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Robaron $60 mil a un recaudador en Tunuyán

El hombre fue abordado por delincuentes cuando iba a depositar la plata al Banco Nación.Creen que hubo un entregador.

Un trabajador de la empresa “Tarjeta Plata” fue asaltado el pasado lunes a media mañana cuando se disponía a depositar dinero en el Banco Nación, consigna El Cuco Digital.

A punta de pistola y a cara descubierta, un delincuente interceptó al empleado de la firma porteña y le sustrajo 60 mil pesos en efectivo que había recaudado en la zona.

El atraco se produjo en calles Echeverría y República del Líbano, antes de que llegara al Banco Nación donde iba a depositar este monto. Conforme a las características dadas por la víctima, la Policía local investiga el caso.

http://www.mdzol.com/nota/590540-robaron-60-mil-a-un-recaudador-en-tunuyan/

Valle de Uco: en el 2014 hubo 498 denuncias por violencia de género

Fueron 14 casos más que el 2013. Preocupación en las autoridades policiales y judiciales.

“En el Valle de Uco no tenemos índices delictivos que nos abrumen. Hay casos como en todos lados, pero esto es alarmante”, cuenta Alberto Bergamin, Comisario Distrital del Valle de Uco, en base a las estadísticas que lleva cada una de las comisarías de esa región de la provincia.

Los datos son alarmantes. En todo el 2014, hubo 498 denuncias por violencia de género, entre todas las dependencias de Tupungato, San Carlos y Tunuyán. Es decir, más de una presentación por día.

En este sentido, la cifra marcó un aumento de 14 casos, con respecto a lo sucedido en todo el 2013.

Las causas que se abrieron en la Justicia, corresponden a casos de violencia en el seno del hogar o bien en la relación de pareja. Hay expedientes por lesiones, amenazas y abusos sexuales, señalaron los investigadores.

“Necesitamos que la gente, más precisamente las mujeres, sepan que esto no es como hace 20 años, que cuando querían denunciar un hecho así no encontraban respuesta en la Comisaría. Ahora hemos trabajado para esto, está colaborando el municipio y varias ONG”, explicó Bergamín.

El caso de la mujer de 31 años que denunció a su ex por secuestrarla, y filmarla mientras la violaba en un hotel alojamiento, volvió a poner en el centro de la escena, este tipo de agresiones, que en el Valle de Uco, son una problemática.

La policía, en base a las presentaciones que se hicieron en cada una de las seccionales, tiene una estadística que muestra un aumento en casi todas las dependencias.

Por ejemplo, en la Comisaría 18 de San Carlos, durante el 2014, se denunciaron 84 casos, cuando en el año anterior, habían existido 69 hechos.

En la Seccional 20, principal dependencia de Tupungato, hubo 78 denuncias durante el año que acaba de terminar. En el 2013 habían sido 70.

En tanto que en la Comisaría 15 de Tunuyán, fue en la única que descendió, aunque los números son elevadísimos. En el 2013 hubo 116 hechos, y en el 2014 las causas ascendieron a 100.

“Esto se soluciona desde la escuela. Hay veces que ves en un colectivo a un chico maltratando a su noviecita de la escuela. Los números que estamos manejando son una barbaridad”, reconoció una alta fuente judicial del Valle de Uco.

Para ello, desde la Distrital ya trabajan en conjunto con el municipio, varias ONG y la dirección de Asistencia a la Víctima del Ministerio de Seguridad. El objetivo: descender los casos en el año que recién comienza.

A continuación, todas las denuncias, divididas por comisaría y año.

Dependencias

2013

2014

Comisaría 18 de San Carlos

69

84

Comisaría 41 de La Consulta, San Carlos

54

57

Comisaría 20 de Tupungato

70

78

Subcomisaría San José, en Tupungato

23

29

Subcomisaría Cordón del Plata, Tupungato

32

18

Comisaría 15 en Tunuyán

116

100

Subcomisaría Vista Flores, Tunuyán

120

132

Total

484

498

http://mendozaopina.com/sociedad/107-2/44388-valle-de-uco-en-el-2014-hubo-498-denuncias-por-violencia-de-genero

Llamó al 911 por un crimen y ahora es sospechoso

Jonathan Walter Gudiño tenía 22 años y fue hallado malherido y tirado dentro de un desarmadero que está ubicado sobre la ruta nacional 40 en Valle de Uco. A los minutos murió y confirmaron que recibió un disparo en el pecho. El propietario de la vivienda quedó demorado y quieren saber si tiene vinculación con el hecho pese a que llamó a la policía y dijo que la víctima se estaba trepando por las rejas de la casa.

