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Buena temporada para el tomate

La producción sería levemente mayor a la de la campaña pasada. El productor podría recibir alrededor de $ 0,50 por kilo.

Con la cosecha iniciándose en San Juan y transcurridos ya quince días desde la implantación de los últimos cultivos en el Valle de Uco, el sector del tomate para industria de Cuyo entra en el tramo final del ciclo productivo 2011/2012.

Sobre una superficie cultivada que supera levemente a la de la campaña previa en las dos provincias, lo productores sanjuaninos protagonizan un avance lento pero sostenido en cuanto al área plantada y, más claro aún, en términos de rendimiento por hectárea.

El termómetro que permite medir más ajustadamente la evolución del negocio en cada temporada, es el esquema de integración que lleva adelante la Asociación Tomate 2000, integrada por productores, industriales, viveristas y el INTA, en las dos provincias cuyanas.
En el marco de ese programa se plantaron este año unas 1.000 hectáreas en Mendoza y otras tantas en San Juan (el ciclo previo habían sido unas 1.800 ha entre ambas provincias).

Por fuera de la Asociación, en tanto, habría cultivadas este año otras 1.500 y 100, respectivamente, lo que estaría totalizando unas 3.600 hectáreas dedicadas a esa especie, en la región (el año pasado habían sido alrededor de 3.400 a 3.500 en total).

El leve incremento registrado este año se debería (según comentan referentes de la actividad) al repunte en los prograas de producción de algunas fábricas. Alco por un lado (una de las que participa del esquema de integración) y Maxiconsumo (la que adquirió Molto, y trabaja fuera de Tomate 2000) que amplió su capacidad instalada.

Un buen año

La temporada viene bien, excepto por algunos cultivos afectados por granizo en la zona de Beltrán (en Maipú) hacia el Sur.

Por otra parte, hay muy buenas perspectivas de rendimiento en San Juan, debido particularmente a un adecuado manejo del riego, ya sea por surco o por goteo, y la ventaja de la mucho menor incidencia del granizo que en Mendoza; aparte de otras razones que tienen que ver estrictamente con la gestión de las explotaciones, donde los cultivos son llevados directamente por los propietarios.

En esa provincia se estima una media de 90.000 kilos por hectárea para este ciclo, dentro del Programa Tomate 2000, con rindes máximos de hasta 150.000 kg/ha. Mientras que Mendoza llegaría a registrar unos 65.000 promedio (con máximos que rondarían los 110.000).

Se presume que las 1.500 hectáreas cultivadas aquí por fuera del Programa, terminarían arrojando rindes medios similares, porque las 400 hectáreas de Maxiconsumo -a las que se aplica un adecuado paquete tecnológico- estarían levantando el promedio de los productores mendocinos no integrados.

La producción del año, en todo el país, podría alcanzar los 380 millones de kilos. Mendoza y San Juan apotarían unos 250 millones de kilos, de los cuales no menos de 155 millones van a salir del Programa Tomate 2000. El ciclo pasado se habían cosechado, en todas las zonas productoras del país, unas 360.000 toneladas. La diferecia en más, ahora, la estaría aportando Mendoza, que la temporada pasada debió sufrir como evento climático adicional) inoportunas lluvias en el momento de la cosecha.

Mercados en equilibrio

Los mercados están con stocks y precios equilibrados. La pasta, con un valor de U$S 1.100 la tonelada puesta en Argentina, está más o menos en los mismos precios al que pueden llegar, a pesar de sus costos, las fábricas nacionales; por lo que no se prevé por una competencia del producto importado dentro del mercado interno.

De todos modos, las fábricas van a tratar de hacer la mayor cantidad posible de tomate pelado (ya sea entero o cubeteado) porque es el producto que les deja más rentabilidad. En el caso de los concentrados “da lo mismo comprar afuera que producir acá, por los costos internos” señalaba en la última semana un industrial que prefirió mantener su nombre en reserva.
La mayor parte de la producción argentina tiene por destino el consumo nacional. Hay un volumen menor (alrededor de 7.000 tn) que se exporta a Inglaterra, Japón y Australia, entre los principales destinos.

http://www.losandes.com.ar/notas/2012/1/14/buena-temporada-para-tomate-617802.asp

Minitúneles a la altura de la producción hortícola

Técnicos del INTA Tunuyán –Mendoza– impulsan una estructura práctica de bajo costo para proteger cultivos hortícolas del granizo y de las bajas temperaturas. A unos 1.500 metros sobre el nivel del mar, con un clima semidesértico fresco, suave y con gran amplitud térmica trabajan más de 40 familias mendocinas cuyas producciones hortícolas son limitadas. Mediante la implementación de estas estructuras con mallas o nylon y de bajo costo es posible proteger, anticipar el desarrollo del cultivo y almacenarlo.

