturaleza y gastronomía de primer nivel. El  prestigioso trío Bruno- Dalla Torre- Casciani,  sobresalió con  un repertorio de excelente jazz   y electro-tango que acompañó cálidamente una día en que la Cordillera de los Andes amaneció totalmente nevada.

El cocktail estuvo a cargo de Federico Quinteros,  Chef Ejecutivo de Killka,  quien, junto a su notable equipo,  elaboraron un menú regional – gourmet para los asistentes.

La curaduría de la muestra estuvo a cargo de Sara Garcia Uriburu y la dirección artística a cargo de Anabel Simionato, Gerente de Arte de Bodegas Salentein.

Sobre la muestra

Desde el domingo 15 de septiembre y hasta el domingo 24 de noviembre de 2013, podrá visitarse en Galería Killka de Bodegas Salentein, esta exposición colectiva.

Se trata de una exposición de pinturas y dibujos, en mediano y gran formato,  de tres talentosos artistas cuyas particulares miradas sobre la realidad toman sinergia al encontrarse dialogando entre sí.

La muestra podrá visitarse de martes a domingos, y lunes feriados,  de 10 a 18 en Killka- Espacio Salentein (Ruta 89 Km 14, Los Árboles, Tunuyán, Mendoza).

Curaduría: Sara Garcia Uriburu/ Dirección artística: Anabel Simionato/ Coordinación artística: Valeria Señorans/ Labor museográfica: Sofía Jacky y Mariano García.

Para reservas y/o consultas, por favor dirigirse a: arte@killkasalentein.com o al 02622-429523/27

Acerca de los artistas

Bernardo Ezcurra nació en Buenos Aires el 29 de Octubre de 1960. En 1988 egresó de la carrera de Arquitectura y Urbanismo en la Universidad Nacional de Buenos Aires. Durante sus estudios universitarios realizó numerosos talleres de arte con reconocidos artistas.

Entre 1988 y 1990 realizó un Curso de Restauración del Patrimonio Arquitectónico en Venecia, especializándose en la elaboración del Estuco Marmóreo., realizando luego la restauración de los Estucos de Mármol del Foyer del Teatro Colón y la restauración de los Estucos de la Sede de la Embajada de Brasil en Buenos Aires.

Ha realizado cinco participaciones en Casa Foa, donde recibió la medalla de oro al paisajismo por la realización de una fuente con estas terminaciones, en el Hipódromo de Palermo. Desde el año 2000 hasta 2004, asistió al Taller de dibujo y pintura del Arquitecto Félix Rodríguez Eleazar.

 Carlos Escoriza nació en Mendoza en 1976, inició sus estudios en Artes muy temprano a los 11 años en el Centro Polivalente de arte de San Rafael. Luego estudió arte dramático en la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional de Cuyo.

En 2005 fue invitado por la galería Opus Gallery para exhibir sus obras en Cleveland Ohio, Estados Unidos. En 2010 y 2011 obtuvo la Beca del Fondo Nacional de las Artes para estudiar con Esteban Alvarez, Aldo Tornavacio y Roberto Echen.

Integra el colectivo artístico Nicola Tourett junto con Sebastian Barrera. Actualmente vive y trabaja en su taller ubicado en Bermejo, en la provincia de Mendoza, donde gestiona un espacio de arte contemporáneo experimental.

Laura Mavers  nació en Mendoza, en 1977. Pintora y dibujante de estilo figurativo se formó en la Universidad Nacional de Córdoba como Licenciada en Pintura y como Diseñadora Gráfica en el Instituto Superior de Diseño Kandinsky.

Desde 1999 ha participado de numerosas muestras individuales y colectivas, como así también de Ferias Nacionales y de carácter Internacional como “Feria Arte Córdoba” en las Ediciones 1999 y 2000, “Arte BA” 2004, “Feria Arte Clásica” Ediciones 2006 y 2007. En 2008 vivió en México DF y en Barcelona, España, donde  dictó clases dentro del ámbito privado (Centro de Arte Diseño y Joyería CADJ –México DF)  y de forma particular. Actual rd Ilustradora de la Agencia Luisan.net de Madrid en España y  Docente Ayudante de la carrera de Cerámica en la UNCuyo.

http://www.mdzol.com/nota/490076-una-nueva-muestra-de-arte-engalana-el-valle-de-uco/

Juguetes sorprendentes

El artista Jorge Crowe crea juguetes sonoros y, con ellos, propicia un show que abre la noche invencible. Además, el próximo lunes y martes, Crowe dictará un Taller de electrónica lídica en laFacultad de Artes y Diseño de la UNCuyo, donde se trabaja con residuos electrónicos.

Crowe nació en Tunuyán, es Licenciado en Artes Plásticas (UNCuyo). Realizó un Posgrado en Electrónica aplicada a las Artes (IUna). Se especializa en electrónica para aplicaciones artísticas, creativas y educativas. Desde 2008 dirige el Laboratorio de Juguete, espacio de difusión y enseñanza de tecnologías abiertas con fines creativos.

Es integrante del proyecto Flexible (arte & tecnología para la infancia), es profesor en la Licenciatura y Maestría en Artes Electrónicas (Untref) y en el Programa de Posgrado en Teatro de Objetos, Interactividad y Nuevos Medios (IUNA). Ideó y desarrolló los contenidos para el programa de TV Los Hacecosas, actualmente al aire en la señal Paka Paka.

Ha expuesto y realizado conferencias, talleres y performances en diversas ciudades de la Argentina, América (Montevideo, San Pablo, Río de Janeiro, Santiago de Chile, La Paz, Nueva York) y Europa (Bergen).

http://www.losandes.com.ar/notas/2013/9/7/juguetes-sorprendentes-736766.asp