“Gudiño”, fue lo último que dijo un joven que fue hallado malherido ayer por la madrugada en una casa de Tunuyán. El muchacho murió segundos después de mencionar su propio apellido, dentro de una propiedad privada. El dueño de la casa, momentos antes del hallazgo, llamó al 911 porque “un joven estaba trepándose por las rejas” y cayó en el patio delantero.

Cuando los uniformados llegaron al domicilio, confirmaron que el joven había fallecido y luego observaron que tenía una herida profunda en el pecho. Un adelanto del Cuerpo Médico Forense confirmó que un proyectil calibre 22 había sido el causante de su muerte. Ahora, los pesquisas quieren determinar si el hombre que llamó a la Policía –está demorado– tiene relación con lo ocurrido o si la víctima fue herida en otro lugar y cayó muerta allí.

El hecho de sangre se inició a las 2 en una casa ubicada a la vera de la ruta 40, entre los kilómetros 83 y 84, informaron fuentes policiales. Allí, agregaron, funciona un desarmadero que es muy conocido y que pertenece a la familia Petina.

A esa hora, el dueño de casa, de unos 40 años, llamó al Centro Estratégico de Operaciones y graficó que un muchacho estaba trepado a las rejas de su propiedad y “con medio cuerpo por arriba”, soltó un sabueso a El Sol.

Además, explicó que el propietario se había despertado por la lluvia que a esa hora caía en esa comuna al igual que en todo el Gran Mendoza y por esa razón se asomó a la ventana para ver el exterior.

Personal de la Comisaría 15ª y una ambulancia del Servicio de Emergencia Coordinado se presentaron en el lugar y auxiliaron al joven. La víctima alcanzó a decir su apellido y a los pocos segundos murió.

Con ese dato y las características, los investigadores creyeron que se trataba de José María Gudiño (19), un joven con varios antecedentes policiales a pesar de su corta edad.

Sin embargo, luego de otras averiguaciones, se confirmó que se trataba de Jonathan Walter Gudiño, su hermano de 22 años. Una vez con el cadáver en la morgue, el padre del muchacho lo reconoció y allí encaminaron la pesquisa. Luego fue el turno de los médicos forenses, que realizaron la necropsia, y fueron ellos quienes extrajeron del pecho de la víctima un proyectil que correspondería a un calibre 22, informaron las fuentes.

El progenitor de la víctima les explicó a los investigadores policiales que a su hijo lo vio por última vez el lunes a las 22.30, momento en que agarró su bicicleta y partió con rumbo desconocido, por lo menos para su padre, quien es changarín de profesión y ha pasado toda la vida en Tunuyán.

“Todavía no descartamos ninguna hipótesis. Puede ser que lo hayan atacado antes de llegar a ese domicilio y por esa razón pedía auxilio o que el dueño de casa tenga algo que ver”, señaló otro pesquisa. Es por eso que aguardan algunas medidas para ratificar la versión del dueño de casa quien, hasta anoche, seguía demorado en sede policial.

El caso quedó en el Primer Juzgado de Instrucción y es el juez Oscar Balmes quien lleva adelante la investigación.

Las pruebas

Como consecuencia de la fuerte lluvia, los policías no pudieron rescatar muchas pruebas, como son los rastros de sangre que los guíen para saber el recorrido que pudo haber realizado Gudiño antes de su muerte.

Otra de las claves será el dermotest que le realizarán a Petina, para saber si manipuló o disparó algún arma de fuego, explicaron. En cuanto al arma de puño, los pesquisas no hallaron ninguna en la vivienda, manifestaron.

Otro de los elementos determinantes serán los testigos pero estimaron que, por la hora y la contingencia climática, es difícil que en ese momento existan personas que hayan visto o escuchado algo, arrojaron los voceros. Otra evidencia clave es la desgrabación del llamado que realizó el demorado al 911.

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Tres muertos en accidentes de tránsito en Tupungato

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Uno murió en la madrugadas tras volcar su auto. Dos fallecieron en un choque frontal en el carril Zapata.