“El minitúnel tiene una gran utilidad para proteger los cultivos debido a que las heladas suelen suceder esporádicamente y afectar seriamente más del 60% de la superficie cultivada”, explicó Daniel Pizzolato, jefe del INTA La Consulta –Mendoza–.

“Como respuesta a la incidencia de los factores climáticos en la agricultura mendocina desarrollamos e implementamos minitúneles multipróposito para cultivos hortícolas, pensados para protección, almacenamiento de la producción en forma segura y recolección de energía para secaderos solares”, precisó Javier Castillo, técnico del INTA Tunuyán –Mendoza–.

En zonas similares al Valle de Uco, en las que el período libre de heladas es corto, el minitúnel es una opción interesante para extender el período de cultivo. Aunque la recomendación de su uso también se extiende a zonas en las que las heladas son de baja frecuencia y de escasa magnitud como el Norte y Este de Mendoza.

Pizzolato, señaló que esta herramienta “no reemplaza la función de los invernaderos debido principalmente a que su altura –1,20 metros de alto– limita el volumen de aire en su interior”. Aunque sí pueden ser utilizados para proteger algunos cultivos hortícolas de las heladas de -3º C de baja magnitud.

En la región del Valle de Uco que integra a los departamentos mendocinos de Tunuyán, Tupungato y San Carlos los principales cultivos hortícolas de invierno que desarrollan los agricultores familiares incluyen: lechuga, acelga, espinaca, haba, rabanito, tomate, pimiento y remolacha.

Asimismo, Castillo explicó que si bien hasta hace poco el método para proteger a los cultivos de las heladas era mediante la calefacción con combustibles fósiles, en la actualidad este sistema es poco utilizado debido “a su elevado costo, a las complicaciones de su implementación y a la contaminación que produce al medio ambiente. Debido a esto, consideramos que esta tecnología será útil para muchos agricultores familiares del país”.

http://www.hoycorrientes.com/vernota.asp?id_noticia=70939

Se demoran algunos cultivos hortícolas

Este año parece confirmarse la tendencia a demorar las decisiones de poner en marcha algunos de los cultivos hortícolas de temporada, una señal que vendría dándose desde las dos últimas campañas.

El caso testigo es el del tomate para industria, el más relevante de los que arrancan en primavera, y el que en mayor medida admite un seguimiento interanual, a partir de los programas de producción de los establecimientos conserveros.

La limitada disponibilidad de agua, el riesgo climático y los problemas para conseguir cosechadores son, a criterio de algunos viveristas, en buena medida determinantes de esta lentitud en decidirse de lleno a poner en marcha la campaña.

La decisión de focalizar la búsqueda de información en esos establecimientos no es antojadiza, si se tiene en cuenta que, tras las prácticas como siembra directa y trasplante desde almácigos con plantas a raíz desnuda (que predominaban hace algunos años), es el   speedling el que ha ganado espacio desde hace mucho tiempo en el mercado, como método de obtención del material que se va a cultivar en la chacra.

Si bien algunos productores preparan sus propias bandejas almacigueras, es en los viveros donde se produce el mayor volumen, en algunos casos (cabe apuntarlo) con profesionalismo y tecnología mucho mayores que en otros.

Decisiones demoradas

El Ing. Agr. Gustavo Martínez, de Vivero San Nicolás, de Junín  aclara que “el fuerte nuestro es tomate de industria y, aunque hacemos plantines de otras especies, en esos casos no tenemos un panorama muy claro”.

El vivero juninense es uno de los cuatro (tres de Mendoza y uno de San Juan) que forman parte -junto con productores e industrias- del Programa de Generación y Transferencia de Tecnología de Tomate para Industria “Tomate 2000”, una iniciativa que lleva más de una década en ambas provincias. Con respecto a tomate para industrializar advierte, de todos modos, que “recién estamos empezando; hasta ahora tenemos pedidos de San Juan; por estos días empiezan a llegar (requerimientos) del Norte de Mendoza (Lavalle, Rodeo del Medio, Los Álamos”.