Tres personas murieron en Tupungato en accidentes de tránsito. Un hombre falleció tras volcar su auto en un callejón y los otros dos perdieron la vida en un choque frontal en el carril Zapata

El primer accidente se registró en la madrugada. Según el parte policial, la víctima conducía un Peugeot 308 por el callejón Blanco en dierección Oeste y por razones que se desconocen hasta el momento perdió el control de su auto y volcó.

Inmediatamente, lo trasladaron al hospital General Las Heras pero los médicos de la guardia constaron que había fallecido en el camino por la gravedad de las lesiones.

Los efectivos de la policía todavía no ha podido identificar a la víctima y se trataría de un hombre joven de entre 20 y 30 años.

Esta mañana, dos hombres murieron en un choque frontal. Cerca de las 9.45, Alejandro Kobalc (36) iba manejando un Renault 21 sobre el carril Zapata en dirección a Tunuyán y sobre la misma calle pero en sentido contrario conducía Norberto Rivero (27) un Volkswagen Polo.

Según las primeras investigaciones de la policía, uno de los autos se cruzó de carril y los vehículos chocaron de frente. Por la gravedad del choque el Renault se prendió fuego.

Personal de bomberos del Valle de Uco sofocó las llamas y ayudó a rescatar los restos de las dos víctimas que quedaron atrapados entre los hierros retorcidos.

http://www.losandes.com.ar/article/un-hombre-murio-tras-volcar-con-su-auto-en-tupungato

Por falta de balas durante cinco meses los futuros policías no pudieron realizar prácticas de tiro

Estudiantes de segundo año del Instituto de Seguridad Pública denunciaron que no tuvieron esas prácticas durante cinco meses, desde mayo.

Rosana Villegas
villegas.rosana@diariouno.net.ar

Antes de tirar hacia atrás la corredera de la pistola 9 milímetros, mucho antes de poner el dedo en el gatillo y apuntar con su arma, un futuro policía debería saber cuáles son los tres principios fundamentales de cómo actuar: el principio de legalidad, el de razonabilidad para evitar abusos, y el de gradualidad, pensando en su actuar preventivo. Pero, al parecer, para muchos aspirantes a ese uniforme estos conceptos parecen datos en el aire, ya que, según trascendió, durante 5 meses en el Instituto Universitario de Seguridad Pública no practicaron tiro por falta de municiones.

Desde el Ministerio de Seguridad aceptan que hubo escasez de balas y lo atribuyen a retrasos de entregas del proveedor, pero aseguran que en la actualidad tienen 250.000 proyectiles de 9 milímetros en stock para toda la fuerza y también para los aspirantes a ingresar.

“Desde mayo no tenemos clases de tiro porque no habían municiones para nosotros. La pregunta que nos hacemos es cómo vamos a enfrentar situaciones de riesgo en la calle en el futuro si ni siquiera hemos disparado un arma real”, confió un estudiante de la tecnicatura del Instituto Universitario de Seguridad Pública, que está a meses de convertirse en un oficial y que pidió reserva de su nombre.

Esta situación preocupa no sólo a su camada, sino también a sus docentes, y puertas adentro del Instituto hasta las autoridades admiten a regañadientes que la falta de municiones complica el dictado de la materia Técnica Policial, en donde se practica específicamente tiro. Una materia por demás fundamental en la carrera policial, ya que continuamente esos futuros efectivos deberán sortear situaciones límites, en las cuales el correcto manejo de su arma se vuelve primordial.

Valga de ejemplo el reciente caso ocurrido en San Martín, en donde en un subcomisario (cuya foja aparece intachable), quien fue apedreado durante un operativo, está sospechado de terminar con la vida de un joven de 17 años, quien murió al recibir un disparo en el cuello de un arma policial.

Sin balas no hay práctica
Los instructores del Centro de Adistramiento Táctico Policial (Catacpol) se encargan de dictar la instrucción de tiro en la materia Técnica Policial y también del entrenamiento de tiro con el que deben cumplir los policías todos los semestres, que hasta hace un par de semanas estuvo a cargo del comisario Roberto Favaro. Para poder realizar esas prácticas, ese centro de adiestramiento depende del material balístico que le aporta semanalmente el área de Arsenal, que depende de Logística del Ministerio de Seguridad.