Aunque también comercializan algo en Río Negro y La Rioja, son las dos provincias cuyanas las demandantes del mayor volumen de material para trasplantar, y aquí (particularmente en Mendoza) las acciones vienen un poco lerdas. En ese sentido, Martínez (que está a cargo de Producción y Venta del establecimiento) admite que “viene un año de alguna manera difícil, porque hay productores a los que no les ha ido muy bien; algunos han tenido problemas por la escasez de agua y eso puede demorar las decisiones de plantar”.

Señala que “en San Juan tienen mejores rendimientos y mejores rentabilidades en tomate de industria; en Mendoza también hay productores con muy buenos rendimientos, pero las condiciones climáticas -entre otros factores- son distintas, lo que hace que los rendimientos no sean los óptimos”.

En ese sentido, apunta que “tal vez el año pasado el daño por granizo no fue tan grande, pero sí el que provocaron las lluvias; el Valle de Uco estuvo muy afectado por las precipitaciones de febrero y eso complicó la cosecha”, sobre todo en los casos en que la recolección se hace con máquinas. “Además -remarca- la falta de mano de obra (para quienes no han mecanizado la cosecha). Todo eso hace que el productor desista de hacer tomate.

Martínez dice que “en este momento debemos tener, pedido, un 20% de lo que estimamos que podemos llegar a producir para la temporada, lo que representa el 40% menos que el año pasado. Esto no quiere decir que no lo vayamos a hacer” aclara, porque “si bien no vemos que vaya a crecer, al menos esperamos hacer lo del año pasado”.

Crece en el Norte

Juan Carlos Cerván, presidente del directorio de Vivero Primavera, coincide en que el mayor peso relativo en el negocio lo tiene la demanda del sector de tomate para industria, y también está de acuerdo en que “en esta zona está empezando la temporada y, por lo que nosotros vemos, hay varias empresas que todavía no tienen totalmente definidos sus programas” en esa actividad agroindustrial. Esto mismo “es lo que ha venido pasando en estos últimos dos o tres años, en que la temporada se está definiendo un poco más tarde”.

Cerván incorpora otro factor al análisis de la actividad: “está cambiando la zona de implantación de tomate de industria; está creciendo más en San Juan y el Norte de Mendoza, y está disminuyendo la zona clásica, que es la del Valle de Uco”.

Cree que se debe a que no dan los rindes, Cerván dice desconocer qué parte de la producción hortícola (general) de Mendoza se nutre de plantines de vivero, pero cree que “prácticamente ya no hay gente que haga siembra o haga almácigos y trasplante a raíz desnuda. Por distintos motivos. El primero, es el precio de la semilla.

De algún modo, el productor le transfiere, al vivero, el riesgo de la parte inicial del proceso. El productor no quiere arriesgar una semilla que es cara. Hay una tendencia marcada a hacer speedling. Además, tenés la ventaja de poder programar la producción y tener la seguridad de contar con el volumen de plantines necesarios (de la calidad y sanidad adecuadas) para emprender el cultivo”.

Diversificación

El establecimiento -enclavado en el distrito La Primavera, de Guaymallén- también forma parte del programa “Tomate 2000” y viene sumando, a la producción de plantines hortícolas, la de plantines de flores, particularmente violeta de los Alpes “para acortar el tiempo de capacidad ociosa de nuestros invernaderos”.

Explica que “esta empresa, en sus inicios, dependía en un 80% u 85% del tomate de industria, pero con el tiempo hemos tratado de revertir esa relación; de hecho en estos últimos años hemos incrementado alrededor del 600% la participación de los pequeños productores hortícolas, en general” en su cartera de clientes. Agrega que “ha crecido mucho la producción de plantines de tomate para consumo en fresco, entre otras especies, como tomate para consumo en fresco, lechuga, brócoli, coliflor, repollo, zapallo y hoy el resto de las especies ha pasado a ocupar la mitad de nuestra producción”.

http://www.losandes.com.ar/notas/2011/8/13/demoran-algunos-cultivos-horticolas-586384.asp