Al ser consultado por esta preocupante falta de práctica de los futuros policías, Favaro respondió: “No todos los cadetes de 2º año deben practicar tiro. Eso se hace al final de la carrera, luego de que han cumplido con las materias de la currícula. Primero deben hacer prácticas en seco (sin proyectiles) y más tarde sí se les dan municiones para que disparen. Es cierto que el dictado de algunos cursos se puede haber demorado un poco, pero este jueves (por el pasado 16) todos irán al polígono”, aseguró aunque, pese a la insistencia de este diario no pudo confirmar el número de municiones que supuestamente recibió ese instituto durante este año para la práctica de tiro.

En la tarde de ese jueves, Diario UNO chequeó la afirmación del comisario Favaro, y desde el interior del instituto de Seguridad afirmaron: “Nadie sabe cómo, pero milagrosamente hoy aparecieron los proyectiles y hubo clases de tiro”.

Tampoco el director del instituto, Carlos Aranda, pudo confirmar ese dato crucial. Según una fuente consultada, el nivel de gasto de municiones de los alumnos del instituto no es descabellado, sobre todo teniendo en cuenta lo fundamental de ese entrenamiento. De acuerdo con cálculos de entendidos en la materia, cada alumno debería realizar unos 40 disparos durante cuatro clases al mes, por lo que cada curso de 50 estudiantes, debería gastar 2.000 municiones mensualmente. Esa cifra multiplicada por los 5 meses que aducen no haber tenido clases de tiro, serían sólo 10.000 proyectiles los que no aparecieron para las prácticas de los futuros policías.

A modo de referencia sobre la cantidad de material que recibe ese centro táctico, Favaro aseguró que: “No existe un número fijo de municiones destinadas a la práctica policial, eso depende del nivel de stock del Arsenal.

Hay semanas en que hemos recibido 20.000 y otras sólo 10.000. De esa cantidad hay que repartir para los polígonos de San Rafael, del Valle de Uco, de San Martín y para la sede central que funciona en la ripiera Mácola, de Godoy Cruz. Se supone que todos los policías deben pasar al menos una vez por semestre por el polígono de tiro, algo que es obligatorio y les suma puntos para ascender”, puntualizó.

http://www.diariouno.com.ar/mendoza/Por-falta-de-balas-durante-cinco-meses-los-futuros-policias-no-pudieron-realizar-practicas-de-tiro-20141019-0013.html

Tupungato: protesta de jóvenes por maltrato policial

Denuncian que son perseguidos permanentemente y hasta golpeados.

Redacción LA

Con pancartas, repartida de volantes y cánticos, un centenar de jóvenes realizó una marcha ayer en Tupungato. El reclamo es concreto: no quieren seguir siendo víctimas del “abuso institucional” que -aseguran- ejerce sobre ellos la Policía local.
“Le tengo que pedir a mi novia que me acompañe cuando vengo al centro. Si me ven solo, seguro me detienen”, se quejó Juan, un muchacho que confió estar “cansado” de la persecución.

Otros chicos hablaban de “la vergüenza” que pasan en la calle, del tener que padecer todo esto “por portación de rostro”.
“A mí me agarran cada dos por tres por averiguación de antecedentes. Una semana me llevaron todos los días. Una vez me negué, porque iba con mi nena”, contó Miguel.

El chico también dijo que fue detenido y golpeado por estar “arrastrando” su moto hasta el taller, porque no le funcionaba. “Dijeron que me la había robado”.
Historias como estas sonaron ayer en la marcha, que recorrió la calle Belgrano, la principal arteria tupungatina. La convocatoria fue promovida por grupos de jóvenes del departamento, aunque también participaron algunos padres y vecinos autoconvocados.

Además, la gente de la UTS, de la radio comunitaria Sin Dueño y de la biblioteca popular local apoyaron la iniciativa.
La marcha salió a media mañana desde la plazoleta tupungatina, recorrió la Belgrano y terminó frente a la explanada de la Municipalidad y la Comisaría 20.

El reclamo se realizó sin incidentes, incluso los efectivos acompañaron la movilización, asegurando medidas de protección en la vía pública. Mientras su familia manifestaba la “bronca” en la calle, Pedro Amaya se presentaba en la Fiscalía de Tunuyán a denunciar los golpes que recibió su hijo en mano de policías.

Según declaró, “a la salida del boliche, mi hijo se fue a la casa de un amigo. Hubo un incidente y él estaba en la vereda cuando llegaron unos policías y lo golpearon.

Después, los amigos lo convencieron de que debía poner la denuncia y cuando fue a la comisaría lo dejaron preso y lo volvieron a golpear”.
El hombre no tiene dinero, pero le han aconsejado que contrate un abogado para evitar que “le armen una causa judicial” a su hijo.

“Nos quejamos hasta que lo llevaron al hospital, porque creemos que debe tener el tabique quebrado. Mañana tenemos que hacerle la radiografía, para presentarla a la Justicia”, dijo Amaya.
“La crisis que se manifiesta en todo el país, lleva al Estado a una mayor necesidad de disciplinar; genera cierto consenso sobre la represión y el pedido de una presencia policial que sature las calles. Esto se termina traduciendo en violencia contra jóvenes y pobres”, dijo Ismael Jalil de la Coordinadora contra la represión policial e institucional, una entidad con sede en Buenos Aires, que monitorea lo que ocurre en las provincias.

“Mendoza está entre las de mayor incidencia de gatillo fácil”. Explicó que estos abusos comienzan con detenciones arbitrarias y pueden terminar con palizas y el armado de causas. “El correlato del hostigamiento es la estigmatización de estas poblaciones”, dijo Jalil.
El comisario de Tupungato, José Martinelli, minimizó la protesta y dijo no haber recibido antes reclamos en este sentido. “No sabemos quién movilizó esta medida. Llegó un colectivo con 60 personas, la mayoría no oriundas del departamento, y armaron todo. Nadie pidió hablar conmigo”.

Aseguró que en su repartición siempre se sancionó a los policías como civiles, cuando fue debido. GM

 

http://www.losandes.com.ar/article/tupungato-protesta-de-jovenes-por-maltrato-policial

La realidad policial fuera del Gran Mendoza

En estos últimos tiempos, quienes vivimos en el Gran Mendoza hemos ido conociendo, principalmente a través de los medios de comunicación, ciertas realidades que atraviesa la fuerza policial, tanto positivas como negativas. Basta recordar el triste episodio que protagonizó un efectivo, al asesinar a su ex suegra y su sobrinito de ocho años, o las innumerables críticas que la Policía recibe por distintos hechos delictivos resonantes, o las actuaciones de los funcionarios provinciales.

Pero también existe una Mendoza fuera del ámbito metropolitano, donde viven miles de mendocinos que también deben lidiar con la inseguridad. A su vez, también existen fuerzas policiales que comparten numerosas características con sus pares del Gran Mendoza e incluso entre ellos mismos. Con algunas diferencias, los policías del Este, Sur y del Valle de Uco deben estar al servicio de la ciudadanía, protegiendo al vecino y combatiendo el delito.

Los jefes policiales de las tres regiones fueron consultados por MDZ sobre la realidad que viven las fuerzas de seguridad en aquellos departamentos, cómo combaten el delito y a los delincuentes, las relaciones entre la Policía y la sociedad local e incluso el trabajo que se lleva a cabo dentro de la propia institución.

Cabe aclarar que, si bien todos ellos llevan mucho tiempo en las fuerzas de seguridad, han asumido hace poco en sus cargos jerárquicos (tras el cambiazo en las cúpulas distritales dictaminadas por el Ministerio de Seguridad) y a su vez conocen a fondo el funcionamiento de la institución.

Hugo Lucero es jefe de la Distrital Dos, que abarca toda la zona Sur, es decir, los departamentos de San Rafael, General Alvear y Malargüe.

“Tenemos un recurso que está trabajando mucho, ya que que el delito ha avanzado y en consecuencia aumentan las detenciones, que se llevan a cabo todos los días. En los tres municipios el trabajo es arduo, la fuerza policial está motivada y trabaja todos los días sin inconvenientes”, expresó.

En ese sentido, el comisario destacó “la gran voluntad y compromiso para trabajar de los efectivos, todos los días y noches. Muchas veces realizan, de forma anónima, innumerables procedimientos que no salen a la luz y retornan a sus casas con la satisfacción del deber realizado”.

A su vez, reconoció que “siempre hay cosas por mejorar”, sobre todo “teniendo en cuenta que tenemos una sociedad un tanto convulsionada, con mucha violencia en las canchas, en los locales nocturnos y las escuelas. Somos seres humanos y estamos propensos a equivocarnos.

En cuanto a la relación de la Policía sureña con los vecinos, Lucero explicó que “estamos tratando de recurrir a todas las reuniones vecinales, sobre todo cuando nos convocan o incluso las terminamos gestionando nosotros”. Por ello, subrayó que “el objetivo es que los policías estén cerca del buen vecino” y aclaró que “bajo ningún punto de vista, consideramos que la Policía esté divorciada de la sociedad”.

Por otro lado, Sergio Yanzón es el encargado de dirigir la Distrital Tres, que aglutina a los departamentos de la zona Este (San Martín, Rivadavia, Junín, Santa Rosa y La Paz)

El comisario hizo un repaso detallado sobre la infraestructura policial de esa región mendocina. Incorporación reciente de nuevas movilidades, funcionamiento de comisarías, UEP, Cuerpos Especiales, Infantería y UMAR; trabajos con la Policía Rural en la zona norte de San Martín, donde se han contrarrestado los delitos rurales; y promesas de incorporar personal a los 700 efectivos del Este, son algunos de los ítems positivos alcanzados en los últimos tiempos.

Sobre las virtudes de sus subalternos, Yanzón mencionó “la entrega y la voluntad que está poniendo de manifiesto el personal policial para muchas veces trabajar más horas de las habituales, en pos de tratar de redoblar los esfuerzos de llevar mayor presencia policial a la calle”.

Por el contrario, consideró que se debe trabajar aún más en “el adoctrinamiento al personal subalterno joven, sobre un espíritu de compromiso para con la sociedad de forma positiva con el trabajo”. Para ello, añadió, “llevamos a cabo en academias y charlas que los jefes de dependencia les dan a los subalternos”.

De manera similar a lo que realizan en el Sur, Yanzón indicó que la Policía mantiene contacto con los vecinos esteños “a través de reuniones en distintas zonas con referentes barriales y autoridades escolares, para ir detectando posibles inconvenientes y tomar las medidas correspondientes para anticiparnos a cualquier posible conflicto”.

Finalmente, Atilio Bergamín es el nuevo jefe de la Distrital Cuatro, encargada de mantener la seguridad en la región del Valle de Uco, que abarca los departamentos de Tunuyán, Tupungato y San Carlos.

Siendo que hace sólo unos días fue elegido para ser el nuevo jefe distrital, el comisario valletano señaló que “la gestión anterior (de Hugo Lucero) hizo un buen trabajo” y que “estamos en un momento de transición”.

Al igual que los otros jefes distritales, Bergamín destacó que el personal policial del Valle de Uco “tiene mucha voluntad y capacidad para asistir a los vecinos”, y que muchos de ellos “están pendientes a lo que sucede en las calles y tratan de mantener un diálogo con los ciudadanos”.

Como puntos a mejorar, el jefe distrital apuntó a la necesidad de realizar “algunos retoques en cuanto a la parte operativa, porque nos interesa mucho ello, como así también que la gente vea la presencia policial en la calle”.

Más allá de la parte operativa propia de la Policía como protectora de la seguridad, Bergamín subrayó el papel de educadores que deben asumir: “Hemos tratado de ir incorporando actores a la seguridad pública, como los medios de comunicación. Más allá de quien vive del delito, es importante concientizar a la ciudadanía y al empresariado para que aporten y colaboren a la seguridad. Queremos educar a la población”.

“Los hechos de inseguridad no son ajenos, pero uno como ciudadano tiene que tomar medidas de prevención, sino el delincuente se termina aprovechando. En ello estamos trabajando, realizando campañas de difusión a través de videos difundidos en los medios, charlas en los barrios y organismos, para seguir educando a la comunidad”.

Dicha necesidad responde, según explicó el comisario, a que “hay situaciones culturales que han ido cambiando en los últimos 20 años, como una degradación de valores, y una falta de responsabilidad ante la autoridad”.

El trabajo dentro de la institución policial

Los casos de violencia protagonizados por efectivos policiales en el Gran Mendoza pusieron en debate la formación y control de los uniformados por parte de los superiores y las autoridades gubernamentales.

Consultados sobre el trabajo que llevan en sus regiones, las autoridades policiales de las distritales Sur, Este y Valle de Uco coincidieron en que son los jefes de las comisarías, destacamentos y divisiones quienes llevan adelante la tarea de realizar un seguimiento continuo de la conducta de sus subalternos; además recalcaron la necesidad de que los superiores estén en permanente contacto con los auxiliares y reforzar los controles en las academias.

Lucero detalló que su gestión “está tratando que el comisario o subcomisario que esté a cargo de una dependencia permanezca cerca del efectivo, conociendo sus fortalezas y debilidades”, y para ello “es necesario que las academias bajen línea para adoctrinar al personal policial y que sientan que sus superiores estén con ellos, dentro del marco de la ley”.

Similar explicación brindó Yanzón: “Es un trabajo de cada uno de los jefes de las dependencias. Tienen que ir monitoreando y observando permanentemente al personal que tienen a su cargo para detectar a tiempo cualquier conflicto personal, familiar o laboral que pueda tener el policía, e inmediatamente comunicarlo a los superiores, antes que derive en un hecho grave”.

“No es una tarea fácil, porque nos podemos encontrar con personal que se desempeña con normalidad en el trabajo y no deja detectar señales de conflictos personales y familiares”, reconoció. De todos modos, reiteró que las claves están en “profundizar los controles, hablar e intercambiar de manera permanente ideas, opiniones y conversaciones”.

En su caso, Bergamín manifestó que “el diálogo y el control es permanente”, aunque fue mucho más allá al sostener que lo sucedido en los últimos días es un resultado de cambios dados en el manejo de las fuerzas de seguridad mendocinas.

Hoy estamos cosechando lo que se sembró hace una década, cuando hubo una necesidad de incrementar el número de policías y se bajaron los niveles de ingresos, con poca exigencia para el ingreso a la fuerza policial”.

Al igual que Yanzón, el comisario valletano explicó que “en los ingresos a los institutos, es muy difícil de detectar anomalías, pero mientras más estrictos son los controles, mejor”.

Además, Bergamín hizo hincapié en que “necesitamos brindar un sentido de pertenencia a la fuerza. Los chicos que ingresan a la Policía son consecuencia de una evolución de la sociedad, que no tienen los mismos valores que teníamos hace 30 años. Tratamos de adecuar eso, despertando ese sentido de pertenencia”.

La situación de inseguridad

En el Gran Mendoza, el tema de la seguridad ha invadido los medios de comunicación en los últimos años, y todos los días se informan sobre hechos delictivos, lo cual ha hecho que la inseguridad se instale como una de las mayores inquietudes de los mendocinos, y que esta problemática se esté expandiendo a grandes velocidades.

Sin embargo, los jefes policiales coinciden que el Sur, el Este y el Valle de Uco no padecen los mismos inconvenientes que la región metropolitana de Mendoza.

En el sur provincial, los últimos meses han sido tiempos de numerosos reclamos por falta de seguridad, relacionado a su vez con la escasez de recursos. General Alvear fue donde se prendió la mecha, que incluyeron varias manifestaciones multitudinarias; luego fue el turno de Malargüe, donde hasta las propias autoridades locales reconocieron las graves falencias en infraestructura; y finalmente en San Rafael están muy preocupados por la ola de inseguridad que padecen los sanrafaelinos.

Consultado sobre ello, Lucero prefirió no darle demasiado dramatismo, aunque señaló que “siempre tenemos inconvenientes con algunas de las movilidades, que se rompen y se vuelven a poner en servicio totalmente refaccionadas”. A su vez destacó que se están dando respuestas a las necesidades de recursos.

Si bien Lucero reconoció que “tenemos problemas de seguridad”, a su vez aclaró que esta situación “no se puede comparar en nada con el Gran Mendoza”.

Al igual que su colega sureño, Yanzón consideró que la situación de seguridad en el Este “está dentro de los parámetros normales, si nos comparamos con los departamentos del Gran Mendoza y de otros puntos de la provincia”.

“Estamos teniendo hechos delictivos, eso no lo niego, pero diariamente se diagraman medidas tendientes a ir desalentando el accionar de la delincuencia”, aseguró. A su vez, recordó que “no estamos teniendo desde hace un tiempo hechos graves de violencia” y que las mayores preocupaciones pasan por “los problemas de robos nocturnos y asaltos a mano armada en viviendas”.

Bergamín no salió de las líneas de sus colegas: “En el Valle de Uco, comparado con el resto de la provincia, estamos mejor posicionado”.

“Con los pocos medios y recursos que contamos, tratamos de conservar que esta región mantenga los niveles históricos del delito. Si bien tenemos un leve incremento, debido al crecimiento demográfico y automotor, las cifras de inseguridad no se han disparado”.

 

http://www.mdzol.com/nota/560606-la-realidad-policial-fuera-del-gran-mendoza/